El Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda quedó tomado desde el 21 de noviembre pasado para defender la carrera de Realización Cinematográfica, excluida del próximo plan de estudios, impulsado por la Comuna. La nueva orientación apunta a formar técnicos para contenidos digitales de la televisión, en perjuicio del actual que favorece la realización de audiovisuales independientes. Los estudiantes además denuncian que la Municipalidad, que ya intentó cerrar el mítico establecimiento, intenta “sacarse de encima” la escuela.
Por Carla Perelló
Fotografía Mario De Fina
Buenos Aires, noviembre 30 (Agencia NAN).-“El arte nos hace libres.” La premisa en aerosol en una pared del Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda (IDAC) es la bandera de los estudiantes que resisten el nuevo plan de estudios. Hace una semana tomaron el establecimiento para repudiar la desaparición de la carrera de Realización Cinematográfica, específicamente la orientación documental –la única pública en Latinoamérica–. En dialogo con Agencia NAN, advirtieron que la nueva currícula amputa la esencia artística que transmitió a lo largo de 40 años de vida. Ni más ni menos que el premio Oscar Juan José Campanella se formó en sus claustros. También reconocidos realizadores como Lucrecia Martel y Jorge Nisco, entre otros. “Quieren hacer de una carrera artística una tecnicatura orientada a la mano de obra de la televisión”, denunció Martín Díaz, estudiante de tercer año. Desde la Secretaria de Cultura y Educación local, su titular Hugo Caruso, negó cambios en el mítico instituto.
“Queremos ser libres.” Micol Metzler, una joven estudiante, retomó la consigna. Ella y sus compañeros estudian en el IDAC porque la cámara es su herramienta para narrar lo que otros dejan de lado. Pero hay piedras en la carrera. “La Municipalidad considera un gasto todos los institutos de arte de Avellaneda”, remarcó Damián Barrera, profesor de guión. Pero no se rinden: exigen la renuncia del rector interino del IDAC, Raúl Tosso, que asumió en 2009 sólo por seis meses. Los reclamos de los estudiantes y docentes incluyen: la creación de un Concejo Académico resolutivo; la baja del nuevo plan de estudios; presupuesto para reparar el edilicio y comprar equipos; y asegurar la inscripción para el próximo año a la carrera de Realización Cinematográfica.
El conflicto comenzó hace tres semanas, cuando a las manos de los estudiantes llegaron folletos que anunciaban un nuevo nombre y estatus para la carrera que están cursando: el próximo año será Técnico en televisión, cine y video. Y la nueva currícula se orienta a la televisión. Así, la carrera de cuatro años pasaría a tres, las dos orientaciones serían vaciadas de contenidos, el segundo año apuntaría a la formación en televisión y desaparecerían contenidos cinematográficos fundamentales de tercero y cuarto año.
Además hay una demanda de fondo: la oficialización del título (hoy tiene sólo reconocimiento municipal) a través de la Dirección Provincial de Educación General de Enseñanza Privada (Dipregep). Es un reclamo con 10 años de antigüedad. Pero con la oficialización, que fija un piso de materias orientadas en televisión digital, la Municipalidad borró de la currícula asignaturas orientadas en la realización de ficciones y documentales. “Se eligió Avellaneda como un bastión de la televisión digital”, cuestionó el estudiante Martín Díaz.
Por lo pronto, el rector interino Tosso finalizó dos semanas antes las clases para evitar definir el conflicto entre estudiantes y funcionarios. “Tenemos la sospecha de que Tosso entró para cerrar la escuela”, conjeturó Barrera. Mientras tanto, los pibes tomaron la escuela el 21 de noviembre pasado. “Los primeros interesados en que no se reduzca y que tenga más prestigio somos nosotros, tanto en documental como en animación”, dijo Caruso, desde su despacho. Pero, con voz nerviosa y a la defensiva, intentó explicar la nueva currícula: “No se va a quitar nada del plan, todo lo contrario si se quiere agregar algo se agrega. Se está aplicando un plan oficial, nada más. No se va a cerrar nada, ningún docente va a perder el trabajo ni los alumnos la posibilidad de estudiar”. Sin embargo, los documentos ponen en duda sus palabras.
Por un lado, la medida afectaría a docentes: se filtró una lista de docentes que serán renovados. En ella Barrera fue dado de baja, aunque aún no fue notificado oficialmente. Por otro lado, perjudicaría la lógica pedagógica “familiar” gestada entre docentes y estudiantes. “El IDAC funciona como una escuela taller, tenemos un trato continuo con el docente y un proceso de evaluación personalizado que desaparecería”, lamentó Fabio Vallarelli, vocero de la asamblea de estudiantes.
No obstante, no es la primera vez que los funcionarios manipulan su poder para cambiar el curso de la escuela. El año pasado intentaron que la flamante Universidad Nacional de Avellaneda absorbiera al instituto. No lo lograron. “La finalidad está clara, lo que quiere la municipalidad es sacarse de encima la escuela, que pase a ser un organismo mixto con provincia para dejar de pagar el salario de los docentes y que la provincia se haga cargo del 60 por ciento del presupuesto”, remarcó Vallarelli. Mientras, los equipos para las prácticas son comprados la cooperativa de alumnos que recauda 30 pesos entre quienes pueden aportar. “Por ahora lo que estamos buscando es el título, porque todo el resto lo sostiene el municipio: los sueldos de los profesores y el mantenimiento del edificio –deteriorado–. Si algún día subvencionan, bienvenido sea”, minimizó Caruso.
Sin embargo, los funcionarios han destacado públicamente la “salida laboral” de la nueva currícula orientada a la televisión digitales. “Nos dicen que esto es lo que se viene, que hay que preparar gente, la realidad es que hay muchas veces que uno se plantea que prefiere hacer arte fuera del mercado”, sostuvo Julio Vega, de tercer año. Metzler graficó las ventajas actuales: “En primer año podes manipular los equipos, es como hacer un corto todos los sábados. Te enseñan a hacer cine con dos mangos, que es la realidad de la mayoría de los que estamos estudiando”.
“Lo que hace falta es gente que tenga cosas para decir, no técnicos que cumplan con lo que ellos quieren mostrar”, apostó Barrera. Y defendió el actual plan de estudios: “Del IDAC también salieron muchos técnicos de televisión, por ejemplo, la mitad de los que hay en Polka son egresados de acá”.
En los folletos, además, advirtieron que la tesis deberá respetar las pautas de televisión digital. “Nosotros queremos hacer un cine independiente que responda a nuestra manera de expresión. Va más allá de ponernos bajo un parámetro comercial”, explicó Metzler. Y agregó: “Es una mirada más personal. Queremos tener contacto con la comunidad y mostrar esas cosas que no ves todos los días, cómo se vive en los barrios, su realidad, que no es realmente lo que muestran los medios”.
Por lo pronto, en el IDAC -–que por estos días sirve además de cocina, baño y dormitorio– permanece tomado por los estudiantes, que llevan adelante clases abiertas en protesta al cambio de paradigma.
Blog: http://realizacionidac.blogspot.com