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Eduardo Ojeda Ortiz: “Para pánfilos estoy yo con el estandarte al tope”.-

Es el colmo del antihéroe. Pide que, por contraste a él, sus lectores sean inteligentes, aunque pocos. En un intercambio de mails con Agencia NAN, el escritor habla sobre su último libro, Señor, dame tu fortaleza, y la editorial que creó y dirige, Malas Palabras Bucks. Una charla sin “sics”, pero llena de palabras “estrambóticas y bíblicas”.

Por F.G. (y E.O.O.)
Fotografía gentileza de E.O.O.

Buenos Aires, julio 23 (Agencia NAN-2010).- El periodismo tiene sus chotadas: hacer entrevistas por mail –al menos para los que gustan del cara a cara– es una. Pero en caso de realizarlas, ¿es sensato que lo escrito por el entrevistado lleve la firma del entrevistador? ¿Por qué mentirle, lector/a, otorgando un texto disfrazado de solemnidad? Si quien ríe por escrito lo hace con un “jajaja”, ¿por qué recurrir a la frivolidad de un “(risas)”? La siguiente entrevista a Eduardo Ojeda Ortiz, que recientemente publicó Señor, dame tu fortaleza (dámela y no me la quites), por Malas Palabras Buks, la editorial que él mismo armó y dirige, fue realizada por correo electrónico y merecería un enorme “sic”. Pero, al cabo, es lo más (divertido y) coherente con la forma desplegada en 320 páginas de este escritor y artista plástico chileno radicado en Buenos Aires hace 34 años: su último libro compila más de treinta testimonios al hilo, sin anotaciones, avisos de cambio de voz ni obsesiones ortográficas.

De: Facundo Gari
Asunto: Entrevista para NAN

Para: Eduardo Ojeda Ortiz

Fecha: miércoles, 21 de julio de 2010, 01:30

Hola, Eduardo. ¿Cómo va? Soy redactor de Agencia NAN, proyecto periodístico sobre arte autogestivo creado hace unos cuatro años por un grupo de jóvenes (cuatro años son muchos sobre el límite, así que tal vez ya esté de más ese “jóvenes”). Me pasaron su correo para que le mandara las preguntas que quisiera hacerle, pues me comentaron que usted sólo da entrevistas por mail (de hecho, más abajo le pregunto por qué). Aquí van. Son unas cuantas, sí, pero entenderá que la limitación del correo electrónico me obliga a quitarme dudas que cara a cara serían resueltas sin tanta vuelta. Tiene libertad para añadir, acotar, tachar o reír. Es decir, a partir del momento en que este mail abandona mi casilla, es suyo, queda a su merced. Será mío cuando regrese.

Gracias y saludos.

De: Eduardo Ojeda Ortiz
Asunto: Re: Entrevista para NAN

Para: Facundo Gari

Fecha: jueves, 22 de julio de 2010, 11:26

A ver… Intentaré mentir lo menos posible, jajaja. Son las 21:17 del miércoles 21 de julio de 2010.

— ¿Cómo surgió la idea de recolectar estos testimonios?
— Siempre he estado en esto. A los 26 años, copiándole a Warhol, hice una serie de testimonios de 2 minutos y medio cada uno. En 16 mm blanco y negro los hice. Eran testimonios sin editar con cámara fija. En off, en tiempo real, se escuchaban el diálogo y el sonido ambiente mientras filmaba con una Bolex. Me acuerdo de algunos títulos: El mecanógrafo más rápido de Sudamérica, Nelson Soto dibujante de historietas cuenta su vida y El poeta Ricardo Becerra de la calle San Pablo. Diez años después, apróx, ya había leído dos veces Los hijos de Sánchez, mi visión literaria cambió para siempre. Ahí me desinteresé abruptamente por la literatura “de imaginación” y comencé a tomarme muy en serio “la vida real” y los diarios de la hemeroteca de la Biblioteca Nacional de la calle Agüero. En síntesis, la cantidad de material testimonial de todo tipo me superó en apenas una década. Por lo tanto, para Señor… simplemente separé algunos de los que más me gustan y, un poco al azar, los armé en la computadora para completar las 320 páginas. Dejé afuera muchísimos, claro.

