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Robo y misterio en El Corralón.-

Del espacio cultural del barrio de Floresta desaparecieron computadoras, luces, cables, una bicicleta y hasta pelotas para hacer malabares. Para los vecinos y artistas se trata de un hecho “dudoso”: como se produjo luego de que el gobierno porteño los dejara sin custodia policial, deducen que se trató de una señal para que abandonen el predio que recuperaron hace poco más de cinco años.

Por Nicolás Sagaian
Fotografía gentileza de El Corralón

Buenos Aires, mayo 19 (Agencia NAN-2010).- La escena es cruenta por donde se la mire y le toque a quien le toque. Entrar a un lugar y ver que lo han saqueado o robado, ya sea parcial o totalmente, inquieta el humor de cualquiera: desequilibra. Pero si encima lo que le han quitado posee un valor mayor al de su simple materialidad, el acto no sólo intranquiliza: lastima. Ésa es la sensación que comparten los artistas del espacio cultural El Corralón, de Floresta, y los vecinos del lugar, que una mañana se desayunaron con la sorpresa de que los habían despojado de computadoras, luces, cables, una bicicleta y ¡pelotitas de circo! con las que trabajan diariamente. Un hecho repudiable desde cualquier costado pero, sobre todo, “dudoso”, según apuntan los perjudicados, porque el asalto se produjo después de que el gobierno porteño les retirara la custodia policial.

La incertidumbre se genera desde varias aristas. Ocurre que desde que la administración de la Ciudad quitó la vigilancia al enorme espacio cultural (ubicado en Gaona 4660) para ser relevada por un efectivo de la polémica Policía Metropolitana, la guardia nunca llegó. Para colmo, según comenta una de las representantes de la Asamblea Barrial de Floresta, Mabel Sampaolo, el robo se produjo días después de que “un grupo de la policía creada por (el jefe de la administración porteña) Mauricio Macri visitara el lugar, sacara fotos y filmara. Toda una coincidencia”. Por eso, ante estas vicisitudes, los vecinos creen que el objetivo de los desmanes trasluce una meta clara: que los colectivos artísticos y sociales del corralón abandonen el predio que recuperaron hace poco más de cinco años.

Fue el 1 de mayo de 2005 cuando organizaciones barriales pudieron rescatar ese espacio, antes utilizado por la Dirección General de Limpieza del GCBA. Con el correr del tiempo y con el empuje de chicos y grandes, El Corralón se constituyó como patrimonio cultural de la región. Así, lograron consolidar un Laboratorio de Arqueología Urbana dependiente de la Universidad de Buenos Aires, una biblioteca pública, talleres de fotografía, murga, canto, danza y hasta un grupo de teatro comunitario, conocido como El Épico de Floresta, declarado de interés cultural por la Legislatura porteña. Todas ellas piezas de un proyecto social concreto, que tiene entre ceja y ceja la finalidad de establecer en el predio una plaza cultural, consensuada en 2006 entre vecinos y técnicos de la administración macrista.

Sin embargo, ahora la propuesta corre peligro. Es que para asegurar la concreción del polo cultural “debería existir un compromiso de parte del gobierno que por el momento no se ve”, remarcó Sampaolo. Ni en materia de la tan ansiada “seguridad” que persiguen caprichosamente las autoridades de la Ciudad ni en materia cultural, eso está a la vista con sólo pispear los innumerables reclamos del colectivo. “Hace tiempo que venimos reclamando con notas a la Defensoría del pueblo, al Centro de Gestión y Participación Comunal Nº10 y nunca tuvimos respuesta. Claro está que lo del robo es producto de esa desidia”, sostuvo la representante de la organización barrial con un tono parsimonioso pero lleno de disgusto.

La denuncia por los saqueos fue radicada en la Comisaría Nº43, donde se comprometieron a patrullar la zona con más regularidad. En la carátula 1352/17, aún en proceso de investigación, los vecinos declararon el robo de “tres computadoras, luces, cableado, una bicicleta, dos espejos, y varios accesorios, entre ellos, pelotitas de malabarismo”. Llama mucho la atención que se hayan llevado elementos indiscriminadamente de El Corralón. Por eso, los artistas se animan a hipotetizar que “se ha puesto en marcha un proceso de abandono que tiende a un desalojo programado y delicadamente planificado”, tal como deslizó la representante de la asamblea barrial en diálogo con Agencia NAN.

Más allá de eso, los vecinos y cada uno de los colectivos artísticos están más unidos que nunca. Clara muestra de ello es la jornada de lucha que realizaron a fines de abril para defender la integridad del polo artístico y social. Del reclamo participaron grupos culturales como Mala Yunta, Tobas Bolivia y Cruz Andina, aparte de los legisladores porteños Gabriela Alegre, Francisco Nenna (ambos de Encuentro Popular para la Victoria), María Elena Naddeo (Diálogo por Buenos Aires) y Delia Bisuti (Proyecto Sur), quienes repudiaron en el recinto los saqueos con un pedido de informe e investigación elevado al Ejecutivo para que brinde las respuestas y soluciones correspondientes.

Al cierre de esta edición, el gobierno no se había involucrado de lleno en el tema. De todas maneras, los integrantes de El Corralón siguen trabajando. Y lo hacen con la misma mística que envolvió al lugar desde fines de 2001, cuando la crisis feroz empujó a los vecinos a organizarse mancomunadamente, a trabajar hombro con hombro para poseer un barrio mejor, tal como lo hacen sus hermanos del Centro Cultural Veintitrés, de Flores, que producto de su lucha pararon el desalojo del edificio, donde viven 55 familias que día a día comparten su espacio con grupos artísticos y actividades culturales.

Siempre corriendo atrás de un legado de memoria, desde el arte y las históricas asambleas populares que nacieron en el oeste del Gran Buenos Aires. “Porque el futuro es una construcción que está en progreso y no hay sueños imposibles”, señala Sampaolo, dejando en claro que no bajarán los brazos y seguirán trazando el mismo camino que vienen transitando desde hace casi una década. Lo seguro es que, pese a todo, no pararán.