En diálogo con Agencia NAN, el autor de El Último Punk cuenta cómo junto al director Pablo Siroti y el actor Cristian Majolo llevaron a escenario las anécdotas que reflejan al pibe detrás de la imagen montada por el mundo del rock.
Por Juan Manuel Castro
Fotografía Gentileza de El Último Punk
Buenos Aires, junio 13 (Agencia NAN-2012).- A una década de su muerte, la biografía de Ricky Espinosa, hecha por el periodista Sebastián Duarte, se hace unipersonal en el teatro La Ranchería (México 1152). Deseos, frustraciones y cosmovisión de un ícono contracultural.
El último punk es un libro biográfico –publicado en 2005 y con varias reediciones–, mejor dicho, un viaje por anécdotas y texturas, donde la vida de Ricardo se presenta como la de cualquier joven que creció entre los ochentas y noventas, pero Duarte, con un gran trabajo de campo y valiosos testimonios, da un volantazo y nos sitúa tras una “metamórfosis adolescente” frente al nacimiento de un referente contracultural: Ricky, de Flema.
Con esa impronta, llega sobre tablas El último punk. Ricky copa el escenario de La Ranchería con desenfrenada sinceridad. Con la actuación de Cristian Majolo, quien se vino desde su Tandil natal exclusivamente para este trabajo, y la dirección de Pablo Siroti, el irreverente músico vuelve a interpelar al público con su drástica cosmovisión de la sociedad, sus valores y decadencias.
“Quisimos mostrar a un persona de pura estirpe romántica, de carne y hueso, tal como lo fue Ricardo hasta que partió”, sostiene Duarte. “Con Siroti tratamos de buscar temas clave: la muerte (y sus conflictos), las contradicciones del ser humano, la maldita parte fascista que llevamos todos y con la que combatimos todo el tiempo, por lo menos en la sociedad argentina; la relación afectiva y el terreno de las adicciones. Son puntos fundamentales en la historia de la versión teatral de El último punk”, resume el autor.
¿Cómo se pasó de una investigación periodística a un guión teatral? La palabra es el nexo entre ambas. Así lo destaca Duarte y suma: “Lo que tenía en claro es que en este experimento teatral no quería conseguir a un falso Ricky Espinosa. Además, homenajearlo desde un unipersonal responde a mi inquietud de que la gente del punk rock se acerque al teatro”.
La investigación para el libro incluyó momentos únicos: “Recuerdo que el mismo día en el que me entrevisté con sus padres para contarles que quería escribir la biografía, Doña Sofía había encontrado una carta de él dentro del caño de una silla playera, en un cuartito, al fondo de su casa. Había sido escrita por Ricardo en 1998, casi cuatro años antes de su suicidio. Entre lágrimas, ella se puso a leermela. Ambos estábamos sentados en la cama que había sido de Ricardo. En el texto, él pedía disculpas a sus padres, le hablaba a su madre, a su hermana y también a Meche, quien fuera el amor de su vida. Fue muy fuerte ese momento”.
Esa carga emotiva se reflejan en la adaptación al unipersonal, que revive momentos cotidianos en la vida del líder de Flema: peleas con su novia, hectolitros de alcohol tomados entre amigos y un médico imaginario que aparace como interlocutor en las reflexiones de Espinosa.
Desde lo operativo, el tiempo les marcó la cancha, evoca Duarte: «En sólo dos meses estaba todo listo para estrenar». Sin embargo, cuenta que Majolo tuvo el momento necesario para vérselas frente a frente con la historia de Ricky: “Una noche lo llevé al corazón de Gerli y le mostré el epicentro de la zona por donde él se movía en vida. Le conté anécdotas a granel, le mostré las esquinas, le mostré la puerta de la casa de Ricardo. Pienso que esa es la clave para que el actor haya podido encontrar al personaje”.
Para sus detractores, los que lo sitúan en el podio de “reventados”, “lúmpenes” y “fracasados”, esta obra es la oportunidad para escuchar a un Ricky acústico, con los decibeles a la altura justa para oír al pibe detrás de la imagen montada, de la construcción mediática.
“Pienso que Ricardo era una persona perturbada interiormente, un romántico, un utópico —reflexiona Duarte—. Como dijo mi amigo Enrique Symns, parece una puesta en escena de Sófocles. Vale la pena que el mundo del rock lo conozca, ya que se trató de un artista distinto, y que dejó muchas cuestiones para que aprendamos”.
*El último punk se presenta los jueves 14, 21 y 28 de junio a las 20.30 en La Ranchería, México 1152, Ciudad de Buenos Aires.