— ¿Cómo lo hizo? ¿Por qué ciudades anduvo y en qué períodos para recolectar estas voces?
— Yo soy de ciudades con autos, smog, cemento, bares y librerías. Me cuesta soportar los arbolitos, los animalitos y el agüita del arroyo bajo los verdes árboles propios de la descansada vida de los que huyen del mundanal ruido. No me interesan ni la cosa gastronómica ni la nieve ni las vacaciones… Lo que conozco: Buenos Aires, Santiago de Chile, Nueva York, París, Madrid, Barcelona, Montevideo, Río y San Pablo. Lo real: viví 30 años en Santiago de Chile y llevo 34 años viviendo en Buenos Aires. En todo este tiempo el género testimonial más importante y fundamental para moi ha sido la poesía. Comencé a los 16 años y nunca me he detenido. Mis monstruos son Catulo, Villón, Rimbaud, el Aretino, Artaud, Vallejo, Fijman, etc.

— ¿Y el título? ¿Por qué optó por Señor, dame tu fortaleza?
— Podría haber sido “Me caigo y me levanto” o “Dos señoritas de 30 esperando el 86 a las siete de la mañana” o “No somos nada sin los Pasteles Verdes” o “Nunca entendí a Sartre y Carlos Fuentes me da sueño” o… Mentiría más de lo que miento si les digo que lo puse xq tal cosa o tal otra. Nada, no tiene importancia, no le den bola, es como llamarse Juan o Washington o James, si uno es argentino, uruguayo o Bond, claro.

— Usted alega que el libro “quedará como un vestigio de vida de una treintena de personas”…
— Me siento muy bien con esta entrevista, porque veo que el señor periodista leyó algunas páginas de esta obra que tan dignamente hemos lanzado al mercado editorial argentino, jajaja. ¿Cómo era la preg? Y…, porque eso es lo que pasa con los libros. Quedan como unas manitos de humo en el fondo del patio haciendo señas para todos lados hasta que viene el Gato Félix y apaga la luz. En la primera página, les puse el resumen con que trabajé. Creo que son 33, la edad de Cristo, las personas… Algunas ya kaput, ojo, ¿eh? Calculen que del testimonio de María del Carmen, la chica de la funeraria que está atrás, hacia el final, es de 1977-78… ¡Qué fe que me tenía! Por “llegar” al libro, digo, jajaja. Han pasado más de 30 años, ¿qué talco? En realidad, más que vender libros, lo que a mí me interesa es tener unos cien lectores de fierro. Inteligentes, claro, porque para pánfilos ya estoy yo con el estandarte a tope.

— ¿Usted no se cuenta entre ese “vestigio de vida”?
— ¿Cómo que no estoy? ¡Uuuuh…! Cé muá el que está ahí en el Bingo Congreso, a las 2 de la mañana, arriba del coche, con la chica que putea al foniatra, con la psicótica de la historia del mundo, con don Jorge Luis, con el tanguero… Siempre estoy. Y si no estoy está mi sombra, yo manejo los hilos. 300 ejemplares… Nada impedirá que uno de ellos llegue, cuando en breve yo tenga que viajar hacia otras dimensiones (¡Hola, chocolatinero Sagan!) a las manos de una hermosa chica o un chico listo de Filosofía y Letras, y logre desentrañar sus significados ocultos and humanos and ¿literarios?

— En el libro diferencia los tipos de testimonios editados, inventados y en bruto. ¿Podría repasar esa diferencia?
— (21:34, cómo demoro…) Vamos, fast, vite… No se tomen en serio esa clasificación. Lo único cierto es que, inmediatamente después de haber superado mi curioso período de mala conducta juvenil, lo único que me importaba era la poesía y estudiar, saber, pero al no venir de una familia de fortuna, o sea que no sacara cuentas de lo que hay que pagar a fin de mes, se me mezclaron bastante mal las cartas que tenía en la mano. Ni dos pares tenía para luchar contra los dragones metálicos de los malos. En verdad, sin mandarme la parte, yo creo que soy una porquería al lado de Jean Paul Sartre y de don Stephen Hawking y del painter Cy Twombly, si es que captan de qué estamos hablando, claro. Entonces, no nos tomemos en serio ningún tipo de categoría. Digo, ¿no?

