El grupo Kukla propone un espectáculo circense desde el formato de un varieté apto para todo público. Con títeres, clowns, malabaristas y teatro negro, la obra se completa con un acertado despliegue de luces, sonidos y música.Por Soledad Arréguez Manozzo Kipling
Fotografía de Lorena Taranto
Buenos Aires, febrero 12 (Agencia NaN-2013).- Un circo lleno de ilusiones, hechizos, destrezas, asombro y carcajadas. Monos acróbatas, contorsionistas, un malabarista chino, gatos bailarines, un domador de leones, y hasta un mago invisible. Todo parece posible en Circo Fokus Bokus, un varieté de teatro negro, títeres y clowns que sorprende a la platea chica con una propuesta renovadora de la tradicional carpa circense. El espectáculo del grupo Kukla, bajo la dirección Antoaneta Madjarova, aborda con buen gusto la temática de una forma original, para disfrutar en familia.
Escapando de la lluvia, cinco clowns llegan a “Fokus Bokus” en busca de refugio. Falta poco para que comience el show. Allí los confunden con los artistas y entonces, se ven obligados a hacer la función. Ellos se animan, por supuesto. Con cintas de color flúor, que hipnotizan, los clowns van montando el circo. La luz violácea en el centro de la escena da el puntapié inicial, mientras que la música de tambores prepara a la platea para lo que vendrá.
La magia comienza con la danza de bailarinas contorsionistas, que pueden retorcerse como elástico hasta lograr poses sorprendentes. Luego será el turno de un malabarista chino que hace reír a grandes y chicos, con extravagantes piruetas con esferas, aros y hasta platos. Tampoco faltan los números imposibles como los de un grupo de acróbatas rusos, los gatos zanquitas que rockanrolean, el equilibrio de monos y el juego intrépido entre el león y su domador. El resto queda a la orden de la imaginación. En esta arena, todo podría suceder.
El despliegue circense brilla gracias a un combo perfecto de luces y sonidos. La selección de melodías, con gran acierto, nutre cada número del fluorescente espectáculo: jazz, rock and roll, música electrónica, piezas clásicas y hasta algunos golpes de timbales son los condimentos perfectos para saborear la destreza de títeres y marionetas.
La ambientación, cuidada y renovada, quizás sea otro de los puntos sobresalientes de esta performance. Desde el vestuario de los clowns hasta el diseño de los objetos, todo parece estar pensado para captar la atención de los bajitos, con colores, formas y textura. Y Kukla lo logra. Por momentos con la cálida ternura de la nariz de payaso y por otros, con la técnica del teatro negro y sus muñecos, en un juego estratégico de luces y sombras.
Los artistas de Kukla atrapan en el hilo de esta historia a los espectadores de todas las edades, aún cuando hayan pasado varios años desde la última vez que fueron a ver payasos. El público va dejando sus butacas para adentrarse en un verdadero circo, donde una voz en off les va revelando la próxima estación de este viaje “para chicos, grandes, tíos y abuelos”.
El gran número final queda a cargo de un mago invisible. Con su galera de estrellas –que el público atento ya había comprobado que estaba vacía–, consigue cautivar una vez más, con otras tantas sorpresas cual caja de Pandora. Claro que luego todo debe regresar a la oscuridad del sombrero.
Para ese momento, los clowns ya guardan su nariz colorada en pequeñas valijas. La música se pierde de a poco. Los colores vivos se hacen sombras. Las lucecitas se esconden. Y sólo queda la entrada al circo como testigo de la magia que minutos antes, inundó el escenario.
*Circo Fokus Bokus se presenta los sábados y domingos a las 17.30, en el Centro Cultural de la Cooperación, Avenida Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires.