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Poética de la hibridez

Central Eléctrica
No es un sello tradicional: puede convertirse en plataforma de fiestas, eventos multimediales y piezas audiovisuales. No es un sello de electrónica: deviene del rock y se desliza hacia la performance. No es un sello sin base: la tiene en las experiencias de sus miembros. A la vera de su lanzamiento oficial, cuentan qué es. Fotografía: gentileza de prensa

Por Ana Laura Esperança

“Un núcleo energético que funciona como antena receptora y emisora de proyectos musicales y multimediales.” Con esta definición formal, el sello Central Eléctrica Discos se presenta en su página web. La presentación en sociedad, en cambio, será el próximo viernes a la medianoche en Niceto Club Lado B, fecha en que mostrarán lo que el sello viene gestando en el ambiente de la música electrónica, al que, con pulso autogestivo, buscan fortalecer.

Su nombre, que evoca al de la banda alemana Kraftwerk (en alemán, “central energética”), acaso explique un poco la idea de “unión de fuerzas” con la que se sienten representados. “Es una unión; somos todos amigos que hacíamos nuestros proyectos por separado y queríamos concentrarlos”, dice Juan Manuel Castelo, uno de los Dub Dummies, el dúo de productores de música house y minimal que produce sus propios sets y remixa discos de otros artistas.

“Es un sello nuevo, así que estamos en la búsqueda del formato. La palabra que mejor nos define es ‘producir’; producir una fiesta, un ciclo, un evento multimedial. No es exclusivamente un proyecto discográfico. Es más dinámico que eso”, dice Diego Pincheira, líder y cantante de The Charlie’s Jacket, que es, de todas las bandas y proyectos musicales que nuclea CE, la más rockera, dada su estructura clásica de bajo, guitarras y batería, aunque está asimilada a lo electrónico a través de los sintetizadores. “Pienso que en CE somos productores de música electrónica. Pero nuestra filosofía viene del rock. Si hay una filosofía en el movimiento de la electrónica, para mí tiene que ver con el viaje de cada artista”.

Al ser un sello multimedial, Central Eléctrica Discos incorpora lo audiovisual e incluye performances y producciones de música y video. Una misma cosmovisión por la que circulan deejays, veejays, diseñadores, músicos y comunicadores interesados en crear un tipo de arte atravesado por el concepto de lo híbrido.

En él se inscribe la apertura a expresiones de vanguardia ancladas a la tecnología y a infinitas combinaciones de la electrónica con otras formas de arte. Por eso en Central Eléctrica opera un nodo creativo a cuya producción caben nombres como indietrónica, future pop, synth pop, electroclash y synthpunk. La intención es aprovechar lo que cada quien puede aportar y hacer andar la maquinaria de CE para llevar adelante proyectos individuales y colectivos que se conjugan, ahora, bajo la identidad del sello. Casi todos venían gestándose previamente, como el ciclo que el DJ César Berger tiene cada martes, hace ocho años, en La Cigale, donde se planta con sus clásicos sets de techno experimental. O los eventos de los Dub Dummies, que hacen estallar las pistas de baile con sus producciones de live sets y DJ sets.

LADO B

Estamos en lo que parece ser una histórica pizzería del barrio de Chacarita sobre la Av. Corrientes, una esquina enorme frente a esa estación del subte B. Adentro, en una mesa larga, están varios cabecillas de Central Eléctrica Discos. Y está Laura Castellví, encargada de prensa que congregó a este equipo de varones. Sobre la mesa hay cerveza con maní, submarinos y helado con obleas y frutillas, una mezcla singular que pinta ese momento ambiguo del día en que la tarde empieza a ser la noche.

“Todos los que formamos parte del sello nos conocemos de esos ciclos que ya teníamos, tanto de la noche de Buenos Aires como de La Plata”, dice Pato, quien está al frente de Patokai, un proyecto que fusiona música electrónica, rock y ciencia ficción, y que en 2014 editó The Square Wave Knight. Además maneja estilos como el electroclash, el synth pop y el future pop, a lo que añade sintetizadores pero también, en ocasiones, guitarras, bajo sintetizado, batería acústica y pads electrónicos. La suya es una propuesta profusamente visual que interpela al espectador.

“Somos un grupo de amigos a quienes les gusta la música electrónica y el rock, y gran parte del sello es eso: pasar de un estilo como el tecno a algo más híbrido entre la electrónica y el rock, como el electro punk. Hay de todo: desde DJs hasta músicos electrónicos. Es definir un grupo de trabajo que ya viene haciendo cosas y buscarle una unión. Desarrollar, producir”, dice Pato, y nombra a los integrantes que no están presentes: Emanuel Pellegrino, que hace la identidad visual del sello; Chico Ninguno, el artista electro pop de La Plata; Lesbiano, un productor y sonidista rosarino incorporado al sello recientemente; y el DJ techno Von Kleymont.

Juan Manuel agrega que con el dúo están por lanzar unos mixtapes y algunas fechas. Los Dub Dummies tienen un sello propio llamado Dadaísmo Records, cuyas producciones giran por todo el globo a través de discográficas internacionales como Undercore, Pantamuzik y Globox. Actualmente están remixando el disco de Patokai.

Pato dice que la mayoría de los integrantes del sello antes tenían bandas de rock. “No cambia mucho: el riff lo hacía con guitarra y ahora con un sintetizador; en vez de batería tengo una electrónica. Pero es la misma manera de escribir música y la misma actitud. Berger tiene su ciclo en La Cigale; todos los martes está poniendo fiesta ahí, y eso para mí es rock”, dice y se toca el lado completamente rapado de la cabeza. Al otro costado le cae una melena de pelo castaño, lacio y brillante. Para Diego el rock es una cuestión de esencia en la identidad del sello. “Todos curtimos rock desde chicos, tuvimos bandas y nos gusta. Y dentro de ese proceso musical aparece la electrónica y nos marca el camino para organizar algo. Mi banda es de rock electrónico, pero es de rock: hay guitarras, gritos, energía y actitud. En nuestros proyectos se ve esa identidad, tenés que escuchar un toque o ver en vivo y te das cuenta. Es una cuestión de formación”.

