A un año y días del 12M y el 15M que terminaron en la ocupación de las principales plazas de España, el movimiento de indignados se fortalece en colectivos autónomos. Sus armas contra el relato oficial son el arte y la creatividad.
Desde España
Por Nico Hache
Por Nico Hache
Fotografías de N.H.
“… algunos manifestantes aislados han logrado lanzar alguna botella hacia los agentes y globos de pintura contra la fachada, sin que la Policía llegara a intervenir. El incidente ha sido definitivamente reconducido cuando un grupo de manifestantes, vestidos con ropa plateada, han llevado a cabo una ‘performance’ reivindicativa simulando ser el `reflejo de la crisis´”. LaVanguardia.com, (12-05-12).
Barcelona, mayo 23 (Agencia NAN-2012).― Es 12 de mayo, es jornada de movilización global. Las calles y plazas de unas 160 ciudades en 34 países desbordan de “indignados”. En Barcelona, son miles de personas manifestándose, y entre la marea de cuerpos se destaca a lo lejos un colectivo de activistas. Un ejército bello, absurdo, grotesco; semejan a caballeros medievales del futuro, o superhéroes de cómic postapocalíptico. Son los Reflectantes, y su primer destello chispea tres meses atrás en una reunión de equipo.
Febrero. Un rayo reflectante.
Ahora es febrero, es día de reunión en la sede de Enmedio, un colectivo de trabajo multidisciplinario ubicado en el cruce entre arte, política y nuevas tecnologías. Allí se trazan las primeras líneas de lo que será un gran encuentro internacional de activismo creativo. Hay un título, “Cómo acabar con el Mal”, se barajan posibles invitados, se discuten objetivos. Hay algunos acuerdos básicos: no será sólo una serie de conferencias, hay que pasar a la práctica, y se hará de manera autogestionada. Se decide emprender una campaña de crowdfunding, un sistema de microfinanciación colectiva por Internet.
Ediciones Modelo, pequeña editorial vinculada a Enmedio, diseña un “Kit para acabar con el Mal”, como recompensa a los donantes. El conjunto incluye un rayo plateado, reflectante, destinado a cegar las cámaras policiales de vigilancia. El concepto de la reflectancia se desarrollará en los próximos meses, cargándose de nuevos sentidos y plasmándose al fin en el grupo que el 12M saldrá a la calle.
Marzo. De 27 al 31. Acabando con el Mal.
Es 27 de marzo, es la apertura de “Cómo acabar con el Mal”. El Antic Teatre de Barcelona está a reventar. a.f.r.i.k.a. gruppe, colectivo alemán autor del mítico Manual de guerrilla de la comunicación, abre la serie de conferencias. Durante tres días se presentan doce agitadores culturales de distintas partes del mundo que, en conjunto, abordan aspectos clave del activismo creativo. Se muestran distintas técnicas de intervención de los discursos, visuales y textuales, y del espacio público; se cuestiona la relación entre arte y política, el papel de las instituciones, los límites de los dogmas; la creación colectiva, el aspecto lúdico de las prácticas y la importancia del contexto también son parte del temario.
Los últimos dos días se pasa a la acción en talleres prácticos, abiertos y gratuitos, a los que asisten unas 150 personas. Son jornadas de creación, intercambio, puesta en común de saberes y experiencias. Al final, cada grupo de trabajo presenta sus resultados. Tras cinco días de encuentro, hay buenas ideas, proyectos en marcha, algunos prototipos, afinidades varias. Al rayo plateado se han añadido capas y escudos; alguien propone crear un bloque reflectante para manifestaciones. Se decide dar continuidad al proceso iniciado y se fija un horizonte en el 12M-15M, jornada de acción global y aniversario del movimiento de los indignados, que hace un año llamó la atención del mundo, con un acampe espontáneo en las plazas de toda España.
Abril-Mayo. Continuidad de trabajo y represión en Barcelona.
Se suceden en Barcelona una serie de manifestaciones que acaban en disturbios menores (alguna vidriera rota, contenedores quemados). La policía reprime duramente y el Consejero de Interior habla de “guerrilla urbana”. El gobierno autonómico tensa la cuerda del control: estudiantes, sindicalistas y militantes son detenidos.
