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Maten al mensajero

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Organizado por Ediciones Godot y FM La Tribu, este encuentro de hacedores de libros con sus lectores tiene como fin visibilizar editoriales independientes “por fuera del círculo que busca activamente estos eventos”, según el editor Víctor Malumian. Fotografía: Feria de Editores

Por Juan Ignacio Sapia

Alguna vez, antes de que las principales editoriales se transformaran en monstruos gigantescos y anónimos, era habitual que los editores, esas personas que se encargan de materializar los libros, y los lectores, esas personas que consumen esos libros, tuvieran una relación más cercana. Esa es justamente la propuesta de la Feria de Editores, que en su tercera edición se consolida como una de las propuestas más interesantes para el público lector. La feria organizada por Ediciones Godot y FM La Tribu intenta fortalecer los vínculos entre lector y editor. Caja Negra, El Elefante Blanco, Blatt & Ríos, Mardulce, Momofoku, Nulú Bonsai: varias de las mejores editoriales independientes van a estar presentes en la edición de este año. En conversación con NAN, Víctor Malumian, uno de los editores de Godot y organizador de la feria, cuenta cuáles son los objetivos de este año y cómo fue la organización.

—¿Cómo fue la génesis de la Feria de Editores?
—La idea surge de una voluntad de tener contacto directo con los lectores. Generar una espacio donde podamos poner a prueba muchas ideas que tenemos cuando pensamos los libros, desde detalles gráficos hasta elecciones temáticas. Pensar el espacio de forma tal que podamos volver a hablar de forma relajada y personal con quienes nos han comprado libros anteriormente y entender un poco más cómo fue la experiencia de lectura. También nos interesaba generar un espacio más de contacto con otros editores, compartir experiencias, errores, aprendizajes y opiniones. Quizás éstas sean ventajas para el editor; entonces qué ventajas podría tener el lector: sin lector no hay feria.

—¿Cómo se da esa relación entre editor y lector que buscan?
—Pensamos que el hecho de tener al editor a mano para preguntarle sobre el libro y pedir recomendaciones por autores similares, que son las charlas más gratificantes dentro del oficio, sumado a descuentos y promociones es una combinación interesante para que nos encontremos las dos partes.

—¿Cuales son sus objetivos este año? ¿A qué público apuntan?
—Por un lado, hacer crecer la feria y que sea conocida por fuera del círculo lector que busca activamente estos eventos. Uno de los problemas que tienen las editoriales independientes radica en la difusión de su trabajo. Lograr una visibilidad que les permita llegar a un público que está interesado en acercarse a este tipo de publicaciones pero no sabe que existen estos espacios, por ejemplo. El público es muy diverso. Por la forma de comunicar el evento, cien por ciento por redes sociales, cada editorial aporta un público distinto. Sin lugar a dudas, lo que los aúna a todos es la voluntad y el placer de leer. Creo que ya estamos logrando posicionar el espacio entre los lectores que buscan ferias independientes. El desafío es empezar a avanzar sobre lectores ávidos que quizás conocen sólo a una de las editoriales que participan.

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Fotografía: Feria de Editores

—¿Como fue la selección de editoriales?
—La selección es ardua, el espacio es chico y siempre quedan excelentes editoriales afuera. Eso inevitablemente genera roces. La primera feria apuntó a cubrir áreas de publicación que nos parecían indispensables. Por ficción, novela y cuentos breves pensamos en Fiordo, InterZona, Páprika, Blatt & Ríos, La Bestia Equilátera, Letranómada y Mil Botellas, entre otros. Pensamos en poesía e inmediatamente en Bajo la Luna y Nulú Bonsai. En ensayo, pero no sólo de ciencias sociales como publican Ediciones Godot o Las Cuarenta, sino quizás más ligado a otras temáticas, como la música, con Gourmet Musical, o tanto la música como el cine, con Caja Negra. Otros ejemplos pueden ser Marea Editorial, con una gran colección periodística; El Elefante Blanco, con libros de historia; o La Marca y Wolkowicz, con libros de diseño, tipografía y artes visuales. Claro que las editoriales mencionadas tienen una oferta mucho más variada que la temática que a nosotros nos llamó la atención, pero estamos seguros de que quienes se interesan por esos temas no pueden dejar de pasar por esos stands. Las siguientes ferias fueron una combinación de mantener una estructura de editores con los cuales se había trabajado muy bien e ir rotando para generar espacio a otras editoriales. Esta edición, por lejos, promete ser la mejor.

—¿Hay alguna diferencia con ediciones anteriores de la feria?
—Gracias a remodelaciones de La Tribu, esta edición tendrá espacio para casi 30 editoriales. Eso nos pone muy contentos porque aporta a la variedad del espacio y motiva al lector a acercarse. En esta edición todas las editoriales que participan tomaron una postura muy activa en la difusión del evento. Por poner un ejemplo, en todas las fanpage se están sorteando libros que serán entregados en la feria. De cara al lector, eso marca también una voluntad de que el libro circule y que se conozca por recomendación de un amigo; de cara a los editores muestra cómo podemos ayudarnos mutuamente para hacer crecer un espacio donde podemos mostrar lo que se está publicando hoy.

—¿Cómo es la articulación con La Tribu?
—Para muchos La Tribu es un lugar especial, por su postura, por cómo construyen la comunicación, cómo fue fundada. Por experiencias en común, que van desde nuestra formación en la UBA hasta presentaciones de libros, nos parecía un lugar genial para proponer la idea. El equipo de La Tribu con el que trabajamos en todos los detalles de la feria nos recibió muy bien y siempre aportó ideas para mejorar y hacer crecer el evento.

* La tercera edición de la Feria de Editores ocurrirá el próximo domingo desde las 15 en La Tribu, Lambaré 873, Ciudad de Buenos Aires.