El segundo Encuentro Latinoamericano de Teatro Independiente (ELTI) apuesta a dialogar sobre las identidades en cinco sedes hasta el sábado.
Por Emmanuel Videla
Fotografías de Antonella Casanova
Buenos Aires, septiembre 4 (Agencia NAN-2013).- “Vamos en busca de la gente para seguir profundizando este encuentro”, lanza la artista Maite Velo. ¡Un momento! No es una declaración que responde a la coyuntura de cara a las elecciones legislativas de octubre. ¡No! Paños fríos, pero abran el telón de par en par. Es la voz viva de una de las actrices integrantes del grupo Umaminga que anima a participar en el segundo Encuentro Latinoamericano de Teatro Independiente (ELTI), que se desarrollará, a diferencia del año pasado, en varias sedes: el Teatro Andamio/90, la Carpintería Teatro y el Galpón Catalinas Sur, sin contar la intervención urbana de ayer en el Obelisco y el cierre de la celebración en Plaza de Mayo de la mano del espectáculo de murga “Salvemos le Puse Cuca”. “No tenemos que perder el efecto sorpresa. Va a ser un hecho vivo, aquí presente”, define a esta fiesta artística que se extenderá hasta el sábado 7.
¿Qué une y motoriza este encuentro de estas jóvenes que llevan adelante Umaminga desde 2008? La sorpresa entendida en su concepto más amplio, como catalizador para seguir conociendo el teatro. Y, ¿cómo? A través de espectáculos que indaguen sobre las identidades latinoamericanas, de Bolivia, Perú, Ecuador y Argentina –como así el año pasado participaron grupos de Chile, Brasil y Colombia. “Queremos seguir dialogando sobre la identidad, pero no queremos llegar a la Identidad, sino todo lo contrario”, aclara Velo. Otra de sus integrantes, la actriz Florencia Suárez Bignoli, considera que no tienen que definirse ni determinarse y propone sacarse “todo tipo de pretensión”.
–Como en su primer encuentro, ¿van a sorprender a los espectadores en el acto teatral desde la puesta en escena de temas que indagan sobre las identidades latinoamericanas?
F.S.B.:– Es algo que nos conmueve. Por ejemplo la obra del grupo peruano Yuyachkani “Adiós Ayacucho” habla de un alma que busca a su cuerpo desaparecido para poder sepultarlo. El tratamiento que le da el grupo es a través de un personaje andino, muy tradicional. Eso nos resulta talentoso: cómo lo construyen más allá del tema. Es muy interesante también el tratamiento de la actriz boliviana Maque Pereyra que habla de cómo fueron educados los bolivianos a través del fracaso y nunca a través de una victoria. Es algo así como no permitirse doblegar al otro o creer que uno puede triunfar desde uno, sin necesitar ganar a nadie. Nos conmueve que las temáticas tengan que ver con identidades de los países, que obviamente es un recorte. Tiene que ver con las singularidades de las personas.
M.V.:–Maque Pereyra viene de Sucre y la vimos en Santa Cruz. Además vimos otros espectáculos diferentes, también. No es que Maque va a venir y a representar a Bolivia y decir: “Ah, la identidad boliviana es ésta”. Lo que no hay duda es que ella habla desde sus raíces, desde su historia, desde su presente. Tienen muchos puntos en común con nosotros, como argentinos. Este encuentro es un momento, donde frenamos, nos damos el lugar para conocernos y para irnos con la cabeza llena de preguntas.
–Dentro de estas singularidades y el efecto sorpresa que genera la visibilización de una forma de hacer teatro y construir una identidad también está el ecuatoriano Santiago Roldés, ¿no?
M.V:– Nos conocimos vía Internet y por recomendación del dramaturgo Arístides Vargas. Entendió rápidamente cuál es el espíritu del encuentro. La particularidad es que es el hijo del ex presidente Roldós, que falleció hace unos años en un sospechoso accidente aéreo. Y él está aún denunciado y encontrándose con varios obstáculos para poder aclarar cuál fue el motivo de su muerte y la de su madre. Filmó un documental, que se va a dar conocer en Argentina por un convenio entre nuestro país y el ecuatoriano.
F.S.B:–Lo de Santiago también tiene que ver con un hecho socio-político, muy concreto. El habla como hijo, desde el teatro. Tiene que ver con el país, pero desde una visión personal.
–La selección que hacen no es gratuita. Lo estético se muestra y se manifiesta, hasta fundirse con lo social…
F.S.B.:– Habría que preguntarse qué es lo social. Siempre vuelvo a lo mínimo y a nosotras. A nivel social, lo que nos importa son las personas. Pensamos muy diferente. No tenemos un discurso unificado entre nosotras, por ejemplo, sobre el teatro como transformación social, para qué cada una hace teatro. Nos unimos en lo que nos conmueve y lo que no nos conmueve.
M.V.:– Una palabra que atraviesa nuestro discurso y a la hora de invitar a los artistas es “intercambio”. Como dice Flor, tenemos muchos puntos en común y otros no. Eso hace a la diversidad. Partimos de la diversidad y sin ánimos de convencer, sino de mostrar distintas posturas. El encuentro no persigue conseguir respuesta ni ninguna charla, tampoco. Por ejemplo, habrá una mesa de clowns con cinco artistas bien diferentes y la intención es que no se cierre ninguna pregunta. Se dispara sobre una pregunta, pero no es la intención conseguir una respuesta, sino enriquecerse a través de la experiencia.
Nuevas formas para sorprender
Más allá de los grupos de teatro de Latinoamérica, las integrantes de esta celebración, de este “momento artístico”, hacen autocrítica, al sentir que cada vez tienen que ser más federales y sorprender a través de otra forma de hacer teatro. “Lo que nos quedó picando”, refuerzan. Por eso, sumarán al Teatro Llanura, que tiene más de 40 años de trayectoria en la provincia de Santa Fe con el actor Jorge Ricci. “Quisimos darle lugar al teatro comunitario –añaden y aclaran las organizadoras–porque fue algo pendiente”.
No descartan tampoco sumar otras formas de mostrar escénicamente otras identidades. Mostrar no como si fuese “un vidriera”, sino a través –como lo definieron –a través del intercambio entre espectadores y artistas en las charlas-debates, que caracterizan este encuentro. “Recibimos una propuesta para incorporar en otro encuentro el tema de artistas que trabajen con la diversidad LGBT. Lo que nos divierte, lo que nos apasiona es que no siempre sea lo mismo. Tiene que ser recontra renovable”, se entusiasma Suárez Bignoli.
–No se puede encasillar este encuentro, pero del factor sorpresa no hay dudas. La cuarta pared, esa separación entre espectadores y artistas empieza a tener grietas, ¿no?
M.V.:–Está el compartir, el intercambio, porque cuando se termina la obra, está la instancia de la charla-debate. Los espectadores devuelven lo que vivió. No es la vidriera. Se rompe la cuarta pared y todos estamos produciendo este hecho artístico. Todos vamos a estar diferentes. No es que el artista está allá arriba y el público abajo. Hablamos de borrar fronteras, pero no para que seamos todos iguales. Tenemos que tener en cuenta que somos diferentes y descubriendo las similitudes. Así achicamos distancia.
Festival vs. Encuentro
Son innumerables los festivales artístico-teatrales que se realizan tanto dentro como fuera de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero Umamingase despega de ese concepto. “No estamos generando un festival en el cual seleccionamos obras para que compitan para que alguna se lleve un premio”, señalan, “vamos en busca de la gente para seguir profundizando este encuentro”.
*La programación completa del ELTI se puede consultar en: http://www.elti.com.ar/

