A Pablo Galfre, a Karin Lisnovetzki y a Sergio Ibáñez, la historia de impunidad que rodea a Fernando Carrera desde hace poco más de una década los atrapó desde su comienzo, en enero de 2005. Galfre trabajó el “Caso Carrera” o la “Masacre de Pompeya”, según sea el expediente judicial o los archivos de diarios y revistas de la época la fuente que se elija para reconstruir aquel mediodía en el que Fernando, un “hombre común y corriente”, fue culpado de robar, intentar huir y arrollar hasta la muerte a tres personas en el barrio porteño de Pompeya. Sus notas y recuerdos de aquellos días, sumados a los de los de Clario Santiesteban y Francisco Rosso, también periodistas, y a unos pequeños toques de ficción, les valieron para armar el guión de la novela gráfica Gatillo Fácil, que ilustró Ibáñez y editó Llanto del Mudo. Un mash up de fotografías, recortes de diario, dibujos y viñetas que sirve para contar los días de Fernando Carrera desde que es convertido en la Masacre de Pompeya, hasta el día en que la impunidad le vuelve a caer sobre sus espaldas, tras siete años de cárcel y pura inocencia.