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Cortos: «La del gomero» (Pablo Roy Bertero, 2011)


Un mecánico tramposo tiene la desgracia, o la suerte, de que en su taller se encuentren cuatro clientes muy particulares. Dos de ellos esconden en el baúl de su auto a un rehén. Los otros dos, una cartera con dinero. Este corto realizado por estudiantes del ENERC pone las herramientas sobre la mesa, para que sea el espectador quien decida quienes son los buenos y quienes no.


Por Paula Sabatés

Buenos Aires, agosto 13 (Agencia NAN-2012).- Una melodía tropicalísima da inicio y fin a La del gomero, corto de ficción de un grupo de realizadores de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC). Está bien elegida: como la cumbia, esta producción de 6 minutos de duración tiene mucho cuerpo, mucha sangre y mucho ritmo. Cuerpo, literalmente: el protagonista es un mecánico encarnado por el grandote Roly Serrano, dueño de una contextura física voluminosa que le va justa a su personaje. Sangre, también, porque se trata de un argumento violento y cruento. Ahí entra el ritmo, dinámico, calculado, ideal para esta trama. La del gomero es una historia de ruta. En una zona perdida en la montaña, el mecánico tira estratégicamente clavos para que las ruedas de los autos se pinchen y atraigan nuevos clientes. Un día tiene suerte: a falta de uno, consigue que dos autos, con conductor y acompañante, terminen en su taller.

Apurado por despachar a ambas parejas de automovilistas, el protagonista sólo se percata de que los pasajeros de ambos vehículos tienen un vínculo, cuando empiezan a gritarse y a amenazarse con un arma (cada uno tiene la suya, llamativamente). De no ser por este escándalo, el mecánico jamás se hubiera imaginado que en el baúl de uno de los autos había un hombre atado y en el otro,  un puñado de dólares. Y tampoco hubiese tenido que decidir entre ayudar al secuestrado o huir con el dinero.

Dirigido por Pablo Roy Bertero y escrito por Agustina Quinteros, el cortometraje cuenta, además, con las actuaciones bien logradas de Ernesto Imas, Sebastián Ienco, Paul Mauch, Javier Mele y Daniel Bertero. Bien filmado y por sobre todo bien montado, denota una gran producción (y eso que se trata de alumnos de apenas el segundo año de la carrera de realización), y un numeroso equipo detrás de escena (en los títulos se puede verificar). Rodrigo Isla, responsable de cámara, usa un plano fijo en casi todas las tomas, recurso que permite al espectador concentrar su mirada en el movimiento de los personajes y que claramente juega a favor de la narración.

La del gomero invita a interrogarse sobre la naturaleza del ser, sobre sus instintos más primitivos. ¿Cualquier hombre es capaz de cometer una atrocidad o hay quienes nunca harían el mal? Y si éstos últimos existen… ¿Es porque no tienen oportunidad de hacerlo o porque una vez que se enfrentan al mal prefieren avanzar por el buen camino? Así, “la del gomero”, que sugiere una tramoya “propia de”, podría perfectamente ser “la del ferretero”, “la del economista” o “la del jefe de Gobierno”. Sí, bueno, esta última debería ser un largometraje, pero no es el punto.