¿Puede un niño o niña escuchar Mozart, Schulbert o Vivaldi sin que sea la versión «para bebés»? Ese es el desafío que se plantea el director de orquesta y coro, Sergio Feferovich, entre partituras con guiños de humor y juegos didácticos.
Por Soledad Arréguez Manozzo
Fotografía Gentileza de «La vuelta al mundo en un violín»
Fotografía Gentileza de «La vuelta al mundo en un violín»
Buenos Aires, junio 7 (Agencia NaN-2013).- Los instrumentos se convierten en un pasaje de ida hacia musicalidades desconocidas. Las cuerdas se ponen en marcha y las melodías comienzan a elevarse por el aire como vapor de un tren. “La vuelta al mundo en un violín”, espectáculo musical didáctico, invita a los más pequeños a descubrir los trabajos de compositores como Mozart, Schulbert y Vivaldi, entre otros. Con una orquesta de 18 músicos en escena, renueva la escena infantil con una propuesta innovadora contra todos los prejuicios que giran alrededor de las partituras clásicas. “Cuando uno escucha un hit, enseguida lo incorpora y después te cansa, la música clásica exige otra cosa”, remarca Sergio Feferovich, director de orquesta y coro, creador y director del espectáculo, en diálogo con Agencia NaN.
No hay payasos ni globos. Tampoco muñecos, colores estridentes o guirnaldas en el escenario. Predomina la sobriedad. Ante la mirada atenta y curiosa de los más chicos, el director comienza a mover las manos y presenta a la familia orquesta, desde el primer violín (el bebé) hasta la abuela (el contrabajo). No hay palabras; las notas se encargan de armar la historia.
Las melodías—fragmentos de las versiones de los conciertos para adultos– se entretejen entre partituras con guiños de humor y juegos didácticos, para que los bajitos aprendan otras sonoridades. Aunque quizás el secreto está en ser una gran herramienta para combatir los prejuicios que existen sobre la música clásica. El espectáculo, con siete años en cartel, sorprende puertas adentro como así también en escuelas y espacios no convencionales.
—En un mundo cada vez más tecnológico, la música clásica parece ser la música “aburrida” de otra época o simplemente de los adultos…
–Es importante romper con los mitos de la música clásica: que es seria, aburrida, para adultos, en lugares cerrados. Lamentablemente son preconceptos que nos encontramos. Tratamos de rebatirlo. En el espectáculo no hay pantallas ni amplificación, se escuchan los instrumentos como salen, sin micrófonos. Más allá del avance de la tecnología, la música en vivo termina siendo atractiva. Los chicos participan y nos reciben como si fuéramos una banda de rock and roll. Es una propuesta con obras clásicas que nunca pasan de moda. Los chicos así pueden escuchar otras propuestas.
–Es importante romper con los mitos de la música clásica: que es seria, aburrida, para adultos, en lugares cerrados. Lamentablemente son preconceptos que nos encontramos. Tratamos de rebatirlo. En el espectáculo no hay pantallas ni amplificación, se escuchan los instrumentos como salen, sin micrófonos. Más allá del avance de la tecnología, la música en vivo termina siendo atractiva. Los chicos participan y nos reciben como si fuéramos una banda de rock and roll. Es una propuesta con obras clásicas que nunca pasan de moda. Los chicos así pueden escuchar otras propuestas.
-Sobre todo una propuesta musical que escapa a las recetas de Disney…
Lo que genera esta música es un mayor tiempo de incorporación, cuando uno escucha un hit, una música simple, enseguida se incorpora y te cansas. Esta música exige otra cosa. El efecto es más largo: podés escuchar la sinfonía de Beethoven muchas veces sin cansarte. Si los padres no la escuchan, los chicos tampoco lo van hacer. Nos gusta generar el hábito, y después quizás ellos lo repitan.
Lo que genera esta música es un mayor tiempo de incorporación, cuando uno escucha un hit, una música simple, enseguida se incorpora y te cansas. Esta música exige otra cosa. El efecto es más largo: podés escuchar la sinfonía de Beethoven muchas veces sin cansarte. Si los padres no la escuchan, los chicos tampoco lo van hacer. Nos gusta generar el hábito, y después quizás ellos lo repitan.
-¿La música clásica puede ser un elemento pedagógico?
Tiene una raigambre pedagógica. Los chicos que aprenden música, aprenden a expresarse, generalmente tienen mejor rendimiento en matemática, también algunos aprenden a ser más extrovertidos, a comunicarse de otra manera. Me parece que son muchos los beneficios, y sobre todo a corta edad.
Tiene una raigambre pedagógica. Los chicos que aprenden música, aprenden a expresarse, generalmente tienen mejor rendimiento en matemática, también algunos aprenden a ser más extrovertidos, a comunicarse de otra manera. Me parece que son muchos los beneficios, y sobre todo a corta edad.
-¿Por qué los chicos deberían escuchar música clásica desde pequeños?
Todas las manifestaciones artísticas para los chicos son más que saludables, no se decreta que a partir de determinada edad le va a gustar la música clásica, sino que es cuestión que los padres lo incentiven desde chicos.
Todas las manifestaciones artísticas para los chicos son más que saludables, no se decreta que a partir de determinada edad le va a gustar la música clásica, sino que es cuestión que los padres lo incentiven desde chicos.
-¿Hay que entenderla para disfrutarla?
No es necesario entender la música a ninguna edad. Tenemos muchos chicos que vienen varias veces, porque les gusta. Vienen a ver otras cosas en la función. El disfrutar pasa por muchos lados. Si uno entiende puede disfrutar más, pero no es un requisito imprescindible. Es una cuestión de tener ganas de abrirse a algo que no es tan común, que en los medios no abunda la oferta y menos para chicos.
No es necesario entender la música a ninguna edad. Tenemos muchos chicos que vienen varias veces, porque les gusta. Vienen a ver otras cosas en la función. El disfrutar pasa por muchos lados. Si uno entiende puede disfrutar más, pero no es un requisito imprescindible. Es una cuestión de tener ganas de abrirse a algo que no es tan común, que en los medios no abunda la oferta y menos para chicos.
* «La vuelta al mundo en un violín» se presenta todos los domingos, a las 11.30 hs, en el Teatro de la Comedia, ubicado en Rodríguez Peña 1062, CABA.