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Larga vida a la cuna del arte local.-

El Teatro Brancaleone de Monte Grande es uno de los espacios donde la cultura existe, persiste y pisa fuerte en el sur del conurbano Bonaerense. A diez años de su nacimiento, corre peligro de desaparición ya que el edificio donde funciona va camino a ser ofrecido a la venta. El grupo humano que lo sostiene intenta, a través de movidas culturales, generar los recursos necesarios para mantenerlo con vida.

Por Nicolás Sagaian
Fotografía gentileza del Teatro Brancaleone

Buenos Aires, julio 13 (Agencia NAN-2011).- El circuito de teatro independiente de la zona sur del conurbano bonaerense tiene una parada obligatoria en Monte Grande. A 15 cuadras del casco céntrico de la ciudad, funciona desde hace casi una década Brancaleone, la sala ideada, creada y construida por el reconocido actor Claudio Rissi y su mujer Mariana Agüero. En ese escenario, toma forma el “primer espacio autogestivo” de toda la localidad –según los coordinadores, profesores y artistas–, pero su obra corre riesgo de tener un rotundo final a pesar de su larga trayectoria. Es que la propietaria del lugar necesita vender el inmueble y en la compañía no cuentan con el dinero necesario para comprarlo como habían imaginado desde siempre. Entonces, con la idea de mantener el telón abierto, los artistas buscan capear el temporal a través de una serie de eventos solidarios y a beneficio. Para juntar los fondos que se requieren o al menos acercarse a comprar el lugar, el domingo pasado organizaron una jornada de encuentro barrial de la que participaron alrededor de 400 vecinos. Ahora planean hacer un bingo cultural, mientras avanzan en el tramiterío específico con la meta de conseguir un crédito en el Fondo Nacional de las Artes o un préstamo en alguna sucursal bancaria.

La situación no es nada fácil, pero los que sostienen diariamente el “Branca” le dan para adelante. Lo que pretenden rescatar es mucho más que una estructura edilicia: es parte de la historia personal de sus integrantes, patrimonio artístico del barrio y una iniciativa donde el arte se activa como una llave de encuentro y ventana de comprensión de la realidad circundante. “El teatro brinda un aporte maravilloso a cada uno de los que le dan forma, tanto o más como a el entorno que lo rodea; todo eso es lo rico”, destaca Agüero en diálogo con Agencia NAN. Por ello, a contracorriente, seguirán resistiendo con la idea de sostener estos pilares que hacen a la esencia del arte independiente y cada una de sus plataformas. En el lugar, actualmente se brindan talleres de actuación para todas las edades y en todos los niveles, clases de música para niños, arte en cuero, danza y movimiento corporal. Aparte, todos los fines de semana, hay presentaciones de música, títeres, obras de teatro y hasta recitales para los más chicos que pueden presenciar hasta 60 personas, siempre y cuando reserven su alguno de los asientos que esperan ansiosos en la sede ubicada en 9 de Abril 935. Es su lugar en el mundo.

El espacio, hace 15 años, no era ni un poco parecido a lo que hoy es. Cuando Claudio Rissi, cara conocida del teatro y la televisión, decidió alejarse de fugacidad porteña para instalarse en aquel rincón del Conurbano, en Esteban Echeverría, el inmueble era sólo una casa. Allí se mudó donde desde entonces vive (hoy en la planta superior), y se encargó de darle forma con sus propias manos a lo que fue primero un taller de teatro y luego una sala con escenario. “Lentamente lo fuimos acondicionando, lo preparamos, le colocamos las luces, los soportes siempre pensando que cuando llegara el momento en el que la dueña quiera vender, íbamos a tener la chance de comprarlo. Pero mantener abierto un teatro cuesta horrores”, cuenta Agüero. Entonces, cuando en diciembre pasado la dueña anunció que necesitaba deshacerse del edificio, la cuestión se transformó en un camino cuesta arriba constante: le pidieron tiempo de espera y la tregua duró hasta junio cuando la propietaria “dijo que no podía aguantar más”.

Ahí fue cuando salieron en busca de nuevos lugares en la zona, pero de repente se dieron cuenta que las inmobiliarias piden montos “imposibles”. En algunos inmuebles, por ser considerado un “emprendimiento comercial”, les pidieron desde 9 mil pesos hasta 11 mil, más las garantías y el adelanto que en los casos más exagerados llega a los 64 mil pesos, explica la actriz. Entonces entendieron que no se podían ir de Monte Grande y los estudiantes y profesores resolvieron armar festivales solidarios bajo el lema “Brancaleone de Pie”. Así organizaron la jornada cultural que se realizó en el Club Unión Vecinal de Luis Guillón, donde hubo un almuerzo con un bono contribución de 30 pesos y espectáculos de grupos de música, solistas y compañías de teatro. “Fue un éxito. Más de lo esperado. Incluso pudimos sobreponernos a un hecho desafortunado: hicimos 300 kilos de lentejas, fermentaron y se pudrieron. Todo con la ayuda de los vecinos”, comentó ahora más tranquilo Rissi, de amplia experiencia en cine, teatro y televisión.

No obstante, el dinero para intentar adquirir el lugar, únicamente no saldrá de las jornadas solidarias. Al menos necesitan conseguir un piso del 50 por ciento del total (que se estima entre 45 mil y 65 mil dólares, según distintos tasadores) que podría salir de un crédito otorgado por el Fondo Nacional de las Artes. El fondo es un ente nacional creado por decreto (N° 1224/58) con el fin de prestar apoyo económico para fomentar las actividades artísticas, literarias y culturales de Argentina. Sin embargo, es complicado conseguir ese empuje de un momento para otro. “Lleva tiempo. Hay que cumplir con una cantidad de requisitos increíbles: garantes, papeles, demostrar una actividad constante; y garantías”, señala la creadora de la compañía.

En tanto, continúan produciendo obras, sosteniendo los talleres y masticando ideas nuevas. Para las próximas semanas, están gestando una kermés para niños con juegos teatrales, alguna que otra subasta de arte con piezas que se comprometieron a donar artistas amigos; e incluso cranean hacer encuentros a beneficio para “dar una mano” el músico Marcelo Gillespi y el periodista deportivo Alejandro Apo. La lista de los que se pusieron a disposición es larga. “La idea es seguir haciendo lo que más nos gusta, buscando marcar una tendencia”, acota Rissi. Por lo pronto, en las vacaciones de invierno, las presentaciones se extenderán para que chicos, jóvenes y adultos se acerquen a la sala a disfrutar de Carola Nadal en concierto; las obras infantiles “Pinocho y el anillo mágico”, “Chanchito campeón” y “Don Hilario”, así como Identikit, un cúmulo de obras breves de teatro, danza y tango, de Griselda Gambado.

“Más allá de las piezas, Brancaleone tiene una impronta dramática, un estilo logrado y una búsqueda que si bien ha encontrado un camino, aún no lo ha concluido. Por eso queremos seguir caminando”, remarcó Claudio Rissi con la esperanza brotando desde sus labios.