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“Lapsus”, de Gastón Massenzio

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Las canciones del primer LP del artista de La Plata, en su mayoría compuestas en inglés, vagan en un limbo incómodo y rompen con el estado suspensivo de las primeras.      .

Por Eric Olsen

Hace solamente dos años escuchábamos lo primero de Gastón Massenzio en forma de tributo: un EP de covers que honran ni más ni menos que a Elliot Smith. Detrás del micrófono se encontraba un músico que, por más fieles que fueran las interpretaciones, lograba encontrar su identidad. Su primer LP es Lapsus, un paso adelante en la búsqueda de este compositor platense de su propio sello. Variando entre idiomas y ambientes, Massenzio nos invita a su bosque interior con canciones tranquilas y melancólicas.

Sin miedo de generalizar, hay una palabra que describe perfectamente a Lapsus: sutileza. Si el disco logra llegar a tales puntos de clímax, lo hace a través de cambios tan leves como imperceptibles y fluidos. Pero por más que su sonido tenga un grado importante de homogeneidad, no se trata de un trabajo de estrategia única, y esto es lo que permite a Massenzio y a los músicos invitados recorrer sin repetir una paleta de colores y timbres sustentada en lo melódico.

Son varias las canciones que hacen resaltar la actitud didáctica que tiene Massenzio como guitarrista. El disco está lleno de momentos en los que muestra cómo se nutre de diversión variando con los contrastes de textura entre cuerdas acústicas y eléctricas, muy a tono con la producción detallista de Hernán De Micheli. En canciones como “Smile” la acústica está para mantener una rítmica estable; mientras que en “On the road” está para mantener cierto nivel de pulsación tranquila, pero son los arreglos eléctricos y distantes cerca del final los que hacen que sea una de las mejores canciones del disco.

Sí, Massenzio tiene que cargar con la etiqueta de “artista argentino que canta en inglés”. Pocos como él lo logran con tanta fluidez y naturalidad. Las dos canciones de habla hispana del disco, “La distancia” y “Juventud”, no se sienten forzadas ni fuera de lugar en ninguna sílaba. Además, que “Juventud” sea la encargada de dar cierre al disco, con toda la maduración que el desarrolla, puede servir como indicio de que vamos a estar escuchando más de Massenzio en su idioma natal.

En comparación con el tributo Las formas hay pocas canciones en el LP que logran llegar por su cuenta a estratos sónicos tan suspensivos y decididos. Por más que Lapsus ceda gran parte de protagonismo a la voz, no es necesario que se despoje de toda ambición experimental. E incluso en los momentos en los que se rompe el suspiro y la distorsión levanta la fuerza alla “Inside the fire” o “Together”, la suave voz de Massenzio parece no permitir completamente que la canción sea lo que sus instrumentos planean, dejándola vagar en un limbo intermedio incómodo. Puede que el corazón no esté en su lugar, pero el latido encuentra su manera de llegar.