La joven escritora y periodista bahiense asistió a todos los partidos de las Eliminatorias pasadas en busca el Apache. En el camino, derribó vallas de seguridad, aprehendió los códigos futboleros y caracterizó a los jugadores celebridades. Buenos Aires, agosto 30 (Agencia NAN-2010).- “Durante un año fui una intrusa, torpe, exploradora etnográfica en un campo extranjero tan hostil como seductor: canchas de fútbol, zonas mixtas, boliches reguetoneros y entrenamientos”, saca pecho Sonia Budassi en el prólogo de su último libro, Apache, en busca de Carlos Tevez (Tamarisco), para resumir el resultado de una búsqueda marcada por una lucha desigual contra el status quo del mundo del fútbol. En 70 páginas, la escritora y periodista bahiense construye un relato sobre el “jugador del pueblo” –¿invento de Clarín?–, pero al que ella define como un “Cuasimodo superstar” o una “una mezcla de pony coqueto y hábil, y de veloz caballo percherón”, pero siempre desde la admiración de una fan (¿?) que busca conocer al jugador millonario surgido en el barrio Ejercito de los Andes, estigmatizado por la pobreza y la “violencia”. Ahora bien, el mayor merito de la crónica es derribar las vallas de seguridad, contar los códigos del fútbol y caracterizar a algunos personajes que rodean a los jugadores celebrities. Esos, más o menos, son los ejes del relato, construido desde lo vivencial, con una visa de extranjera sin prejuicios para entrar a la cultura futbolera.
La búsqueda comenzó un año antes de la publicación del libro, con el primer partido en Argentina de la Selección bajo la batuta de Diego Maradona. Con el propósito de entrevistarlo, Budassi asistió a todos los partidos de local de las Eliminatorias 2009. Pero además reunió artículos periodísticos, analizó las jugadas del Apache por televisión mientras Argentina embrollaba sus chances de clasificar al Mundial y el entorno del astro se ponía más hostil con la prensa, salvo con sus amigos periodistas de TyC Sports, “que se saben amigos de Tevez”. Asimismo presenció entrenamientos y enmarañadas conferencias de prensa en el predio de la AFA o en los pasillos del Monumental.
Justamente allí, Budassi (también autora de Los domingos son para dormir, Mujeres de Dios y Periodismo) se encuentra con capas de periodistas deportivos, rankeados según el medio, aunque con una cualidad esencial compartida por todos: “Dan como datos sensaciones incomprobables”. Y sus preguntas son “predecibles, aburridas incluso para alguien no habituado a los códigos del periodismo deportivo”. Pero esos pasillos además se convierten en tierra de fans, donde florecen cazaautógrafos. De vuelta a la búsqueda, Budassi pronto se da cuenta que no será fácil una entrevista con Tevez (el conflicto de la historia), por varios motivos, entre ellos representantes y jefes de prensa con baterías de pretextos y que no valoran su credencial de escritora. Pero el mano a mano al fin y al cabo ocurre, aunque lo que se dice no es lo más importante de la crónica.
En paralelo, Budassi analiza la construcción marketinera del futbolista. Teoriza: “La pobreza, a través de la retorica populista, es comerciable. Es el marketing hecho persona, el estigma vuelto rentable”. Ahora bien, la crónica de Budassi sólo funciona para lectores aún inmunizados a la cultura futbolera, donde Tevez es un jugador que salió de la pobreza al concretar el sueño del pibe que juega en un potrero y luego llega a Primera para después pasar a Europa y vestir la albiceleste.