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Hola, señor kiosquero.-

Pablo Holmberg tiene 29 años, un pseudónimo simpático y un libro-diario que “en realidad es un diario en papel barato” y formato libro, además de tiras publicadas en medios de distribución nacional y regional, especializados y no tanto. Pero la mejor excusa para esta entrevista con Agencia NAN es su rica historia de aprendizajes; su experiencia de apropiación de Internet como soporte de publicación y distribución; y, por supuesto, sus entrañables personajes. “Creo en esa premisa del escritor, de que hay que escribir sobre lo que se conoce. Si yo cambio, cambia mi forma de expresarme y, por lo tanto, mi arte”, expresa el artista gráfico, que este año será publicado por una editorial.

Por Sergio Sánchez
Fotografías gentileza de Kioskerman

Buenos Aires, enero 15 (Agencia NAN-2009).- Kioskerman podría ser un señor que está detrás del mostrador ofreciendo sus golosinas. Pero no. No vende nada. Mucho mejor: regala historietas en Internet. Su obra circula por redes sociales, listas de e-mails y está al alcance de cualquier cibernauta. Es uno de los tantos artistas que aprovecha la facilidad de acceso e intercambio de contenidos a través de Internet para difundir su material. Su verdadero nombre es Pablo Holmberg, tiene 29 años y es licenciado en Comunicación Social. Si bien desde chico leyó historietas, como Ásterix, Lucky Luke y Tintín, su faceta creadora le nació de grande, cuando se dio cuenta de que ese medio era accesible para expresarse. “Pasé de leerlas a hacerlas, impulsado por Macanudo, de Liniers. Cuando leí esa tira, sentí que esto era algo que yo podía hacer. De alguna manera, me envalentonó a hacer muchas cosas que sabía que tenía adentro, pero no había encontrado un medio para sacarlas”, contó Holmberg en su entrevista con Agencia NAN.

Entre 2004 y 2006 realizó su primera historieta, Señor del Kiosco, que hizo circular por correo electrónico entre sus amigos. Luego, gracias al buen recibimiento de sus allegados, al “boca en boca” y a los cada vez más recurrentes reenvíos, la historieta creció. Entonces, Holmberg decidió difundirla por listas de e-mails a través del sistema de suscripciones. “Cuando empecé no había mucho blog, fotolog, flickr y todo eso. Y si actualizabas algo en tu página nadie se enteraba. El mail era lo que es hoy un feed, por ejemplo. La tirá creció también un poco por algunas revistas donde salió, una nota que apareció en La Nación, un fanzine que hacía, un libro-diario que hice con un compilado de ellas. También Liniers me ayudó, recomendándome en su blog”, especificó.

– ¿Cuáles son las ventajas de difundir tu arte en redes sociales y a través de listas de e-mails?
– Inmediatez: poder hacer algo y verlo publicado enseguida, no tener que esperar todo el proceso que puede llevar editar e imprimr. Economía: no se necesita más que ganas, lápiz y papel para publicar. Libertad: tu editor sos vos y eso da muchas posibilidades a crecer sin miedo ni restricciones de audiencia. Feedback: las respuestas de la gente son alentadoras y me brindan una energía especial. Globalidad: posibilidad de que te publiquen, lean y hacer amigos afuera. Yo no estaría con los proyectos con los que estoy, tal vez, si no fuera por Internet. Para el arte es increíble, no tener un editor que te frene o te haga ir por un camino prefijado. Es la libertad total.

– ¿Y los límites?
– Impulsividad: a veces subo cosas sin pensar mucho, lo cual puede ser bueno o malo. Tecnología: el riesgo de que no funcione la red, y que no manejo demasiado bien los programas y «cosas» de Internet, por lo cual me pierdo muchas ventajas y me limita muchas opciones como diseñar mi página. Lectura: no es lo mismo el papel que el monitor, prefiero mucho más leer en papel. Almacenaje: prefiero almacenar en mi biblioteca. Transportabilidad: prefiero llevarme el libro en la valija a llevarme un iphone, blackberry, laptop o lo que sea.

Como las historias surrealistas, cómicas y absurdas de Señor del Kiosco evidenciaban la influencia de Liniers, Kioskerman decidió alejarse de esa semejanza para crear algo con sello propio. De esa búsqueda nació una historieta romántica, poética y melancólica: Edén, que difunde actualmente con el mismo mecanismo. En ella aparecen princesas, duendes, caballeros, mujeres con vestidos largos y criaturas extrañas que recuerdan a historias mitológicas y fantásticas. Ingenua y profunda, sintética y contundente al mismo tiempo, en Edén se manifiestan relaciones de amor, amistad y solidaridad expresadas con más dibujos que diálogos. Aunque la tira no tiene personajes fijos, hay un hombrecito de nariz grande, traje rojo y corona que aparece con frecuencia. “No sé cómo se llama, aún no me lo dijo, pero ya lo averiguaré”, bromeó el autor.

