Fotografía gentileza de No hagas el amor en primavera
Ellas… surge de la concepción que las organizadoras tienen de la realidad cultural en la que “ha sido privilegiada la mirada masculina sobre el imaginario femenino”. Una cultura en la que “la voz y el punto de vista de la mujer han sido apartados, dejados a un lado, desprovistos de posibilidad de expresión”, sostiene Julia Olivares, una de las ocho jóvenes cineastas argentinas cuyos trabajos formarán parte de la ocasión. Entonces, la otra pata del ciclo, su fin, es “mostrar, difundir y reflexionar sobre las miradas femeninas emergentes del cine argentino, para abrir un espacio en el que la mujer pueda expresar su propia mirada”, continúa Pereira.
¿O sea que la mirada masculina pinta a la mujer como una cosa que está ahí en lugar de otra, mientras que la femenina la vuelve persona, la viste con derechos y la saca a la vida? “Error”, señala una de las organizadoras del ciclo que tendrá lugar en el museo dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, ubicado en Moreno 350. “Nuestra discusión de fondo es que el género es una construcción. Lo femenino y lo masculino, y las diferencias entre ambos, existen pero no son naturales. Son producto de la cultura en la que estamos insertos”, afirma Micaela. Para Olivares, aunque también es errónea la primera hipótesis, “es difícil que la mirada femenina no se confunda con la mirada feminista”. Su colega, Celina Font –otra de las ocho del ciclo– considera al respecto que “hoy la lucha se da de una manera distinta a la de años atrás. Por fin se está comprendiendo que no se trata de cambiar un mundo por otro, sino de conciliar lo propio y más esencial de la mujer con todas las victorias obtenidas y de construir un mundo en el que hombres y mujeres colaboren en todos los aspectos”.
Aún después de la explicación, Ellas… continúa emanando olor a “mujeres al poder” y demás consignas que llevan directo a la militancia feminista más rígida. Pero no. Nada de eso, se esfuerza Pereira. Quizá la definición del objetivo del ciclo pueda aclarar el asunto, así que la joven intenta: “La visión de las realizadoras de cine que elegimos, en representación de todas las que se sumaron a lo largo de estos últimos años, puede ofrecer una mirada propia, distinta a la hegemónica y no determinada por los cánones establecidos, no sólo en relación al mundo de las mujeres, sino al mundo en general. Nos interesó saber qué tienen para contar las realizadoras desde su punto de vista para deconstruir, diversificar y repensar el discurso imperante, masculino, y sumarle otras posibilidades”. Objetivo cumplido, panorama más iluminado.
La idea de las tres organizadoras fue “jugar con lo femenino en contraste con lo masculino, en cuanto a las características que diferencian formas de hacer en uno u otro y que están establecidas”, indica Pereira. Si bien no hay ni un solo hombre en la lista de nueve realizadoras, “lo interesante del planteo es que son absolutamente autónomos de lo genérico como militancia. Queremos ver qué sucede con el espectador, porque hay cortos en los que la manera de contar que eligió esa mujer tranquilamente podría tomarse como la de un hombre”, grafica.
No hagas el amor en primavera es uno de los casos en los que la temática no se relaciona específicamente con “la mujer” como entidad conceptual y “sin embargo terminó resultando atractivo para las personas que trabajan en esa área”, reconoce Font, su directora, mientras se jacta de no tener idea del porqué. La que sí salta a la luz es la razón por la que Micaela, Elizabeth y Yanina lo integraron a la lista de proyecciones del ciclo: la historia, de desencuentros en los canales de seducción que suelen construirse en una noche entre conocidos, es relatada por una mujer. Para Font, hombres y mujeres están construidos socioculturalmente de una manera distinta, por lo que “la visión femenina agrega algo, relacionado con el mundo interior, el de la intuición, los sentimientos y las emociones, a la masculina, que es la que sigue primando, cercana a la conquista del afuera, de lo mundano, a la fuerza. Como mujeres no podemos negar lo que llevamos adentro, que por más de que elijamos hablar como el otro, nos va a salir de una forma u otra”.
Es el caso de Vivan los novios, en el que Olivares incursiona en el género de acción “tan propio de los hombres del cine” cuando hace pelear a dos familias cuyos hijos están a punto de casarse. A ella no le importó. No le importó que sea un género de hombres, ni que la orilla femenina de la realización cinematográfica fuera “aún muy virgen y no hubiera mucho de donde agarrarse”, y se animó. Por eso valora la propuesta de las trabajadoras del museo ya que, “por un lado, permite ver la producción de otras mujeres y, por otro, ayuda a conocer nuevos puntos de vista sobre diversos temas que aportan al conocimiento propio e inspiran otras puntas de realización”, concluye.
* Serán proyectados los cortos: Ay! Cosita linda (Laura Fuente); Un vaso de soda (Adriana Yurkovich); Vivan los novios (Julia Olivares); Tres juntos (Laura Citarilla); Olimpíadas (Magali Bayón); Blanca es tu humedad (Paula Herrero); No hagas el amor en primavera (Celina Font); y Toro verde (Laura Durán).