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“siempre me pongo en el lugar del espectador”

fabián forte

Fotografía: David Fernández

Como si fuera parte de algún guion de suspenso, el director argentino Fabián Forte tiene a su propio doppelgänger dentro del cine local. En IMDb, la base de datos en Internet del cine mundial, figura por error otro Fabián Forte dentro de su propia ficha, un laburante del séptimo arte que supo ser eléctrico en películas como Alma mía (1999) o El hijo de la novia (2001). Los Forte se conocen entre sí y varias veces bromearon sobre eso, aunque para ser sinceros no tienen mucho que ver. El director de La corporación, Socios por accidente I y II -junto con Nicanor Loreti- y ¡Malditos sean! -en colaboración con Demián Rugna- tiene una larga trayectoria dentro del cine de género nacional, y esta semana estrena su séptimo largometraje, El muerto cuenta su historia, una comedia de terror donde un publicista inescrupuloso es perseguido por un grupo de vampiras ancestrales con sed de venganza.

 

—¿Cuál fue el disparador para empezar a escribir El muerto cuenta su historia?
—Hubo muchos disparadores, es difícil centrarse en uno. Me gustaba contar la historia de un tipo que es publicista y aprovecha su lugar de poder para tener sexo con mujeres. Me gustaba hablar sobre el egoísmo de los hombres. Se armó una especie de lucha de poderes entre hombre y mujer. La línea realista fue la primera. Mi deseo era contar una película de vampirismo. Mala carne fue mi primera película y fue de vampiros, una película muy chiquita e independiente. Y ahora que tengo la posibilidad de hacer una película más grande, quise meterme con el género “vampiros”. Tratamos de darle una vuelta de rosca con Nicolás Britos, el otro guionista. Estudiamos un poquito sobre mitologías y nos encontramos con la mitología celta, que tiene a estos personajes, que son esas tres diosas que buscan el matriarcado en la tierra para esclavizar a hombres que abusan de su poder con las mujeres.

 

—Pasaste de ser un director de películas independientes a trabajar con proyectos más grandes. ¿Cómo fue la producción de El muerto cuenta su historia? ¿Cómo conformaron el elenco de la película?
—Me sentí muy cómodo con el productor, Néstor Sánchez Sotelo, porque me dio mucha libertad. Laburamos bastante en conjunto para armar el elenco. Nos pusimos muy de acuerdo sobre quiénes tenían que ser los protagonistas. Cuando escribía el guion, siempre se me venía a la mente Damián Dreiznik para el personaje de Eduardo. Damián me parece un comediante de primera; es un actor que se juega siempre en películas border, que van a más. Diego Gentile llegó porque un día fui a ver TocToc, la obra de teatro, y me gustó mucho. Diego tiene un timing para la comedia que juega muy a favor en la película. Y con Moro Angheleri vengo de laburar en La corporación, así que sabía que me iba a encontrar con una gran actriz. Siempre trato de tener un equipo que tenga la camiseta puesta, más allá de que sea un trabajo y que todos vivamos de esto. Me gusta que todos quieran que la película salga bien y digan: “te bancamos en la locura que quieras hacer”. Así que me sentí muy resguardado con el equipo y con el productor, que es el que tiene que salir a bancarse los tiros del dinero. Porque aunque el INCAA te apoye la película, a veces pasa que la plata no está en el momento que tiene que estar y el productor tiene que salir a buscar.

 

—En la película, uno de los temas fundamentales es el lugar que ocupa la mujer en la sociedad. ¿Por qué elegiste contar una historia que toque este conflicto?
—A mí me parece que el ser humano tiene que ser libre. Creo que la igualdad tiene que ser para todos. No sé en qué momento de la historia la mujer quedó por debajo del hombre, cuándo el hombre la dominó. Me parece una locura que las mujeres todavía tengan que seguir defendiendo sus derechos. No tendría que estar pasando.

 

El muerto cuenta su historia puede generar varios debates en este aspecto, porque es un tema muy complejo de contar. Más allá de la lectura que cada uno pueda hacer de la película, ¿cuál es tu posición sobre el feminismo y la lucha por los derechos de la mujer?
—Creo que el tema son los extremos, y de eso habla la película. El hombre con poder se va a la mierda, y la mujer con poder también se va a la mierda. Creo que es una cuestión humana. Por eso, el tema es lograr el equilibrio. Que todos tengamos los mismos derechos, no importa si sos mujer u hombre. Somos todos humanos en sí. Por lo cual me parecía interesante que la película toque el tema del matriarcado en la actualidad. Hay personas que no saben ni qué es el matriarcado y me causa mucha impresión. Uno sabe qué es el machismo, más o menos sabe qué es el patriarcado, pero ¿el matriarcado? Uno no se lo pone a analizar. Me parece que la película, más allá de ser una comedia, puede aportar un poco al debate.

