Martín Piroyansky pasó de estar frente a las cámaras de cine a trabajar detrás de ellas. Tuvo una idea, la propuso a un grupo de estudiantes de la FUC (Fundación Universidad del Cine) con los que había colaborado actuando en otro corto con anterioridad, y juntos crearon «No me ama». La difusión por internet hizo el resto.
Por Nahuel Gomez
Fotografía de Federico Moscoso
Buenos Aires, julio 22 (Agencia NAN – 2011).- La paranoia y la neurosis amplificada hasta el absurdo en un joven que necesita nada más –y nada menos, para su mente en particular- que un “te amo” para confirmar la autenticidad de los sentimientos que su novia demuestra constantemente en acciones. Esta es la temática que desarrolla el guionista, director y actor Martín Piroyansky, en el cortometraje No me ama, escarbando en los pensamientos íntimos de un personaje principal que mucho tiene que ver con él mismo.
El cortometraje rodado a lo largo de las costas uruguayas en 2009, presenta las típicas imágenes de una pareja de enamorados de vacaciones en un lugar apacible, alejado del stress que normalmente se asocia con las grandes ciudades. “Las costas uruguayas son lindas, tranquilas, tan para descansar, que me gustó la idea de que ese paisaje esté en contraposición a lo turbio, lo oscuro y enroscado de los pensamientos del personaje. Me gustaba que las imágenes reflejaran unas vacaciones felices, que a ella se la vea contenta, pero al mismo tiempo a él le esté pasando todo lo contrario; que esté todo bien menos él”, cuenta Piroyansky.
Además, y como para develar el funcionamiento del atrayente triángulo que atraviesa al corto entre lo que se ve, lo que se dice y lo que se piensa, Martín advierte: “Con la voz intenté que se diga algo y con las caras que se complete el sentido de lo que se dice, pero buscando que la cara esté consciente de los pensamientos, que el rostro sostenga lo que se piensa. Me gustó emplear para eso el recurso de la voz en off porque es algo divertido para actuar. como director intento generar situaciones que me hayan gustado trabajar como actor”.
Los conflictos internos del joven enamorado surgen de la propia experiencia de Martín: la idea del corto nace de una frustrada historia de amor propia, que él siempre quiso desahogar transponiéndola a una pantalla. Su personalidad está plasmada en la del personaje, pero los rasgos, las reacciones y los pensamientos que componen a la misma están exagerados de manera que generen el efecto humorístico deseado por el autor en cada una de las secuencias. “Es un poco yo, una caricatura mía, soy yo extremado. Me parecía divertido contar mi neurosis con tono de humor, si el corto hubiera sido más realista, estaríamos hablando de algo bastante turbio”, comenta Martín.
Más allá de su reconocida trayectoria como actor (Cara de queso, XXY, Socias y Un año para recordar, están entre otras películas y series de televisión en las que participó) la tarea de hacer un filme propio no contó con un camino allanado por el respaldo de un productora, ni de cualquier otro tipo de empresa del ámbito. El dinero para conseguir los medios que permitiesen realizar el filme fue obtenido del esfuerzo y el espíritu autogestivo de los participantes del mismo.
Todo empezó a tomar cuerpo cuando Martín les propuso la idea de No me ama a un grupo de estudiantes de la FUC (Fundación Universidad del Cine) con los que había colaborado actuando en otro corto con anterioridad. La propuesta gustó, y con el mismo equipo, pero con él en el rol de director, pusieron manos a la obra. Finalmente el factor económico fue solventado cuando este grupo de estudiantes organizó una fiesta para recaudar fondos, en la que se consiguió una suma importante de dinero que fue complementada con lo que cada uno puso individualmente de su bolsillo.
Lo complejo de la difusión es otro de los problemas que surgen a la hora de pensar en crear un cortometraje, ya que el circuito de exhibición de un corto es bastante reducido en la Argentina; el reconocimiento por parte del público empieza y acaba una vez que se expresa por medio de los festivales en los que el filme es proyectado. Esto reduce la posibilidad de un corto de exhibirse a lo largo de un tiempo prudencial que permita asentarse dentro de un público más amplio; se acorta la “vida útil” del mismo.
Sin embargo, No me ama es un caso particular: el hecho de que haya sido subido a internet por su creador, alargó en tiempo y amplió en cantidad de público el proceso de difusión, hasta niveles que su creador nunca hubiera sospechado. De hecho, en este último año en el que publicó su trabajo por la web fue donde el filme se hizo reconocido por fuera del mundillo cortometrajístico. Pese a las ventajas descubiertas, y más allá de las infinitas posibilidades de difusión que permite internet, Piroyansky fue en un principio reticente a publicar su trabajo en este medio: “15 minutos es mucho tiempo en internet, uno ve videos de uno, dos, cinco minutos como máximo en Youtube. Aunque finalmente lo terminé subiendo a otra web y en 20 días ya tenía más de 80 mil visitas” sostiene.
A pesar de que este es uno de sus primeros trabajos como director, Martín hace palpable el hecho de que prefiere la simpleza como una herramienta para contar historias. “Trato de ser claro con los planos, de no ser para nada raro, contar lo que tengo que contar. Creo que siempre hay un plano para cada situación. Me gusta lograr una manera didáctica de contar, parece simple, pero es muy difícil de realizar eso. Es lo que busco a nivel estético, ser claro e ilustrativo”, afirma Martín. Este dato parece marcar un contraste más, en el juego de lo complejo del protagonista y la simpleza que lo rodea, también representada en la forma de filmar.