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Libros: «Las teorías salvajes» (Pola Oloixarac, 2008).-

El controvertido primer libro de la joven autora retrata el «ecosistema gagá» de la Facultad de Filosofía y Letras-UBA, mediante la aplicación de teorías psicológicas, filosóficas y antropológicas, y la discusión del aura romántica del «setentismo».

Por Esteban Vera

Buenos Aires, octubre 13 (Agencia NAN-2009).- Las teorías salvajes (Entropía) es una de las novelas más controvertidas de los últimos años; y su autora, Pola Oloixarac (1977), es elogiada y cuestionada en dosis desproporcionadas por críticos, periodistas y lectores por éste, su primer libro. Incluso, una agrupación de izquierda de la Facultad de Filosofía y Letras-UBA (“un ecosistema gagá donde se permitía al académico gagá convivir a gusto con el deterioro institucional”, define la escritora) le pidió un desagravio moral a la institución de la calle Puán. Y una revista online de izquierda la etiquetó «de derecha». Ahora bien, ¿de qué se trata el polémico texto? En resumen, la novela narra varias historias paralelas y entrecruzadas por teorías psicológicas, filosóficas y antropológicas, como pretexto para criticar al mundo académico de Filosofía y Letras y discutir el aura de beatificación y romanticismo del “setentismo”. Vale aclarar que todo el texto está narrado en clave parodia.

Por un lado, cuenta la historia de Rosa, una estudiante hermosa de Filosofía obsesionada con seducir al titular de una cátedra –“no se esperaba de él más que la posibilidad de una presencia (gagá) a manera de retiro en vida”– y con proponerle desarrollar sus postulados teóricos –la Teoría de las Transmisiones Yoicas–. Al mismo tiempo, Rosa (la narradora omnipresente de la novela) decide llevar adelante un plan de seducción con otro intelectual con pasado de guerrillero. Ese plan se plantea como un juego de guerra y, en ese sentido, en el libro hay referencias a El arte de la guerra, de Sun Tzu; y al Curso de la guerra enero-julio de 1977 según la hipótesis enemiga, de Rodolfo Walsh. Con el ex guerrillero se da un combate de generaciones (y por lo tanto, ideológico) y de género.

En simultáneo, narra la historia de la “pequeña Kamtchowsky” y Pabst, nerds y bloggeros conscientes de ser “demasiados horrendos, incluso para resultar deseables a otra persona horrenda como ellos”, que incursionan en el under y la vida intelectual porteña (museos, ciclos de lectura) con dosis de sexo grupal, ketamina y trabajos de campo. Inclusive, la pequeña K protagoniza un video porno amateur grabado por un celular: cualquiera.avi. Por otra parte, K transcribe el diario íntimo de su tía, que le escribía a Mao Tse-Tung antes de ser “chupada” en su adolescencia. Aquí se plantea una diferenciación generacional e ideológica: la tía escribe un diario íntimo, donde confía al líder de la revolución china sus contradicciones entre política, cuerpo, sexo y amor; mientras la pequeña K escribe en un blog (lo opuesto a un diario íntimo) y refleja un nuevo orden de las relaciones entre política y cuerpo. Asimismo, una quería cambiar el mundo, la otra quiere hackear el Google Earth.

Más allá de las diferencias, tanto Rosa como K tienen algo en común: están conectadas a las nuevas tecnologías de la comunicación. Al respecto, la abundancia de citas y referencias bibliográficas en Las teorías salvajes obliga a recurrir al buscador para la confirmación o ese plus de información complementaria para terminar con la duda.

Y en el marco de la parodia, la diégesis incluye un juego de guerra (Dirty War, 1975), con más de un personaje posible, entre ellos Che 2 (cigarro, bandana de estrella roja, barbita); El Escritor Revolucionario, nombre de guerra “Pepe” (inteligente, anteojos de marco grueso, maquina de escribir a todas partes y puede usarla como arma golpeándola sobre la cabeza del enemigo); y El “Tigre” Rosca (argentino, militar de carrera, pelo canoso, ojos celestes, 38 años, jefe de tareas).

Por otra parte, la autora se reservó una breve aparición en la novela. “En la facultad algunos nos confunden, lo cual es absurdo porque yo soy más alta y además Pola usa anteojos”, cuenta Rosa.

Blog: http://melpomenemag.blogspot.com