Durante un fin de semana, las sierras cordobesas y el lago San Roque, junto a miles de personas, fueron testigos de la segunda edición del festival internacional de reggae, que estuvo plagado de estilos, regiones y trayectorias. Nonpalidece, Resistencia Suburbana, Quique Neira y Kamelaba, entre otros, participaron del evento realizado a «todo pulmón» que dejó bien claro que Argentina se proyecta como una de las mejores plazas de reggae por calidad y cantidad de bandas.
Por Adrián Pérez
Fotografía gentileza de La De Dios
Fotografía gentileza de La De Dios
Carlos Paz, 26 de enero (Agencia NAN-2010).- Un puñado de alegres cotorras saltan de rama en rama, entre la profusa arboleda que invade el camping del ACA, mientras la peregrinación de chicos y chicas desembarca en la segunda edición del Carlos Paz & Love, show internacional que reunió a embajadores de todas las latitudes en un rico y colorido abanico de estilos, regiones y trayectorias pero bajo un denominador: el gusto por el reggae. Durante un fin de semana donde el calor sólo afloja por las noches, sanjuaninos y cordobeses, salteños y puntanos, bonaerenses y porteños, argentinos, chilenos, brasileros, uruguayos y venezolanos, todos ellos convocados por la música, con las sierras cordobesas y el Lago San Roque a sus espaldas, comparten en una cancha de básquet el soundsystem y el dancehall que extiende la fiesta, al cierre de cada fecha, hasta bien entrada la madrugada.
Sin apuro y sin histeria, sin estrés ni horarios que cumplir, la caravana de pibes y pibas camina la avenida costanera para cubrir los 400 metros que separan el camping del predio desde donde Santiago Palazzo, conductor de La De Dios y maestro de ceremonias, presenta a Jahmila. Si bien la formación española-italo-argentina transita el escenario con actitud no logra convencer demasiado a los cientos de asistentes que siguen el set a tres metros del vallado. Los solos del primer guitarrista –parecido a Slash por los rulos que pueblan su cabeza– se vuelven yeites acertadamente rockeros cada tanto.
Si bien Sergio Robaina canta en inglés, Holy Piby rompe el hielo no bien pone primera. La banda de Lanús realiza una presentación prolija –de las mejores del festival, condimentada con pizcas de reggae y funk, de dub y soul–, en un set corto y vertiginoso (habrá chance de verlos el próximo jueves junto a The Wailers y Alpha Blondy). Aunque desde los parlantes la voz de Luis Alpha anuncie que “Sale el sol”, la luna, inexorablemente, entra en su cuarto creciente. Es que el reggae tiene su propia ciencia.
Cinco minutos antes del nuevo día, Nonpalidece abre el juego con un medley: suenan “Discrimination”, cover de Tiken Jah Fakoly, cantante de Costa de Marfil; “Cool and calm”, de Israel Vibration, que se presentará el 16 de febrero, en el Teatro de Colegiales; “Holiday”, de Don Carlos; y “Roots & Culture”, también del cantante jamaiquino. Le siguen “Tu Presencia”, “Revolución”, “En el aire” y “Tu recompensa”, de El fuego sagrado, último material de estudio. Todo iba bien para la banda de Tigre hasta que le llegó el turno a “Reggae en el Universo“: un problema eléctrico dejó sin energía el escenario por treinta minutos, y aunque el público no se impacientó y se bancó la demora, la banda volvió a tocar fría con Ramljak un tanto molesto. El único inconveniente para un festival que se organizó (hay que decirlo) totalmente a pulmón.
El cierre de la primera fecha estuvo a cargo de Resistencia Suburbana, uno de los grupos más esperadas de la noche. Aunque la banda arrancó con un set intenso, Luís Alpha tuvo poco contacto con el público (por no decir, nulo). En un poco díscolo, dijo: “Yo no vengo acá a hablar, sino a cantar”. Se esperaba un poco más del hombre que le canta al “gueto”.
Dale Rosca entrega todo sobre el escenario durante el domingo con un ska desenfrenado e irreverente. En «Legalización», de Ska-P, invitan a Darío, de Kameleba, a subir al escenario. Las bolutas de humo dulzón alcanzan a los policías que controlan que nadie entre de colado por la vera del lago. Ni se mosquean. La sesión de vientos es acertada y si bien el público no se le anima al vallado, se enganchan a brincar y bailar con la performance de los chicos de Río Cuarto.
Desde Venezuela, después de una breve gira por Brasil y por primera vez en Argentina, La Big Landin Orquesta descarga una artillería musical ska jamaiquino sazonado con buenas dosis de jazz y ritmos del caribe. Una señora banda que continúa con la línea de The Skatalites cuando interpreta un medley de los jamaiquinos. Además de este exquisito tributo suenan “Huellas en la playa”, “En viejos tiempos” y “Tenor madness”, de Sonny Rollins. Con la precisión de un reloj, los caraqueños ejecutan un excelente rocksteady con finísimas ejecuciones de viento.
Quique Neira es una de las presentaciones más esperadas del fin de semana. Se presenta en Argentina por tercera vez y cuando comienza a cantar, el chileno transporta al primer Gondwana con su voz afinadísima a los tiempos de Phat Cherimoya Dub, Together o Made in Jamaica. El show comienza con un medley donde suenan canciones de su etapa solista fusionadas con algunas de Gondwana. Suenan versiones de “Matador”, de LFC; “Get up, stand up” y, de su etapa solista, las excelentes “Dar y recibir”, “Jah rock” o “Lady”. Con mucho groove, Neira muestra arte y oficio en esto del reggae y mantiene un diálogo constante con el público. Un set impecable.
Santiago Palazzo anuncia a los ganadores del In Contest, certamen que difunde a ocho jóvenes bandas del interior del país en este festival. Los ganadores: Fausto & Banda Cuenco (Buenos Aires), La Estafa Dub (Neuquén), Una Nación (Concepción del Uruguay) y Kingston Jam (Río Cuarto). El premio: la invitación para tocar en la próxima edición del Carlos Paz & Love.
Con nueve años como banda, Kameleba llena de frescura un show donde predominan la armonía en las voces y algunos gestos hacia el reggae lover. Por un decreto de necesidad y urgencia de vaya uno a saber quién, mela fiesta se instala con los chicos de Villa Mercedes, San Luis, otra de las bandas más destacadas del fin de semana que el 16 de febrero lanzará Vibration Sound, su próximo disco de estudio, con trece temas y una versión de «Black samurai», de Alpha Blondy.
Después de su show, Kevin Alba, saxofonista de La Big Landin Orquesta, recibe en el backstage a Agencia NAN y reconoce que el festival ha sido “una muestra del desarrollo del reggae en Argentina, que se proyecta como uno de las mejores plazas por la cantidad y la calidad de las bandas”. El balance es muy positivo para un evento que ha sido organizado por segunda vez desde la autogestión y la independencia, desde un árbol que extiende sus ramas y convoca a las raíces de América latina a seguir construyendo un movimiento que no para de crecer.