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F. Peralta Ramos (1939-1992)

 artista argentino, representante del dadaísmo y de la vanguardia de los años sesenta. Uno de los personajes más originales y excéntricos de Buenos Aires, él mismo era su obra de arte. Según la crítica María Gainza fue "Una suerte de Marcel Duchamp porteño que hizo del gesto artístico su marca registrada".
El tataranieto del fundador de Mar del Plata se hizo leyenda del circuito artístico porteño por originalidad y excentricidad. Pintó, actuó y hasta fundó una religión.   Ilustración: Scherman

Por Luis Felipe Noé*

Federico era enormemente talentoso pero era un “pedazo de atmósfera”, como él se autodefinía. A pesar de su sólido físico, su presencia era totalmente etérea. Reflexionaba permanentemente como el personaje de Landrú, Rogelio, el hombre que piensa demasiado. Sus conclusiones eran maravillosas. Iba por diversos bares —entre ellos el Bárbaro— haciendo sus estaciones metafísicas, pero el Florida Garden era su lugar particular. Allí se lo encontraba dispuesto a hacer una nueva clasificación de los seres humanos según como viniera la conversación. Era el más conceptual de los conceptuales y, por lo tanto, no hacía obra sino conceptos. Los que lo escuchaban lo vivían como “obra”.

Federico y Jorge de la Vega se entendieron muy bien. Jorge decía de él que era el mejor intérprete de sus canciones. Los dos, además, estuvieron en un programa cómico: el de Tato Bores. Federico, como “filósofo”, estaba presente en cuerpo y alma; Jorge, en cambio, a través de sus canciones.

Una tarde —no recuerdo el día ni el mes ni el año— de esa década del setenta me lo encontré por Florida y le conté que esa noche me iba a Montevideo por el Vapor de las Carreras, a ver a mi madre que estaba allí internada luego de una operación por cataratas que le hiciera un afamado cirujano oftalmólogo uruguayo (eran tiempos en que este tipo de cirugía era muy difícil). Federico me dijo: “Te acompaño”. Siempre ligero, me fui con ese pedazo de atmósfera, con quien conversé toda la noche, mientras navegábamos…

* Pintor.

Fuente: NaN #2 (mayo-junio 2011)