En el filme, Fernando Dominguez cuenta a través de imágenes con fuerza poética y una excelente fotografía la historia de dos nietos que reconstruyen el pasado de su desaparecido abuelo.
Por Nahuel Gomez
Buenos Aires, junio 13 (Agencia NaN-2013).- No es mucho lo que heredamos de nuestro abuelo/ un adorno/ un par de anteojos/ una agenda vacía/ una foto vieja/ una cámara con un rollo que revelamos. Con este poema como eje articulador del relato, el realizador Fernando Dominguez desarrolla la historia de dos jóvenes que intentan reconstruir parte del pasado de su desaparecido abuelo a través de pequeñas pertenencias heredadas, que se muestran, en principio, carentes de valor y significado. Los elementos que encuentran se vuelven historias en sí mismas y pintan mínimas particularidades que conforman el todo de una persona que ya no está.
El corto, que desde su estreno en 2011 se ha presentado en una quincena de festivales nacionales e internacionales, se mueve bajo una lógica constante que va de lo particular a lo general, de lo micro a lo macro: en no más de veinte tomas se construye un universo en el que los planos-detalle y la poesía como recurso narrativo abren un inmenso abanico de interpretaciones. Desde las voces impersonales de los dos protagonistas brotan mini-ensayos, que se vuelven palpables junto a unas pocas tomas de larga duración. En ellas, se refleja a la vez una delicada reconstrucción del Otro que se escurre a través de objetos que pretenden contar algo del pasado. No es mucho lo que heredamos de nuestro abuelo es un filme que muestra cómo una visión del ayer a través de lo concreto y lo tangible puede desencadenar en una mirada reconstruida desde el prejuicio o el inocente extrañamiento.
La notable fotografía del filme juega hacia adentro y afuera de los estrictamente diegético. Las imágenes de alto contraste que se observan en las fotos encontradas del abuelo develan no sólo el interés del personaje por la luz —y en particular por la fotografía— sino también una búsqueda del realizador: su afán por mostrar como ella puede moldear un filme tanto en forma como en contenido. De esta manera, el espectador, se encuentra con una obra que atrae desde lo estético y moviliza reflexiones desde lo narrativo.