— ¿Esa tipificación tiene algo que ver con no dar entrevistas en persona?
— No, por favor. No doy más entrevistas xq me puse muy mal cuando Rocky De La Buena vino y hablamos como tres horas y después se mandó por su cuenta con cosas de Videomatch que yo no dije nunca. Está bien inventar, pero no conmigo. Si yo no soy nadie. No soy mister Sifón: “Pues, que no sé qué pasa conmigo y mi obra en relación con esos autorcillos de tiradas lastimosas que ponen en duda mi talento. Ellos publican 300 ejemplares y se burlan de mí, que he vendido un millón de ejemplares de mi primera novela… Jodé, tía con estos tíos”… Con lo que cuesta que te tiren una línea en Ñeñe, en The Nation o en los Radares del off-off, pfff. En sínt: no doy entrevistas xq nadie lee los libros. No tienen la más mínima idea… Entonces dije, no, basta, seremos una porquería, pero una porquería como el clavo enmohecido, jajaja.

— ¿Qué valor tiene lo “no-académico”? Esto, vinculado a su interés por el arte de vanguardia.
— Y… hoy, a los 63, ya no defiendo nada. Hasta los 46, sí, daba la vida por la vanguardia y por las teorías, y me caían bien o mal desde Léos Carax, Almodóvar, Nam June Paik, John Cage… hasta los pibes que vendían sus plaquetas de poesía en Parque Lezama o en Plaza Francia (una vez le compré todos los libritos cuadrados del Diego a un poeta mdh ahí frente al Palais de Glace y, el otro día, separando libros para regalar a fin de año a una Biblioteca Popular, ya he regalado 350 + 400 + 1218, me encuentro con uno de Fabián Casas y otro de Washington Cucurto, ambos, en ese momento, más desconocidos que SD, ¿no?… Mirá vos) No sé… Bon, de la pregunta, ya no peleo ni quiero discutir con nadie. Tampoco conocer gente. Ni importante ni de la otra. Hagan lo que quieran y sean felices si pueden. Y si no pueden, bueno, qué quieren, la vie es dura, Edith Piaf.

— ¿Por qué desechó los puntos, los títulos y las anotaciones sobre quienes hablan?
— Porque al final, cuando todos los que estamos vivos, ahora, hasta este minuto, 11:05 del 22, (uuuuuuuh…), ya no estemos, qué importancia puede tener nada específico. O sea, ¿deja sin dormir a alguien saber que lo que Olivari o don Roberto Arlt en realidad querían era ganar $ con sus libros…? ¿O que Pablo Neruda tuvo que ir a hacerse el simpático con Alone para poder publicar su primer libro…? ¿O que cuando Manuel Puig estaba trabajando en Miami y se contactó con don Sarduy, que estaba en París, lo único que deseaba era zafar de…? ¿O que don Vargas Llosa gana el Biblioteca Breve, a los 23 años, porque los catalanes no querían premiar a un escritor madrileño? Por eso me gusta lo que dijo el viejito Lévi-Strauss. Quedan pedazos de info, nada más… Nadie lee el Quijote, tampoco a Proust… Bah, lo leen algunos pocos con una reverencia que está bien que exista. No es mi caso. Basta de decir que hay que explicarle cosas al lector. ¡Si casi no hay lectores, nadie lee: ni la familia ni los amigos ni los profesionales de la pluma y el pincel!

— ¿Cuáles son las fuentes individuales y luego colectivas de su interés por “lo testimonial”?
— Hace unos meses me hicieron un cuestionario que no ha salido publicado, qué libro me voy a llevar a la isla desierta y eso. Lo busco y pego aquí una de mis respuestas. Ya lo dije, después de Los hijos de Sánchez, que fue un mazazo en el cráneo, perdí el interés en la literatura inventada. Carver, siempre lo cito y no sé si lo dijo él, porque no soy un gran lector de sus cosas, dijo algo como: “En ese tiempo tenía que pagar el alquiler y comprar la leche para mis hijos, así que tenía muy poca paciencia con la literatura que no trataba de realidad”… (22:15) (PEGAR). (NOTA: Perdón, no encontré esa entrevista).

