Por Esteban Vera
Constitución te recibe con exceso de transeúntes, prostitutas, cumbia, garitos, barsuchos venidos a menos y una mezcla de olores de frituras. Caminando por sus calles, a pasos de la estación de trenes está Cineclub Km. 3 ArteCinema del Incca (aka ArteCinema), un pequeño complejo cinematográfico que supo ser un bastión para el cine arte, de autor, independiente, inusual y/o bizarro durante la gestión del realizador Goyo Anchou. “Constitución es un barrio muy fisura y el cine era un refugio, un oasis cultural. Tenía una impronta paracultural, intentaba crear un espacio liberado de asociación donde no sólo se viera una película sino también la gente se conociera, asociara, hiciera cosas”, defiende Anchou desde su departamento, frente al ArteCinema. Recuerda el ex programador del Festival de Cine de Mar de Plata: “La onda era como en 2002, cuando los espacios institucionalizados se habían resquebrajado y la gente estaba en la calle haciendo cosas, buscando alternativas”.
El realizador destacaba en la programación el cine independiente argentino que no encuentra pantalla en las salas comerciales. Por ejemplo, en el Festival Transterritorial de Cine Under, el Festival Gallo Verde de Temática Sexual, DOCA (DOCumentalistas Argentinos) y ciclos fijos. Y el público iba cada vez más al cine: la cifra pasó de 480 espectadores a 1100, en ascenso. Finalmente, Anchou fue echado en noviembre de 2010. Antes había comprado un sillón piojoso en un mercado de pulgas del barrio para el mobiliario del cine, interpretado como una provocación para los propietarios de la sala. Para el director de La peli de Batato, “si vas contra la sociedad del espectáculo, te echan a patadas, dicen que sos un subversivo cultural”.
Hoy en su cartelera son destacadas películas industriales como Una pistola en cada mano (sí, de Ricardo Darín) o Puerta de Hierro (con Víctor Laplace por enésima vez en el papel de Perón). Pero sigue con espacio para los realizadores independientes, que consideran a esas salas ideales para exhibir sus películas con la mayor fidelidad posible. Con pasado de teatro de variedades, cabaret y cine porno, hoy sus tres pequeñas salas de estilo europeo (una de 60 butacas, otra de 70 y la más grande de 160) están equipadas para proyectar films en 35 mm, y una de ellas para exhibir en Blu-Ray. Por estos días, en sus pantallas se puede ver El gran simulador o el documental Tierra adentro, mientras su cartelera adelanta que del 3 al 13 de octubre próximo ocurrirá el IX Festival de Cine Inusual de Buenos Aires.