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Lucas Martí y Darío Jalfin en el CAFF

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A sala llena y a la vez en un clima de intimidad, el cantante y el pianista presentaron su primer disco conjunto, “El hijo principal”, una decena de canciones de espíritu romántico. Fotografía: Marcos Drago

Por Loreta Neira Ocampo

El barrio de Almagro se vistió de gala la fría noche del sábado pasado para recibir el calor de la música de Darío Jalfin y Lucas Martí, en el marco del lanzamiento de su nuevo y primer disco en conjunto, El hijo principal. El Club Atlético Fernández Fierro (CAFF) se convirtió en el refugio de amigos y admiradores ansiosos por oír las composiciones de Martí en un nuevo formato y en compañía del multifacético Jalfin. Entre los asistentes que llegaban, se reconocían las caras de Juanito el Cantor, Alfonso Barbieri, Marcelo Ezquiaga, Pablo Grinjot, Martín Caamaño y Ezequiel Kronenberg (los últimos dos, miembros de Rosal). Con el lugar repleto, a las 21.55 las luces se atenuaron y por un segundo los espectadores dejaron sus copas de vino sobre la mesa para aplaudir con fuerza a los dos artistas esperados.

Con apariencias muy contrastantes, cada uno con un estilo que luego se vería representado en lo musical, aparecieron sobre el escenario Jalfin y Martí. Con Jalfin de etiqueta sentado al piano y Martí vestido cual estrella de rock al micrófono, sonó el primer tema: “El momento de tu historia”, que también abre el disco. Con esta primera y enérgica composición que empuja hacia adelante gracias a su letra y a los acordes tocados de manera muy rítmica, el público comenzó a sumergirse en la impronta de este nuevo estilo de canción de Martí, quien dejó de lado su eterna compañera de seis cuerdas, instrumento con el que musicalizó sus trabajos discográficos anteriores, para acompañar su poesía por el suave y envolvente sonido del piano.

En el mismo orden en el que se encuentran en el disco, “Miedo a volver”, “Anillos”, “Dame el peso” y “Ayuda” fueron las canciones que continuaron la presentación. Tanto en las letras como en la música (compuesta por Lucas pero arreglada e interpretada por Darío, quien sin necesidad de adornar en exceso demuestra gran virtuosismo y alta calidad como instrumentista) sobresalía el carácter romántico de la placa. Las letras vuelan por el espacio y se encargan de contarnos secretos de amor de ésos de los que todos hablaríamos quizás hasta por horas, pero que generalmente decidimos callar y guardar como fieles compañeros de guerra. La música, por su parte, va en perfecta concordancia con la poesía, y las manos de Jalfin hacían recordar a las de Fito Páez y su bien logrado intento por llevar al público hacia estados de plena contemplación y disfrute.

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El ex líder de A-Tirador Láser juega con las formas de la canción pop que son su especialidad. Fotografía: Marcos Drag

Reversionada, la sexta canción fue “Tu entregador”, tema que le dio el nombre al disco de Martí lanzado en 2006 bajo el ala de Los Años Luz, sello que lo abraza hace años y que hoy lanza El hijo principal. Luego de dos canciones que no se incluyen en el disco, “Navegante” y “Atemporal”, la voz del equipo se retira y Jalfin interpreta la única pieza instrumental de la noche, obra que hipnotizó a los asistentes y que concluyó con una merecida ovación.

Con María Ezquiaga (vocalista de Rosal y esposa de Jalfin) como invitada, interpretaron “Quiero hablarte” y “Cursos de corrupción”, esta última del disco colectivo de Varias Artistas. La voz suave de Ezquiaga se adueñó del escenario y la fusión de estilos de los tres músicos en escena generó una estética luminosa que sin dudas logró conmover. Se despidió del escenario María y hubo un regreso a las canciones que interpreta con pasión Martí, jugando con las distintas formas de canción pop que son su especialidad. “Best Seller” y “También puede ser amor” son temas que tampoco forman parte de El hijo principal pero que funcionan dentro del marco de canciones románticas que vienen trabajando los dos artistas.

Llegadas las 23, Martí y Jalfin agradecieron al público por asistir y a quienes ayudaron a que el show se llevara a cabo: “Estamos contentos, estamos felices”, exclamó Martí, previo a anunciar que iban a tocar las últimas dos canciones. “¿Quién consume a quién?”, anteúltimo tema del disco, arremetió con un estribillo que tiene poderosos aires spinetteanos y frases que definitivamente se graban en la mente de quienes sufren del nunca bien ponderado amor: “No hay un motor más power que el veneno que nos venimos dando desde que salgo con vos”. Fuertes aplausos celebraron la muestra en público de un trabajo que surgió fluidamente luego de que ambos músicos participaran en un ciclo de conciertos en Boris, hace dos años. La combinación de dos sensibilidades ansiosas por convertirse en música dio a luz un universo poético de canciones de amor del cual resulta difícil escapar, producto de la belleza contenida.

“Hacer real” y “Lo que no vas a entender” son las dos últimas canciones del disco y con las que Darío y Lucas despidieron una noche de temas inéditos y de un calor musical y sentimental que no se encuentran muchas veces. La honestidad de las canciones que salen de Martí con lo íntimo e intenso que desborda la interpretación de Jalfin hicieron a un momento de entrega y de brillo que generó admiración y confianza en la música como medio para dejar ir, recibir y volar.