Dub Dummies - Manos FB
Fotografía: gentileza de prensa

Al pensar el panorama de la electrónica, Pato asegura que está muy vivo: “Cada vez hay más cosas. Voy a fiestas y encuentro productores que no había visto antes y me vuelan la cabeza. Ves de todo”. Juan Manuel agrega: “También hay una cuestión legal para pensar cómo afecta a los escenarios. Cómo pasó Cromañón para el rock o la ley de las 4 de la mañana para los boliches. Siempre hay algo que agarra la ola y la hace romper, algo a modo de onda baja para volver a subir. Pienso que estamos en un momento copado porque la gente consume entretenimiento. Aunque la contracara es la gran oferta que existe, lo que hace que pueda decaer”. Para él, sea como artistas o como grupo humano que se reúne a trabajar, lo bueno es hacer algo artístico que perdure en el tiempo.

La movida electrónica va más allá de lo que ofrecen las típicas fiestas como Creamfields. “Hay una apertura del género que abrió el panorama con diferentes estilos. Pasa como decía Pato: vas a una fiesta de doscientas personas y encontrás a un pibe que está haciendo trap (estilo de música electrónica que viene del hip hop) y te vuela la cabeza. La gente hace cosas, produce. Hay mucha cantidad y buenas”, resume Diego.

A grandes rasgos, todos señalan las tecnologías como portales a posibilidades de producción. “Antes tenías que estar recontra enfierrado para hacer algo; ahora podés registrar hasta con el celular”, dice Pato. Diego opina: “Además para hacer música electrónica necesitás pocas cosas”.

Dicen, ante la observación de si la música electrónica pierde organicidad en términos de calidad vital, que no, que es sólo una cuestión tecnológica. “No sé si es menos orgánica la música electrónica. Justamente los sintetizadores replican un sonido de la realidad (pájaros, sonido ambiente, truenos, la naturaleza, lo que sea) y llegamos a un punto de la tecnología en el que hacerlo es natural. Lo mismo pasa con la imagen”, dice Juan Manuel. “La electrónica tiene algo muy primitivo también. Y tribal. Algo que viene antes del lenguaje hablado y trae la necesidad de bailar de la gente, de perderse en eso. Por algo pegan esas fiestas de viernes en las que querés olvidarte de todos los problemas con la música y liberarte. Una necesidad ritual: voy a bailar, chau”.

Diego vincula la electrónica a la tecnología desde la producción. “Con una computadora podés hacer música. Creo que ahí hay una filosofía de búsqueda artística, hacer algo con lo que tenés. Me parece que por ahí viene, es como el do it your self de esta época”. La tecnología les genera empatía. “Nacimos con los videojuegos, las primeras computadoras y eso me lleva a ser empático”, dice Pato. “Igual hoy un pibito te nace con un iPod en la mano y la rompe con animación. Creo que todos los que pertenecemos a este grupo tenemos esa empatía en la forma de hacer arte con elementos tecnológicos”.

SURFEANDO LA OLA

Los desafíos de llevar adelante el sello, una producción autogestionada e independiente, son los de la vida misma. La falta de recursos económicos puede tornar las cosas algo cuesta arriba. Y la falta de tiempo para dedicarse de lleno también. Todos tienen sus profesiones u ocupaciones al margen, aunque cooperan con lo que pueden aportar de ahí mismo. Pato es médico, trabaja en una prepaga y en un hospital del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. También hace internaciones y emergencias, y movidas de comunicación. Diego es camarógrafo y trabaja freelance. Juan Manuel es director de arte y Berger DJ.

“Nos ayuda que cada uno aporta lo suyo dentro del medio para movernos. Muchos hacen imagen y sonido. César Berger hizo mucho como comunicador, y hace fiestas, eventos, promociones. Laura hace prensa. Siempre alguno estuvo metido en algo que nos ayuda a full”, dice Pato. “Cuesta un poco realizar todo a pulmón. Que no haya una forma rentable de generar más cosas. Recién ahora nos organizamos para concretar lo que queremos. Si nos preguntás, tenemos ideas muy utópicas: hacer un mega festival con el mejor sonido, puestas visuales, etcétera. Hay que buscarle la vuelta. Todo es guita y lamentablemente cuesta muchísimo vivir de la música”, dice Diego. “Si tuviésemos el cien por ciento del día para hacer esto, obtendríamos otros resultados”, evalúa Juan Manuel.

Un obstáculo es el tema de las locaciones. Si bien hay espacios, la movida de sus eventos no cabe en centros culturales cuya modalidad es invitar in box sin poder hacer prensa. Hay boliches, pero si justo clausuran alguno, se resta espacio. “Van saliendo cosas, pero hay que ir surfeándola”, dice Pato.

La fiesta de presentación será el primer lanzamiento del sello. “Es tirar toda la carne al asador, lo audiovisual y lo musical. Es la presentación en sociedad y la unificación de fuerzas, una fecha con un set de una hora cada uno, para recorrer lo que es el sello. Va a haber dos DJs, y VJs: Cocoliche Potente y Gativideo. La idea es explotarlo, que sea una fiesta”, dice Laura. “También mostrar lo heterogéneo que es el sello y lo homogéneo en el sentido de la unidad en la esencia. Ese juego. Como un festival”, remata.