— Al comienzo del libro recurre a una entrevista a Lévi-Strauss, en la que él dice (y usted lo subraya) que “si tuviéramos aunque sea un cuarto de hora de película hecha en Atenas del siglo V antes de nuestra era, comprenderíamos más de Grecia que todo lo que se escribió sobre ella desde el Renacimiento”. ¿Una imagen vale más que mil palabras?
— No creo que una imagen valga más de mil palabras, creo que lo más valioso es la palabra grabada. Me dan sueño los libros de don Lévi-Strauss, no los entiendo y no lucho por entenderlos. Pero me gusta esta entrevista que releo desde hace más de 20 años. Lo mismo me pasa con las primeras páginas de Clifford Geertz de El antropólogo como autor o con la entrevista al dealer de Puerto Rico de La miseria del mundo… O con Rimbaud: “Anoche senté a la belleza en mis rodillas/ y la encontré amarga/ y la injurié”… O con Vallejo y el pan al hombro. O con Villón y las deudas miradas desde la horca. O con Jarry y los ahogados.

— ¿Por qué Ojeda es Artó, Nicolás Aguirre Pizarro, Ojeda Ortiz de Chile, Nicolás Guls y Jonas M.? Multiplicar los nombres con que se lo podría llegar a evocar, ¿tiene algo de manifiesto sobre el ser?
— No, para nada… No tienen ninguna importancia ni tampoco ningún significado especial. Pero no me inquieta eso, porque ahora estoy en la época de publicar. Tengo un poco de enfisema y otro poco de hígado malo, jajaja. Entonces ya no tengo tiempo de buscar significados ni triunfos de ninguna naturaleza. Acumulé tanto material que no me di cuenta de que se me iba a terminar el tiempo. Es por esto que hoy me aburre casi todo y cada vez doy menos explicaciones. Esta entrevista es una excepción, porque vino bien, noté que se leyeron algunas páginas, entonces eso me doblega, me obliga a la cortesía… Es como si supiera lo que va a pasar. En 20 o 30 años más, alguien me va a descubrir y, oooooooohhhh, Ojeda, oh, y todos se rasgarán las vestiduras, jajajaja, qué palabras estrambóticas y bíblicas me salen esta nuit, y dirán que la sociedad literaria me ignoró y qué injusticia, y me van a hacer fascículos y páginas de Internet con los papelitos arrugados y libretitas y cuadernitos que yo no haya tirado a la basura. Y harán el Fondo Ojeda International para ayudar a los escritores menesterosos. Mentira, todo mentira… jajaja. Soy un artista de ciudad, de deptos de 2 y 3 ambientes, de subte, colectivo y taxi… Del restaurante El Mundo, que acaba de cerrar, parece que por el 35% de los gastronómicos, de Mitre, Colonia, Splendid, de Bayón, Roberto Galán, Darquier, Sachero, Nora Perlé, Juan Carlos Pascual, Ricardo Jurado, Eduardo Gimeno…

— ¿Por qué optó por su Detalles de El Gato Fritz, Olmedo y Basquiat para ilustrar la tapa?
— No, no opté, estos son los cuadros, mis dibujos de ahora. Estudié Bellas Artes y me pudrí xq no tenía $$$. Llegué hasta 1978 disfrazado de artista conceptual. Ese año mostré un cuadrito de 50 x 70 en la expo “Imagen y palabra”. Y de ahí, nada, con 5 hijos, me convertí en una topadora. Me olvidé de sutilezas y laburé. Cuando mi hija menor cumplió 23 años y la mayor 35, miré and me dije a mí mismo, ¿qué te gustaría hacer, Ojedá? Volver a pintar. Esto fue el año pasado. Siempre quise dibujar sobre tela y en grande, tipo 200 x 150 cm. Ojo, que cada telita de éstas sale uno $ 500 y el marco digamos unos $700, una luca dos en materiales cada cuadrito de éstos. Con la seguridad propia de quien ha dejado pasar 30 años, y retoma el lápiz y el pincel como si nada, amigas y amigos, este año he quedado seleccionado en el Salón Nacional 2010, sección Dibujo. Eran como 350 y dejaron 50 m/m. Estar en este salón for me es lo más grande que me podía haber pasado. Espero que ahora, en septiembre, cuando se abra la exposición, pueda conseguir una galería de cierta categoría, claro; si no, no me interesa. Para sufrir me voy a Lavalle, al Reino de Dios, jajajaja.