EL EDÉN DE LA CREACIÓN INDEPENDIENTE
– ¿Cómo surge la idea de ambientar Edén en una época medieval?
– Me debato a mí mismo sobre qué época es. Es, sin dudas, otra. No medieval, aún lo estoy descubriendo, tiene algunas cosas de la época victoriana Pero surge de mi amor por Tolkien y la Tierra Media, principalmente. Quería construir mi mundo de la misma manera. El mundo es, para mí, lo más importante. La búsqueda de la belleza, los mundos, la expresión de sentimientos, esas son mis preocupaciones principales en Edén. Además, para mí el arte tiene que ser cambiante, todo el tiempo, no estático. Y, al mismo tiempo, mis pensamientos son muy cambiantes. Algunos se mantienen, otros se transforman, otros desaparecen. Siempre fui así. No me llevo bien ni con los absolutos ni con lo estático.

– ¿Creés que el arte no se detiene, que muta todo el tiempo?
– Para mí es una forma de expresarse, de la misma manera que el amor o el odio. Por lo cual creo que cada uno tiene su arte, su forma de expresarse, y no hay uno sino miles de millones, a lo largo de toda la historia de la Humanidad. Por lo cual, si yo cambio, cambia mi forma de expresarme y por lo tanto mi arte. Porque algo que es importantísimo para mí es ser genuino conmigo mismo, no engañarme.

– ¿Qué situaciones te inspiran para hacer Edén? ¿De dónde surgen esas relaciones vinculares?
– No hago más «humor», al menos no fuerzo o busco situaciones graciosas. Ese creo que es mi pequeño grano de arena: la búsqueda de algo más personal. Por empezar, creo en esa premisa de que uno tiene que escribir sobre lo que conoce, clásica de escritor. Y lo que conozco con mayor certeza es lo que siento, mis «mundos internos». Quiero que la tira «suene» natural, sincera. Eso le puede dar cierta fuerza que necesita si le sacás el componente «humor». Al mismo tiempo, la autobiografía me resulta interesante, pero si seguís la premisa de «escribir sobre lo que conocés», entonces mucha ficción es autobiografía disfrazada.

– Entonces, ¿la tira es autobiográfica?
– No siempre, pero muchas veces tiene una relación muy fuerte con mi vida, sí. Lo que vivo a diario es demasiado rutinario o «normal» para que me inspire: prender una computadora, discutir con un cliente, viajar en subte. En cambio, lo que siento, lo que me pasa adentro, me resulta más fuerte, de alguna manera.

Edén tiene una gran carga poética. Incluso, utiliza recursos de ése género como la rima y la repetición, ¿leés poesía?
– Poco y nada. No encuentro muchos poetas que me gusten. Mi relación con la poesía es como la que tengo con el dibujo: comencé a disfrutarla e interesarme cuando la necesité. Me gustan mucho las letras de Bob Dylan o de una banda argentina increíble que se llama Pels. Me gusta Fabián Casas. Mi poeta preferida es una antepasada mía que se llamaba Laura Holmberg, la descubrí gracias a unos libros que me dio hace poco mi viejo.

– En Edén no hay una linealidad o continuación entre una tira y otra, son autoconclusivas. ¿Pensaste en crear una historieta con una historia larga?
– Intento que sean pequeñas historias donde importe más la construcción de un mundo que la construcción de personajes. Pensé y pienso todo el tiempo en escribir una historieta larga. Las leo y disfruto mucho, pero no es el momento. Un poco porque no lo siento como natural ahora y otro poco porque no tengo el tiempo. Volviendo al tema de la poesía, la tira se emparenta más como formato al haiku o a la poesía, y las historias largas a las novelas. Me siento más poeta que novelista. Siempre pienso que me gustaría empezar con el formato clásico de álbum europeo (de 48 páginas), que es con el que empecé a leer. Alan Moore, uno de mis autores preferidos, decía que hay que empezar con historias de una página, después de dos y así sucesivamente. Pero hay autores que me gustan, como Lewis Trondheim, que escribió una novela gráfica de 500 páginas como su primer proyecto grande,¡ en un mes! ¡Porque quería aprender a dibujar!

