El cineasta marplatense Carlos Lascano le regala tres minutos de animación a puro amor en un corto que filmó en 2008. Póngase cómodo y disfrute, que trabajos como éste son difíciles de encontrar.
Por Paula Sabatés
Buenos Aires, junio 18 (Agencia NAN-2012).– Si llegó hasta esta línea, eso quiero decir que un poco más arriba está viendo una pantalla. Si eso es cierto –no debería porqué no serlo-, verá que hacia el pie izquierdo de la misma hay un triángulo equilátero acostado. Póngase cómodo y cliquéelo, delePlay. Verá Una breve historia de amor en Stop Motion, un corto de animación que en 2008 dirigió Carlos Lascano.
Si no lo sabe y le interesa, también, googlee el término stop motion. Puedo adelantarle que se trata de una técnica de animación que consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos por medio de una serie de imágenes fijas sucesivas. Pero en realidad es mucho más que eso, así que no estaría mal que ampliase esta información; contemplaría el material de manera completamente diferente. Podrá fascinarse imaginando la dedicación con la cual fueron creadas las figuras y la paciencia con la cual se les dio vida.
¡Ah…! Suba el volumen. Podrá ignorar lo que es el stop motion, pero de ningún modo lograría darle sentido a lo que mira sin escuchar la música con la que Sigur Ros le da luz las imágenes. No sería lo mismo. Estaría perdiéndose una verdadera delicia audiovisual. Probablemente, el cincuenta por ciento del trabajo, con perdón del director y de las miles de horas que le deben haber costado los 3 minutos que dura el corto.
Preste especial atención a los pájaros. A las líneas con las que están trazadas sus alas. A las alas mismas, que delicadamente trasladarán su vista de escenario en escenario, para mostrarle la vida que sueña la niña que dibuja esos pájaros. Niña que a su vez dibuja una casa, a la que también debería prestarle atención, ya se dará cuenta por qué… (no sea cosa de sacarle todo el misterio).
Deténgase en los colores (de verdad, deténgase en ellos, sus contrastes aportan una rigurosa hermosura al asunto). Observe el ritmo de los distintos componentes del filme. Contemple los movimientos de las figuras, y luego recuerde lo que aprendió más arriba sobre el stop motion. Sí, asómbrese de que dos manos humanas sean capaces de desafiar así cuerpos y masas, sin otro pretexto que el de crear belleza.
Vea el corto cuantas veces quiera. Permítale esa concesión a su atareada vida. En lo posible relájese de antemano, aunque si no logra hacerlo no se preocupe, véalo igual; es probable que al minuto lo logre sin darse cuenta. Disfrútelo. Dis-fru-te. Haga valer esa palabra. Y cuando crea que ha podido captar la hermosura de esta película, búsqueme. A lo mejor en ese momento podemos entendernos, y pueda empezar a tratarlo de “vos”.