/Archivo

Mimi Maura en la Trastienda.-

La puertorriqueña y su sólida banda de acompañamiento se lucieron en un recital intimista, el último viernes de agosto, con la excusa de presentar el DVD Dulces sueños, primer lanzamiento de Mimi en ese formato. Agencia NAN se acercó hasta el boliche de San Telmo para disfrutar de un recital limpio y profundo, dos horas de reggae, ska y boleros.

Por Adrián Pérez
Fotografía de Karina Beck para Agencia NAN

Buenos Aires, septiembre 2 (Agencia NAN-2008).‑ Tanto en las mesas ubicadas en el centro de La Trastienda –boliche que se caracteriza por su ambiente intimista– como en los pasillos y las ubicaciones del primer piso, la convocatoria para la presentación del DVD Dulces sueños demostró una nutrida asistencia: unas 400 personas esperaban, relajadas en sus lugares, que se corriera el telón. Lo que sucedió cuatro minutos pasada la medianoche.

La escena: el nombre de la cantante en luces de marquesina roja y todos los músicos vestidos de riguroso negro, como si fuera una gala especial, que poco o nada tuvo que ver con las galas de Showmatch. No bien se apagaron las luces, las primeras imágenes del video en vivo de “Loiza aldea”, tomadas durante la presentación de Mirando caer la lluvia, el 25 y 26 de abril en el ND/Ateneo, comenzaron a verse en la pantalla.

Durante la proyección, se veía a Mimi moviendo los brazos, bailando una danza ritual en la penumbra del escenario; a un afinado Hugo Lobo (Dancing Mood) haciendo las delicias con su solo de trompeta y a Sergio Rotman convertido en virtual director de orquesta, dándole el paso a cada engarce musical durante toda la noche.

Con este adelanto del DVD termina el primer acto y comienza el show. Los músicos entran de a poco, como fieles mosqueteros, compañeros en la travesía artística de poner el cuerpo y el sentimiento sobre el escenario. Ella, con esa voz desgarradoramente emocional, cierra filas tras ellos, con vestido blanco, faja negra y botas bucaneras. Interpreta “El día de mi suerte”, primer corte de Mirando caer la lluvia. Como una bandera, un estandarte que brota con fuerza de sus labios, se la escucha cantar: “Pronto llegará, el día de mi suerte, sé que antes de mi muerte, seguro que la suerte cambiará”.

Arriba del escenario, la sociedad musical entre Mimi y sus compañeros de andanzas es irrefutable. Abajo, va arropada con el calor del público y una noche que promete frenesí, misterio, pasión y raíces. Ni ella ni la banda defraudan. Quienes se encuentran cómodamente ubicados en sus mesas comienzan, poco a poco, a mover las piernas y las manos. La música encantadora de almas hace que los cuerpos se fundan con cada acorde y que bailen alrededor de las mesas. A “El día de mi suerte” le siguen “My fast love” (en el disco es un dueto con Guillermo Bonetto de Los Cafres); “Martes”, que incluye el primer solo de la noche de Hugo Lobo. Y, luego, “El fin del mundo”, del disco Frenesí, casualmente inspirado en una pregunta del pequeño hijo de Maura y Rotman: “Y me pregunto cuándo va a llegar, el acertijo es cuándo llegará, cuándo llegará el fin del mundo”.

Lo que sí se sabe es cuándo fue el inicio del mundo para Midnerély Acevedo, tal el nombre real de Mimi, que nació en San Juan, Puerto Rico, en 1972. Su infancia transcurrió entre esa ciudad y Chicago, Estados Unidos. Mimi tomó clases de arte en la Escuela de Artes de San Juan, pero su crecimiento artístico estuvo influenciado por la figura de su padre, Mike Acevedo, autor de algunos éxitos que la cantante boricua interpreta en sus presentaciones porteñas: “Vente conmigo”, “Jay, yo me muero”, “El apartamento”, “Vagando” o “Llévame con ella”. También hay datos menos conocidos, como la vinculación de Maura con el metal, cuando en 1987 formó Rencor con su hermano Miguel, una de las primeras bandas de música en español en la isla caribeña.

La referencia a la tierra natal llegó de la mano de “Leyenda de la Guayona”. Mimi entonó: “Allá de donde vengo yo, había un héroe taino, de las mujeres se apropió y emprendió su camino, con su canoa navegó burlándose del mar, hasta que vio la tierra para soñar”.

“Arriba y bien alto me busca el destino, volando ensueño y soñando camino” florecía como metáfora de las voces de los asistentes en “Me busca el destino”. El primer invitado de la noche llegaría con “So little time”, otro de los duetos de “Mirando caer la lluvia”. Boom Boom Kid hizo su aparición para acompañarla, no sin antes pedir disculpas al público y aclarar que solo cantaría “un tema”. Luego, el “maestro de ceremonias” Rotman le dio paso a un serpenteante y venenoso solo de Lobo, devenido en encantador de oídos. Así, la noche echaba su manto de climas y sensaciones intensas sobre el boliche de San Telmo.

Con las primeras notas de “El apartamento” llegó la intervención del segundo invitado de la noche, Oscar Albrieu Roca, en vibráfono. Ella, dueña de la escena nuevamente, acompañó con una interpretación limpia y profunda el solo de Albrieu. Luego les llegaron sus turnos a “Mientras desapareces en la luz”; “Vente conmigo”, acompañada por Luís Gastón Lamas de Xeito Novo en pandeiro, Rotman en saxo, más un impecable set de percusión; y “Gloomy Sunday”.

Los acordes cadenciosos de “Loiza aldea” llegaban y con ellos la denuncia necesaria: “Llegaron antes de viajar hacia Marte, la cruz asesina, la excusa y la Fe, el hierro sobre la cabeza del hombre, buscando motivos para vivir, Loiza aldea, paraíso en la tierra”. Ya cerca del final, sonaron “No, no, no”, del disco Noches de pasión (en el original, un dueto con Fidel Nadal); “Vagando”; “Yo no lloro más”; “La huella” y “Dulces sueños”. En estas últimas canciones, Mimi hizo de las suyas, rascador en mano.

Una percusión aceitada, ritual, dirigida a la cabeza y al corazón, se escuchó en “Mirando caer la lluvia”, que bautiza el último disco de la puertorriqueña. “Ba ba boom”, de Mimi Maura sings reggae, rocksteady & ska 63-68-74, y “Mensaje especial” cerraron dos horas de reggae, rocksteady y ska. Pero también boleros.

Curiosamente, Mimi estuvo acompañada por Fernando Ricciardi (batería) y Dany Lozano (trombón), compañeros de Rotman (saxo alto y coros) y Hugo Lobo en la gira regreso de Los Fabulosos Cadillacs. Claro, también aportaron lo suyo Abel Clementino (bajo), Dante Clementino (teclado) y Maneco (guitarra), que le permitieron a Maura pasear su voz y su baile, los ritmos de América latina y los sonidos del mundo por La Trastienda.

“Una mujer con fuerza, dulzura y sensualidad”, murmuró una chica, mientras se alejaba del boliche y caminaba por las calles de San Telmo, perdiéndose en la brisa de la noche del último viernes de agosto.

* Mimi Maura toca el 20 y el 27 de septiembre en Velma Café, y el 17 de octubre en Niceto

Sitio: www.mimimaura.com.ar