Kioskerman publicó en medios gráficos como la sección “Picado Fino” de la nueva Fierro y en las revistas Nah!, Plan V y Wicked. Entre 2004 y 2005 publicó en el fanzine independiente Flasia y en 2006 autoeditó un libro-diario a beneficio en el que compiló Señor del Kiosco. Lo recaudado fue donado al comedor de una parroquia de Palermo Viejo. “Cuando hacía Señor del Kiosco quería tener mi libro compilatorio y como no tenía editor decidí hacerlo por mis propios medios, con la idea de tener una última página del diario multiplicada por ocho”, explicó. Ese formato amateur y autogestivo le sirvió para tener por primera vez algo de su trabajo en papel. “Le puse El libro-diario de Señor del Kiosco, cuando obviamente era un diario de papel barato, pero eso era un chiste más. Todo era absurdo en Señor del Kiosco, es algo más punk y más artesanal”, agregó. Actualmente espera la publicación de su primer libro compilatorio de Edén, que editará Sudamericana a fines de 2009.

Autodidacta, inquieto, explorador, no hizo más que un curso intensivo de dibujo dictado por el ilustrador y artista plástico Martín Kovensky. Durante las épocas de estudio en el colegio y la facultad, aprovechaba las horas muertas y los ratos de aburrimiento para dibujar en el borde de los cuadernos. Sin embargo, pese a su gran dedicación y amor por el mundo del cómic, aún no pudo lograr que su creación artística se convierta en su profesión. “La historieta me da mucha felicidad, satisfacción, sí, pero no es mi fuente laboral. De hecho, es un gasto. Pago la página, compro papel, minas, fijador y lápices”, enumeró. Por eso, su yo artístico aparece cuando regresa de su trabajo de empleado administrativo.

– Trabajaste en un estudio de publicidad y has dicho que en esa experiencia aprendiste a transmitir ideas y mensajes de manera sintética…
– Creo que en la publicidad aprendí dos cosas importantes, que luego pude aplicar en mi trabajo artístico. Por un lado, a trabajar con limitaciones de tiempo y tema. Por el otro, a trabajar dentro de una estructura, en este caso la historia corta. Cuando era más chico quería ser escritor de novelas. Pero nunca supe cómo empezar porque la estructura «novela» era tan grande que mi mente se iba y me quedaba pensando en lugares comunes o en la nada misma. Cuando aprendí a manejar una estructura más corta, como una gráfica, pude empezar.

– ¿Cómo es hoy ese proceso creativo?
– No me siento adelante de una hoja en blanco y me quedo mirándola hasta que las musas me mandan una idea. Tengo un proceso que me permite mover un poco los engranajes para que empiece a funcionar. Cuando tenés que sacar un aviso de un día para el otro y tenés que presentar tres opciones, sí o sí tenés que hacer que las ideas vengan. Eso me llevó a aprender cómo pensar, qué caminos transitar. Cuando me fui de la publicidad y me hice amigo del arte, fue como si mi campo mental se hubiese ensanchado y todo fue mucho más rico y amplio.

EL KIOSKERMAN PERIODISTA

Hace un tiempo, armó un blog titulado 30 preguntas con señores del cómic (http://30preguntas.blogspot.com/), en dónde realiza un cuestionario fijo a dibujantes de habla hispana. En el sitio, se generan debates interesantes sobre las obras de consagrados dibujantes, la creación artística y hasta de la filosofía de vida de cada autor. Y al intercambio se suman bloggers y amantes del género. Además, la propuesta es muy útil como archivo de consulta periodística. Hasta el momento, los entrevistados fueron Lucas Nine, Diego Parés, Tute, El Niño Rodríguez, Max Cachimba, Pablo Fayó y Esteban Podeti.

– ¿Cómo se te ocurrió lo de los cuestionarios por mail a los dibujantes de historietas y cuál es la finalidad del emprendimiento?
– Es una idea que no es mía. Un crítico de cómics que escribe en el Comics Journal, una revista de periodismo especializado, armó su blog en base a un cuestionario fijo de 20 preguntas. Yo disfrutaba mucho leyéndolo y pensé que me gustaría leer a los autores de mi país, de España y Perú. Por eso me armé mis 30 preguntas sobre temas que me vienen dando vueltas en la cabeza desde hace años. Los planteé más como conversaciones que como entrevistas. Las preguntas que hace Austin English (el crítico y periodista norteamericano) son más bien técnicas, relacionadas al proceso de producción de historietas. En cambio, las mías son un poco más filosóficas en algún punto. Para mí es como un pequeño lujo también que estos autores me cuenten lo que piensan.

Sitio: http://www.kioskerman.com.ar
Blog:
http://kioskerman.blogspot.com