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Discos: “Toboganes a Marte” (Toboganes a Marte, 2009).-

Sí, otro disco homónimo de otra banda que apuesta a la alta fidelidad con un resultado interesante, divertido y fresco. La rareza de una música moderna pero residual de la década pasada (Los Brujos, Babasónicos, Los Rodríguez) y más de media docena de temas muy buenos lo hacen un disco recomendable.

Por Luis Paz

Buenos Aires, junio 27 (Agencia NAN-2009).- Banda: Toboganes a Marte. Disco: Toboganes a Marte. Sí, otro álbum homónimo. O epónimo. Da igual (=) cuando la homonimia viene sumando resultados en el buscador de este sitio. Lo menos (-) probable es que tenga que ver con esa costumbre de las bandas de presentar en su ópera prima al nombre de quien le dio factura. Lo más (+) probable es que las bandas pujantes que siguen apostando a la alta fidelidad estén cerrando la década con buenos discos. Y éste es de esos casos, donde la mayor (>) parte del tiempo suenan a Babasónicos, Los Rodríguez y Estelares y la menor (<) parecen Victoria Mil o Strokes. Muchos los encasillan como “punk pop”, pero en líneas generales, están más cerca del rock a secas, ése que a veces parece caduco para la producción independiente de este milenio y este lugar, ése que podía ser muchos rocks distintos sin separar el qué del cómo. De nuevo, disco: “Ve” tiene un estribillo à la Los Rodríguez y Estelares, o sea ésos que saben ser igual de tontos que efectivos: “La verdad es la verdad y nada más que la verdad”. En “Acero” lo hacen de nuevo con “hoy espero que me esperen con algo inesperado”, que sigue tonto pero súper efectivo. Ya “Decime” –lo más punk pop que tienen, hasta con ese “no digas no puedo si quieres”– pasa a ser sólo efectivo. “La modernidad” es directamente preciosa como la Farrah Fawcett de las revistas de espectáculos: “Si es la modernidad, no lo sé, pero huele mal. Deja el personaje para el circo”. Pero “Pistolero” es salvaje como la de los almanaques de gomería. Y desde que suena a experiencia Sonora (no de sonido, sino de la zona desértica que va de California a México, paisaje soñado para emborracharse y tener sexo), la compra de este disco editado por la Unión de Músicos Independientes (UMI) es recomendable al ir por la mitad. En “El inflamable” son el Andrés Calamaro inmediato después a Bersuit, porteñamente tropicales, lo que los hace criticables desde el rock y adorables desde el pulso bailantero (como Bersuit). En “Lunes” le ponen unas pilas bárbaras al inicio de la semana con un tema ideal para el día después de las elecciones. Con un manejo magistral de la simpleza, en “Mañana vemos” reviven a los Stray Cats y los mezclan con la banda de jazz felino de Don Gato y su pandilla: “Hoy es hoy, mañana vemos. Qué se yo, por eso está bueno”. En “Tan brillante”, por primera vez en el disco dan cuenta de haber probado al menos una droga. Les sale algo entretenido.

“La vida” es un temazo de fogón: “La vida es así, no digo nada. Sólo a veces se pone bueno. Pensemos algo nuevo y sincero”. “Más Dinero” parece un tema del Pity de Thend-El exilio de las especies: “Necesito más dinero, señor, no se haga el extranjero. Un aumento salarial, un aumento ya es lo que necesito. Quisiera pagar mis deudas y estar más tranquilo sin ellas”. Sí, es rara. Pero “Brigada” cierra el disco de forma contundente con una punkeada al estilo Los Brujos y una alerta frente a los comicios legislativos de mañana: “Los fachos ahí vienen, apretando los dientes para aguarnos nuestra fiesta y cortarnos la corriente. Es la brigada anti-rock y la suerte está echada para vos”. Habrá que estar atentos.

Una vez más, banda: esta linda curiosidad que es Toboganes a Marte se debe al cuarteto de músicos tandileños radicados en tierras porteñas que componen Fede Islas en voces y guitarra, Diego Techeyro en bajo y voces, Nacho Buk en seis cuerdas y múltiples teclas, y Gabriel Muscio en batería; los mismos cuatro detrás de Los Indecisos y que antes fueron Superexelent, nombre con el que firmaron dos discos. Pero acompañados principalmente por Martin Van, que vendría a ser su Billy Preston; y Riki Viñas (saxo), Sebastián Mansilla (coros), María Clara Uribe Vargas (violín), Benito Malacalza (charango) y Mateo Caputto (guitarra), todos participando en un único tema.

¿Entonces? Despejada toda incógnita, el resultado iguala Toboganes a Marte a un parque de diversiones entero en el que se puede recordar la angustia del circo, el candor del samba o el frenesí de la montaña rusa según el estado de ánimo, la canción elegida y el volumen de los parlantes.

* Toboganes a Marte toca el miércoles 8 de julio a las 22 en el Centro Cultural Zaguán del Sur.

MySpace: http://www.myspace.com/toboganesamarte