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Las risas superpoderosas

La compañía teatral del sur del conurbano ofreció un café concert a modo de su segundo festejo de cumpleaños. Hubo velitas y pepas, pero al cronista se le olvidó el regalo. Fotografía: Iván Cremata
La compañía teatral del sur del conurbano ofreció un café concert a modo de su segundo festejo de cumpleaños. Hubo velitas y pepas, pero el cronista olvidó el regalo. Fotografía: Iván Cremata

Por Emmanuel Videla

¡Feliz cumpleaños! Todo estaba acorde para un festejo bien tradicional: algunos globos dispersos en el entorno, expectativas para que lleguen cada vez más “invitados”, las velitas de “cumple” dispuestas en todas las mesas de la sala y sutilmente apoyadas sobre una pepa como “centro de mesa”. También estaba el que ni bien entrase a la sala se mandaría la pepa y dejaría la velita por ahí. Estaba el fotógrafo, el que filmaba. Era tan grande la escena cumpleañera que este cronista sintió, en ese primer instante en el teatro, una falta: “Me olvidé el regalo”. Tampoco faltó el “evento” por Facebook para invitar a los amigos de amigos y a otros amigos y no tan amigos. Todo un ritual. En ese acto estaba envuelto, disfrazado el teatro Ceta, de Lomas de Zamora, para cantarles que-los-cumpla-feliz a los Chiche(s) Bombón(es). Así, esta compañía teatral celebró su segundo aniversario con un espectáculo compuesto por diferentes sketches humorísticos, que mezclaban la cultura pop, cierto guiño al conurbano y el absurdo en una disposición en la que el sur parece ser fuerte: el café concert.

Los Chiche Bombón supieron cómo agasajar a sus invitados. Suele ser difícil unir las transiciones de un sketch con otro. Muchas veces, cuando uno está exhorto, absorbido en la mismísima expectación de ese acto único e irrepetible que es el teatro, la magia se rompe al terminar una de esas microescenas para dar paso a otra. En la velada de la compañía cumpleañera, este inconveniente escénico quedó afuera. Supieron sortearlo, y aunque la disposición del lugar funcionó como un café concert (lo que implicó que de vez en cuando uno pudiera perder concentración por cruzarse un mozo), el cuidado de las transiciones entre un sketch y otro permitió plegarse casi naturalmente a la potencia poética de cada acto.

En el transcurso de las más de dos horas de cumple-feliz, los invitados estuvieron enchufados frente al escenario por los primeros cuatros sketches, que llevaron a escena textos de los más variados, hasta que llegó el intervalo para el último bloque. El telón se abrió con un acto en el que el protagonista era “el monstruo de la inflación” que azotaba a la ciudad de Saltadilla. La mismísima Presidenta llamó entonces a las Chicas Superpoderosas para que los precios no sigan subiendo. Pero en la deliberación de cómo solucionar el problema, las chicas no se decidían hasta que…

Creo que la troska tiene razón. Hay que resolverlo con violencia.

Este comentario de una de las chicas luchadoras contra la inflación desató la primera carcajada de los espectadores a minutos de haber comenzado el show. Es que a los Chiche Bombón les gusta reírse y hacer reír con la coyuntura político-social, pero no se quedan ahí, sino que también se roban carcajadas con uno de sus otros números: la espera por una hamburguesa sin pepino. El gerente resolvería el inconveniente de la clienta. “Yo tengo el poder”, exclamaba el He-Man de la empresa. Además de los números, que se mezclaban entre lo absurdo, lo flashero y lo lúdico, hubo una serie de audiovisuales protagonizados por los mismos actores y actrices de Chiche Bombón, en la misma sintonía de sus números escénicos. El destacado fue la presentación de un video sobre las sensaciones de los Chiche(s) Bombón frente al televisor al mirar Dragon Ball Z, Digimon, Amélie, Games of Thrones y… El Plomero XXX, entre otras series o películas.

Se podría seguir enumerando cada uno de los números de Chiche, pero sería harto quilombo. Cada una de esas poéticas merece un capítulo aparte y además es mejor pegarse una vuelta este viernes a las 22 a Cultura Click, en Temperley, para revivir algunos de los números de esta nobel compañía. El grupo es humor, es absurdo, es “volado”, como lo califica a NaN la actriz Nadia Camino. A veces, se ríe de lo político y del statu quo. Chiche Bombón se despega, como casi todos los de su generación. Comenta Camino: “Somos un grupo de amigos que nos divertimos juntos y que no buscamos definirnos en un estilo, formato; sino que queremos seguir haciendo lo que nos gusta y entretener a la gente con nuestro humor”.

¡Corten la torta! Claro, se podía comer la pepa que oficiaba como convite también. Algunos golosos no esperaron el final y lo hicieron ni bien llegaron. El resto se entretuvo tanto que se olvidó. En un momento, esta troupe dinamita también hizo saltar a los espectadores al escenario con dos intervenciones lúdicas que estuvieron animadas por dos actores que dejaban ver sus remeras de Chiche Bombón. Ellos sí que tienen la camiseta puesta. Los gorritos de cumpleañeros y las sonrisas de oreja a oreja los tenían todos: Dante Mangone, Ian Czarnowski, Tatiana Zambianchi, Damián Trotta, Denise Miethig, Pancho Piarristeguy y Camino. Aplauso, ovación, aplauso de nuevo. Ese fue el soplar las velitas para Chiche Bombón. ¿Cuáles habrán sido sus deseos? Eso no se dice. Pero tienen toda la garra, mucha juventud y mucho teatro encima para cumplirlos.