
La Casita de Temperley debe tener algún aura mágico: la gente llega y se saca abrigos, bufandas y guantes. Se podría suponer que es gracias a ese acondicionador frío/calor empotrado en el living, pero no. Debe haber alguna otra respuesta, que no está ni en los vasos de cerveza, ni en el fernet ni en nada material. La magia habrá que buscarla en la música, que se adueñó de la noche helada del sábado pasado en la nueva edición de Hasta Quitarles la Ciudad a los Lagartos, el ciclo de música en vivo de NaN. Allí se presentaron Seba Coppola, Sus Hijas y Como Diamantes Telepáticos. Además, acompañaron Juan Ignacio Sapia en la parla y los colegas de Agenda Prisma con una nutrida exposición colectiva de fotografía dedicada al circuito cultural de la zona sur.
La noche arrancó poco antes de la una con Seba Coppola en su guitarra y dos compañeros de ruta. El joven cantautor, de fuertes influencias drexlerianas, desplegó un repertorio de canciones de poética llana y entradora. La de #HQCL fue la segunda parada del ciclo de presentaciones de su primer EP: Proyectos, canciones y otros cuentos, en el que desliza versos como “viento del sur/ no te escondas/ te estoy llamando”. Y ese llamado lo hizo al público hacia la segunda parte de su show. Una primera arenga consiguió algunas palmas. Para el tema siguiente ya no hacía falta: los espectadores solitos se prendieron a acompañarlo.

Sus Hijas son viejas conocidas del público de NaN. No era la primera (ni será la última) vez que se presentaban en La Casita durante alguna de las fechas de este medio. Una de las primeras estrofas que cantaron representaba muy bien lo que sucedería esa noche: “Hace frío/ vos tenés abrigo de verdad/ es de noche y me quiero hamacar./ No me acuerdo cómo tenía que ser/ ya me distraje”. Es que una de las integrantes del trío había caído víctima del frío y dio ausente con aviso. Sin embargo, Sofa y Belu, las dos restantes, sostuvieron el recital con la intensidad de sus voces. En lo musical, quizás su set fue más ascético que de costumbre, pero lo compensaron con las texturas y la intensidad de la voz de Belu (que contrastaba con su sobrio buso negro y sus manos entre los muslos al cantar) y la solidez de Sofa (de pomponado pullover blanco). Para los que se animaron a desafiar el frío hubo premio: Sus (dos) Hijas aprovecharon la ocasión para adelantar nuevos temas, como “Bicicletas”.
Antes del cierre intervino brevemente Sapia, otro viejo conocido de las fechas naneras, aunque el público lo recuerda por sus intervenciones con el dúo de nombre mutante (El entorno del Diego o La hermana de Beatiz Salomón). Con cojones, Sapia se plantó solito en el escenario, se bancó la desatención habitual que sufren los recitadores y para el segundo relato ya tenía a todos en silencio expectante, atentos a cada palabra. Su tercer recitado se festejó con risas y un ruidosísimo aplauso.

El broche de oro llegó con Como Diamantes Telepáticos, el cuarteto de indie fusión que por momentos oscila entre el pop y cierto rock retro, con canciones de gran clima, certero punch y buena lírica. Un bajista sólido, un baterista impecable que agarra los palillos cual picapedrero pero conduce a la banda con ritmo riguroso, una guitarra y voz llenas de energía y la voz de Mariela Centurión, que fue de menor a mayor en la noche de Temperley. Como Diamantes Telepáticos hizo un recorrido generoso sobre sus dos discos (el primero, homónimo, y el nuevo, Dorado). Además, al grupo lo acompañó la tecladista invitada Lola Linares, que agregó profundas texturas sonoras desde el sintetizador y los samplers.
Sin frío en el cuerpo ni el corazón, cuando Como Diamantes Telepáticos disparó su último tema, “Las voces del silencio”, quedó una pregunta flotando en el aire: ¿para cuándo la próxima?
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