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Destravarte: el arte que sale del closet.-

En una escena dominada por la mirada heterosexual, con poca cabida para expresiones de artistas transexuales e ingresos desde el prejuicio, el grande de la improvisación Mosquito Sancineto ideó un festival con tres capas: la política, la social y la cultural. Con espectáculos y mesas de debate, se busca integrar y visibilizar una particular visión del mundo, así como también promover derechos.

Por Esteban Vera
Fotografía gentileza de Destravarte

Buenos Aires, diciembre 10 (Agencia NAN-2010).- El actor Fabio “Mosquito” Sancineto –emblema de las artes escénicas alternativas–, tiene en claro los objetivos de Destravarte, el festival de arte trans de Buenos Aires: integrar y visibilizar a artistas transexuales para promover sus derechos. Su trayectoria reseña alguna de las dificultades de los trans y travesti para forjar una carrera sobre las tablas o en el celuloide. Mosquito comenzó su carrera en el ’79 en el séptimo arte y esporádicamente en ficciones televisivas. “A partir de decidir quién soy me cerraron todas las puertas”, recuerda Mosquito, de crencha fucsia. Por aquellos días de constantes “no”, transcurrían los últimos años del alfonsinismo y el varieté ya se había instalado en los reductos del under porteño. Con la negativa de productores y directores Fabio vivió una metamorfosis obligada: nació Mosquito, una criatura un poco travestida, pero muy provocadora, que debe su nombre al personaje que Fabio había interpretado en Los chicos de la guerra. En pleno rodaje del film, el director Bebe Kamin lo bautizó con ese nombre, antagónico al personaje al que le ponía su cuerpo, llamado El Gordo, pero claro, Fabio era flacucho. Entonces, Kamin lo renombró por su forma esbelta y ojos grandes; y el apodo quedó. Por entonces, conoció a su maestro de teatro Norman Briski y comenzó a jugar con la ambigüedad sexual, encabezando espectáculos.

A su costado, Julia Amore, actriz trans que ganó dos premios Estrellas de Mar, añade: “Mosqui no entra en un catálogo, porque no es transexual, travesti, homosexual, en fin, no se sabe qué es y eso lo hace más diferente y a la vez más único más allá de su elección. Es que no se puso tetas, pero tiene cara de mujer, pero habla como hombre, pero tiene energía femenina. Y como no está definido, esa rareza hace que se lo segregue más.” Hoy, Mosquito y Amore organizan la segunda edición de Destravarte, que tendrá lugar del 13 al 15 de diciembre en el centro cultural Caras y Caretas — Venezuela 370, Ciudad de Buenos Aires–, con actividades gratuitas y entradas de 15 a 20 pesos por espectáculo. “No estamos en contra de nadie, sólo queremos construir un espacio político, social y cultural, un espacio que rompa las categorías rígidas para que fluyan”, explica Mosquito. Amore completa: “Queremos forjar un espacio libre de expresión y autogestión artística, alentar la creatividad de artistas, para integrarnos verdaderamente y no terminar enghettados.” En definitiva, la cosa es así: incluir a través del arte, como lo sugiere el nombre del festival.

De todos modos no se trata de un “arte trans”. Mosquito y Amore coinciden en remarcar que no buscan que se los etiquete como arte de género, porque eso implica “enghettarse”, es decir, arrinconarse y ser arrinconados (en un closet) por ser diferentes. “Por lo pronto, hoy los artistas transexuales tienen muy poco espacio y cuando lo tienen siempre es desde la mirada heterosexual dominante, por ejemplo, la travesti burlada a la que le dicen ‘che, macho’”, se queja Mosquito. Amore arremete: “Somos la mujer barbuda del circo, somos la anormalidad”. Y Mosquito remata: “A mí ya me hincho las bolas ese papel y por eso queremos romper el modelo cultural vigente”.

Entretanto, la blonda comenta, con la frente en alto: “Somos pocos y pocas los que tratamos de vivir del arte y cuando lo hacemos nosotros debemos forjarnos un espacio para poder expresarnos”. “Si no, hoy tendría un kiosco y una panza así”, se muestra orgulloso Mosquito, dibujando una silueta prominente en su abdomen. Así, los organizadores de la actividad apuntan a transgredir el arte en clave heterosexual, dominante por estos días, y con estereotipos hacia los otros distintos. “Incluso en el teatro alternativo hay muchos prejuicios. Hay muchos buenos guionistas y directores de teatro, pero son pocos los que se animan a tener a una travesti en sus obras por prejuicios, por pelotudeces, por no arriesgar”, comenta el ideólogo de Destravarte. Igual el entusiasmo no decae, sino que va en alza: “Esto recién empieza, ya que no somos el final de una etapa, como los periodistas destituyentes o las señoras que almuerzan en la televisión, que cada vez son más malos, más jodidos, sino que somos el comienzo”, sostiene el director del encuentro.

Mosquito, creador, director y anfitrión del festival, brindará una clase abierta de teatro, con entrada libre y gratuita. Tendrá lugar el miércoles a las 13. Él supo ser un actor “convencional” y reformularse en un cultor y teórico de la improvisación como técnica de las artes escénicas hasta ser cabeza del reconocido Match de improvisación. Mientras, Amore, que por estos días actúa en Feizbuk, de José María Muscari, participará en el encuentro con su unipersonal de humor Solas. “Estamos un escalón adelantado al resto, estamos en la vanguardia, hacemos espectáculos que no se les ocurren a nadie como los match, que antes no los hacía nadie y ahora hay 700 mil shows y nadie se acuerda de Mosquito. Todo bien, pero es así”, argumenta el hacedor del encuentro.

En los tres días del evento se podrá acceder a una diversidad de actividades, desde exposiciones de fotos, pasando por obras de teatro, cortos, recitales de poesías, clases abiertas de teatro, a recitales de poesía. Del encuentro participará la artista plástica Elena Tabbita, que tuvo que vivir en Francia varios años de la prostitución, mientras pintaba en secreto, hasta que sus cuadros empezaron a ser anhelados. Tabbita expondrá sus obras junto con Alexie Ramirez Serrano, Petit Sui, Damián Massotta. Y los fotógrafos Sebastián Freire, Andrea Ferrando, Marina Acosta y Rodrigo Pradel. En tanto, la poeta Naty Menstrual recitará poesías y su colega Fernando Noy será homenajeado por su activismo por la diversidad sexual.

El derecho a elegir un nombre

El festival se enmarca en la lucha por los derechos a la diversidad sexual, que desde hace unos pocos años logró introducirse en la agenda mediática y política. Pero mientras en la Cámara de Diputados espera tratamiento un proyecto de ley –presentado en 2007 por la entonces diputada Silvia Augsburger del Partido Socialista, y reimpulsado por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt)–, Amore todavía no cuenta con un DNI que reconozca su identidad de género. Justamente, “Ley de Identidad de género y acceso a la salud integral”, será una de las cinco mesas debates del festival. Contará con la participación de Marcela Romero (transexual reconocida por su militancia en favor de la diversidad sexual y titular de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de la Argentina), Lohana Berkins (Cooperativa Nadia Echazú), Alba Rueda (100 por ciento Diversidad y Derechos) y Claudia Puccini, de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA). Precisamente, el eslogan del festival es “Disfrutemos nuestra identidad”. Y para ello, “a través del arte queremos visibilizarnos”, concluye Amore.