— Y en esa línea, ¿cuál es el concepto con el que creó Malas Palabras Buks?
— En un momento mis hijos crecieron y se fueron arreglando de a poco. Entonces, como a mí no me gustan mucho las relaciones públicas, y andar pidiendo y mostrando y, por favor, mire el talento que tengo en la cabeza, le ruego que, tendría la amabilidad de, dije: “Vamos a hacer una editorial para publicar mis libros”. Así empezamos en 2005. Y, claro, todos los años es una lucha juntar la plata para imprimir 3 títulos. Cada libro de 300 págs, hoy, sale como siete lucas, de impresión solamente. Hay que tenerlas. Además de mis libros, a los autores que yo elijo por razones de suerte, azar o estado de ánimo, les pago 300 dólares y les doy un montón de ejemplares. Pero no hago presentaciones, ni ando molestando a nadie con que soy o son (ellos) unos genios. Entonces, el concepto soy yo. Cuando me muera, chau, andá a preguntar en Fernández Blanco si tienen alguno. Malas Palabras Buks soy yo. ¡Hola, Flaubert!, jajajaja.

— ¿Por qué se vino a Buenos Aires y por qué decidió quedarse?
— Yo no he decidido nada en mi vida. Me fui de casa a los 18. Estudié en Bellas Artes. Por el lado de la neurona enamorada no me fue muy brillante. Me cansé de todo y de todos. Me voy a París, dije. Mejor a Barcelona. Conté los billetes, y dije, para llegar a Barcelona-París, primero hay que llegar a Buenos Aires. Llegué a los 30 años. Miré, me acomodé y tuve suerte, ésa es la verdad, me trataron bien, a las 48 horas tenía trabajo… Sentimentalmente me sentí muy cómodo. Y creo que me hice un poquitín el crazy y, gracias a esto, no la pasé mal. Luego de algunos meses bastante huracanados, conocí a una novia y estuvimos noviando como 28 años hasta que dije me parece que no me voy a ir a París ni a Barcelona. Luego quise con fervor ganar plata a manos llenas con Carmen Balcells, pero, a final, ellos se cansaron porque Anagrama, Mondadori & Co. dijeron nones, no vamos a ninguna parte con Ojedita… Entonces, ahí, triste y vencido, como una rata de alcantarilla, me sequé las lágrimas y paré la máquina. No escribo más, dije, y casi me hago el Kafka 2. Iba a tirar todo a la basura. Menos mal que no lo hice, jajaja. Tenía 46 años cuando dejé de escribir día y noche. Y ahí me di cuenta de una verdad fundamental: sin $, “hacer arte” es una ilusión, es de titanio el espíritu que hay que tener frente al NO. Mis chicos crecieron. Todo ok, no somos nada, me decía. Se murió mi vieja salamina. No manejo, no nado, no me interesa ir de vacaciones. Libros juntaba (teníamos como 6 u 8 mil, no sé). Un día me regalan un libro muy feo hecho con fotocopias en una cárcel de, qué se yo de dónde, de Estambul pongámosle. Y me ilumino, vamos a hacer una editorial, digo, con fotocopias, eso vamos a hacer. Después, nada, me puse vanidoso y qué fotocoipias, no, vamos a hacer una editorial con libros cosidos, que no se desarmen como los de L… ¡Vamos, rata tulipán Ojeda!

— Desde los 45, ¿todavía no ha vuelto a escribir?
— No escribo como escribía cuando quería ganar plata a manos llenas en el circuito internacional en spanish. 400 millones de personas esperando mis obras, me decía, jajajaja. Nada, cero. Repito, mi problema, hoy, es publicar lo que tengo y hacer los dibujos grandes. Y no morirme mañana, claro. Lo demás es papel picado.

Buenos días. Un gusto. Suerte en lo que sea para todos ustedes. M grcs. (11:26 de la mañana del 22 de julio de 2010). Fin.


Sitio:
http://www.malaspalabrasbuks.com.ar/