El primer trabajo de este colectivo que mezcla una voz potente y una particular y nutrida riqueza sonora no la caretea: no finge madurez, parece infantil, hace pie en lo fresco y lo genuino y de ahí no se mueve.
Por Alfredo Mera
Buenos Aires, agosto 26 (Agencia NAN – 2013).- En caso de que se encontrase con alguna civilización extraterrestre, la sonda Voyager despegó con un disco dorado en su interior llamado Sound of Earth, cargado con audios que intentaban retratar la diversidad del planeta. Se trata de, como dijo Carl Sagan, una especie de carta de presentación de la humanidad en forma de mensaje en la botella. El primer trabajo de Shura y Monos en Trance es casi lo mismo. Quien hace contacto con Sonidos de la Tierra descubre al artista y lo heterogéneo que viaja adentro suyo. Nueve temas de alguien que siente que se conoce mejor y no se conoce nada, (des)amores, humor, juegos y deseos, grabados con colores de ciencia ficción. Producido por el ex líder de Sancamaleón, Federico Cabral, y mezclado por el guitarrista de Árbol, Hernán Bruckner, el disco de la banda suena atemporal, esquivándole a la última lógica del típico CD de canciones. No tiene actualidad y eso mismo es lo que podría hacerlo perdurar en el tiempo.
Sin perder la voz siempre presente ni obviar las guitarras, el disco se corre solo entre los tantos del mundillo de los nuevos cantautores porteños. En el mejor sentido, Sonidos de la Tierra puede parecer infantil. No finge nada ni dibuja una madurez que no tiene. Hace pie en lo fresco y lo genuino, y de ahí no se mueve. Podría ser la radiografía de cómo funciona una cabeza entre los veintipico y los treinta, pero con muy poco de retro. Abre con “El original”, que lleva ese nombre no por lo novedoso, sino por un redescubrir constante, por el verdadero yo que está de fondo. Ése es el parto agitado del que habla la canción. Y así suena, como si necesitara escaparse del cuerpo. “Bienvenida” propone otro arranque de cero. Más adaptable al fogón que el resto, fue interpretado por la banda junto a Pedro Aznar en el último MICA (http://www.youtube.com/watch?v=7GD-7ZplQ3s). Clava el lamento electroacústico de quien de repente pasa a ser un extraño entre conocidos. El clima se sostiene para transitar hasta los picos de “Fantasiah” y su hedonismo culposo y “Cápsula del tiempo”, que entre sintetizadores y percusiones de tonos criollos pretende, como lo que lleva la Voyager, dejar registro de que algo existió para anticiparse a una ruptura.
El primer paso discográfico de Shura & Monos en trance tiene la intención de ser un disco lleno de imágenes y cada efecto agregado entre tema y tema está para reafirmarlo. Desde la intro, con un extracto de la película “Dark Star”, de John Carpenter, hasta el barullo en el final con guiño Beatle de “Monos en trance”, todo da señales cósmicas. Esto lo complementan con una gráfica sin contradicciones, que ofrece una tapa con Jorge “Shura” Ruchtein adelante comandando la nave y Carlos Forza (percusiones y sintetizadores) y Javier Villafañe (bajo) pegados detrás. El cd se va desplegando por el espacio hasta una constelación de estrellas que lleva los nombres de las canciones y que dibujan un mono galáctico. Editado por Tómalo o Déjalo, los mismos que lanzaron a Fede Cabral, La Peña Pop o Abre, Sonidos de la tierra se consigue en sus shows (el próximo es el 6/09 en Ultra Bar, junto a Liza Casullo) o se puede escuchar y descargar de http://www.shuramonosentrance.bandcamp.com/.
