Edición facsimilar de la legendaria revista de vanguardia de los agitados años setenta que cruzó el ensayo con la ficción. El libro reúne en un volumen de 520 páginas los tres números de la publicación.
Por Esteban Vera
Buenos Aires, agosto 15 (Agencia NAN-2011).- “Cara oculta de la luna literaria, verdadero Lado B de los 70”, ilumina el prólogo de la edición facsimilar completa de la revista Literal, publicación de vanguardia que acaba de publicar la Biblioteca Nacional. El libro reúne en un volumen de 520 páginas los tres números del impreso: Literal/1 (1973), Literal 2/3(1975) y Literal 4/5(1977). En sus páginas –que cruzan ensayo con ficción– se leen las preocupaciones de la época, se enfrenta al concepto del “escritor comprometido”, en boga en aquellos años post Revolución Cubana; se exhibe un rechazo al populismo y al realismo como estéticas hegemónicas y se sentencia: “La literatura es posible porque la realidad es imposible.” De esta manera, Literal buscó analizar el presente separando a la literatura de la función políticamente correcta de referir a esos años. Osvaldo Lamborghini, escritor maldito resucitado en los últimos años, fue uno de sus hacedores.
El primer número irrumpió en noviembre de 1973, tras una pegatina de afiches callejeros encabezados por el título “Literal N°1: Una intriga”. El panfleto era una serie de principios, entre lo que se destaca “no hay propiedad privada del lenguaje, es literatura aquello que un pueblo quiere gozar y producir como literatura, como lo comprende cualquiera que sepa escuchar un chiste”.
Intriga es además una palabra que se repetía a lo largo sus textos y explica su síntesis de ficción y ensayo. “Escritura literal se piensa a partir de la diferencia, pero no confunde diferencia con frontera. Montada como intriga literal, el juego donde el texto teórico podrá ser portador de ficción, y la reflexión semiótica tejerá la trama del poema”.
Literal fue una publicación estructuralista de crítica literaria, cultural y psicoanálisis, fundada por un colectivo de escritores emergentes. Sus principales fundadores e impulsores fueron Germán García, Luis Gusmán y Lamborghini, quienes no firmaban los ensayos para relativizar la noción de autor. Entre sus colaboradores se destacaron Héctor Libertella, Oscar Steimberg, María Moreno y Josefina Ludmer. Pero sus referentes fueron el psicoanalista Jacques Lacan y escritor Macedonio Fernández. Justamente, el autor de Elena Bellamuerte fue reivindicado por los literales como escritor vanguardista y uno de los principales fundadores de las letras vernáculas. Ahora bien, en sus páginas, nunca se menciona a sus antagonistas.
La flamante edición facsimilar rescata el diseño original, la composición y el numerado de las Literal originales (libro estándar). Incluso, sus paratextos y publicidades. Así recupera también a aquella revista como “cosa”, objeto material.