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Fotograma de la película El muerto cuenta su historia

—Es muy difícil empatizar con los hombres de la película y también es complicado pensar que las mujeres pueden ser como las vampiras celtas. ¿Con qué personaje te sentís más identificado?

—Creo que Lucila (Moro Anghileri) es el cable a tierra de la película. Ella es una mujer que labura, abierta a lo sexual, y representa un poco el ideal de mujer que tenemos con Nicolás en la cabeza. Acá el problema es el egoísmo de Ángel (Diego Gentile), que las quiere todas para él. Me identifico con Lucila porque es la persona coherente en la película. Porque Ángel no está loco, pero es un tipo prepotente y es súper machista. Por eso, la película va cambiando a femenino y ella termina siendo un poco la protagonista. Creo que todos tenemos nuestro costado femenino y nuestro costado masculino.

 

—La trama de un director que elige chicas para acostarse con ellas y termina siendo parte de una venganza femenina recuerda a Audition, de Takashi Miike. ¿Cuáles fueron tus influencias cinematográficas para construir la historia?
—Te vas a reír un poco, te voy a tirar varias: Las Brujas de Eastwick, de George Miller; Vamp, que acá le pusieron El club del terror; Una chica al rojo vivo, con Gene Wilder, que se la pasaba mintiéndole a su mujer; también La hora del espanto y El hombre lobo americano, en función a algunos de los maquillajes que usamos para la película.

 

—En los últimos años, el cine de género argentino pudo ocupar un espacio un poco mayor en la cartelera local. ¿Qué recepción esperás para tu película? ¿Pensás que el público argentino se está animando más a ver una de terror nacional?
—Es todo una sorpresa, desconozco qué va a pasar. Resurrección, de Gonzalo Calzada es una película gótica que me encanta. Es impecable en todos los aspectos. Al principio estaban un poco derrotados, pero la película resultó ser un éxito. Fue una gran sorpresa. Creo que fue un buen boca en boca. El cine argentino, si no está producido por canales de televisión, lamentablemente pelea contra el Goliat del cine yanqui. Y es muy complejo así. A su vez, también creo que hubo mucho tiempo donde hubo un cine de autor en Argentina que el público masivo prefirió dejarlo de lado, y a la hora de decidir elegían ver películas más entretenidas. En cuanto al cine de terror, es complejo, porque puede ser que haya gente que diga: “bueno, el cine de terror argentino no existe”. O algunos quizás vieron alguna película que no les gustó y dicen “no voy a volver a ver este tipo de cine”. Creo que como directores tenemos que acostumbrarnos a hacer buenas películas. Que el espectador pueda decir “pagué la entrada y valió la pena”. Que sean entretenidas, que tengan una buena historia. Siempre me pongo en el lugar del espectador. Cuando pienso una película y escribo un guión, busco hacer una película que a mí me gustaría ver.

 

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Fotograma de la película El muerto cuenta su historia

—¿Qué tipo de cine nacional te interesa más?
—Me identifica el cine nacional con compromiso social. Me encanta cuando tienen huevos para contar historias diferentes y atípicas. Obvio que me gusta el cine de Hollywood, pero creo que en la actualidad está en decadencia. Me parece que están buscando el éxito y no la buena historia. Es más un decálogo de efectos especiales que deja de lado la historia. Lo que tiene sustentabilidad lo dejan atrás. Y a mí me agota eso. Hoy día me llena más una película donde sean tres personajes dentro de una casa. Si la historia es buena y me emociona, eso es lo que quiero ver. Y el cine nacional creo que tiene eso, mucha sensibilidad. Hay muchos directores que saben contar buenas historias.

 

—Fuiste un director muy prolífico en estos últimos años. ¿Cuáles son tus proyectos a futuro?
—Tengo la adaptación de una novela, que cuando salga diremos cuál es. Ya está presentada al INCAA, vamos a ver si se aprueba. Es una codirección con Gustavo Garzón. Después, está la adaptación de un comic que se llama Vitamina Potencia, de Federico Reggiani y Ángel Mosquito. Y además tengo un guion mío que se llama Mandinga, que es una comedia que quizás esté más ubicada en el terror que en la comedia, pero la comedia está.

 

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