Mientras tanto, los grupos surgidos de “Cómo acabar con el Mal” trabajan en un antiguo polígono industrial reconvertido en espacio social por una asamblea de vecinos. Durante un mes se preparan las movilizaciones del 12M-15M creando herramientas que permitan desarticular el relato oficial de violencia-represión. Se construyen cubos inflables gigantes, trajes plateados y globos con fotografías de ojos y caras. Cada elemento es polifuncional, actúa a distintos niveles. Los cubos son juguetes de distensión y barrera contra cargas policiales; los trajes, reflejo de los males del capitalismo y protección contra golpes de porra; los globos, Gran Hermano invertido y posibles ocupantes de espacios públicos vallados.
12M-15M. Movilización y reencuentro.
Llega el 12M y los Reflectantes salen a la calle. La manifestación, en sintonía con todas las acciones del 15M, es una fiesta. No hay banderas partidarias ni simbología sindical, y en cambio abundan carteles hechos a mano, disfraces variopintos, monigotes de cartón. La movilización, y a nivel más general el 15M, es una suma de pequeños grupos autónomos unidos por un puñado de ideas comunes: rechazo a las políticas de ajuste, identificación del poder financiero como base del sistema, cuestionamiento de la clase política como representante de la mayoría.
La manifestación acaba en una asamblea en Plaza Cataluña, centro neurálgico de la ciudad de Barcelona. Hay menos gente que hace un año, y tal vez menos fervor. A cambio, hay organización, reencuentro y la constatación de que durante un año se han tejido redes. Cuando el 15M dejó la plaza, en junio de 2011, se planteó la necesidad de continuar con un trabajo descentralizado, de trasladar la energía a las asambleas de barrio. En línea con esta idea, se decide celebrar el primer aniversario con una serie de acciones esparcidas por toda la ciudad. Se renuncia así al símbolo de la plaza madre para ganar en reticularidad, para poner en escena la dinámica de un movimiento que funciona sin cabeza.
Símbolos y redes
Puede leerse la foto aérea de la Plaza Cataluña como la imagen misma del 15M. Un círculo en cuyo perímetro se disponen distintos puntos temáticos (barrios, vivienda, cocina) y que reserva el centro para las asambleas, punto de encuentro de los pequeños grupos. El esquema, improvisado en el acampe del año pasado, tiene su correlato en el accionar celular y descentralizado que el 15M ahora desarrolla. Y también, de manera más sutil, en la estructura de los servidores de internet y en los postulados de un buen número de teorías filosófico-políticas de los `80 hacia aquí.
El 15M ha creado símbolos y lenguajes propios, una gramática nueva desde donde disputa la batalla del sentido a las instituciones oficiales, a los medios de masas, al relato de la democracia occidental que habilita pequeños canales de acción mientras censura muchos otros, acaso los fundamentales. El arte y la creatividad, las tecnologías de la comunicación, Internet y las redes sociales, son armas a emplear en esta lucha simbólica. Los Reflectantes, hipervisibles superhéroes anónimos, se inscriben en esa lógica.
Pero se sabe que el signo no es la cosa cuyo lugar ocupa, y que al capitalismo lo sostiene algo más que su propio relato. El 15M es arte, lenguaje, mito e imagen, pero para no quedar en la mera performatividad debe afirmarse en su capacidad de construir alternativas económicas, sociales y políticas concretas. Las asambleas de barrio, cooperativas de producción y consumo y Plataformas de Afectados por la Hipoteca trabajan en esa dirección. Las okupaciones rurales y urbanas, verdaderas experiencias de construcción comunitaria, tienen un recorrido trazado en la misma línea. Incluso en el campo de la comunicación son muchos los proyectos en marcha que apuestan por la autogestión y el cooperativismo. Los hilos están y la trama empieza a tejerse. En un año, tal vez antes, el 15M volverá a reunirse en la plaza, origen y símbolo. Hasta entonces, tiene mucho por hacer.

