Con la participación de una decena de editoriales independientes se realizó el encuentro de libros digitales, un primer paso para el establecimiento a nivel local de la lectura digital, que busca, tecnología mediante, llegar a la mayor cantidad de lectores.
Por Juan Sapia
Fotografía Natalia Luna
Buenos Aires, octubre 8 (Agencia NAN – 2013).-“Nosotros seguimos googleando, pero hasta ahora no encontramos nada. ¿Será esta acaso la primera feria del e-book del mundo?”, se preguntaba la editorial Blatt y Ríos vía Facebook. Quizá lo fue, pero, por las dudas, el nombre del evento fue un poco menos ambicioso: Primera Feria del e-book de Buenos Aires. La cita fue el sábado en la porteña Casa Brandon. Varias mesas, tablets y notebooks, para una decena de editoriales que expusieron sus publicaciones, algunas gratuitas, otras pagas: “por veinte pesos te llevas cuatro libros ‘0 km’, el catálogo completo, ¿dónde viste eso?”, dialogaba un editor con un lector.
Además de ofrecer literatura, donde la difusión de nuevos escritores es una posibilidad concreta, la feria tuvo como objetivo brindarle los lectores este nuevo formato: «Traé tu pendrive o dispositivo móvil, mandate los e-Books a tu mail», proponían. La Idea Fija, Los Proyectos, Hoja de Trabajo, Santos Locos y Funesiana fueron algunas de las editoriales que participaron de esta experiencia inédita.
“Venimos editando e-books hace casi dos años y medio y vimos crecer en este tiempo muchas editoriales que empezaron a publicar vía web. Entonces, nos pareció que ya era un buen momento, como hay tanta oferta de e-books, para hacer una feria digital, con los mismos objetivos que la feria en papel”, explicó a NaN Mariano Blatt, editor de Blatt y Ríos, y uno de los organizadores del encuentro. Además, Blatt coordina la editorial De parado, dedicada a la publicación de narrativa de porno gay.
Desde su perspectiva de editor híbrido —de papel y digital—, Mariano no encuentra demasiadas diferencias entre uno y otro formato a nivel técnico, pero sí en cuanto a las posibilidades de difusión: “Los libros pueden enviarse a cualquier parte del mundo, y el costo es bajísimo”, resume.
Desde su nacimiento, en Estados Unidos en la década de los ’70, el libro digital sufrió varias transformaciones: de textos sin formato se pasó a html, luego a pdf, epub y mobi. Pero no fue hasta 2007, cuando Amazon lanzó el reader kindle, que la literatura digital se hizo masiva. En 2011, las principales librerías online vendieron más libros digitales que de papel. Sin embargo, para muchos de los editores de la feria, la fundamental es que la lectura no está limitada a los dispositivos específicos —tablets, por ejemplo— sino que se puede leer desde celulares o computadoras, ampliando las posibilidades de llegar al lector.
Cecilia Espósito, editora de Los Proyectos, considera esa como una de las mayores ventajas de los libros digitales: “Aunque no disponga de un reader o una tablet, la gente puede leer en el celular o en la computadora. Nuestro trabajo es que la gente lea, no importa por el medio que sea”. Especializada en narrativa breve, el catálogo de Los Proyectos mezcla autores ya consagrados, como Marcelo Cohen, con otros menos conocidos como Inés Acevedo o Federico Levín.
Espósito, en diálogo con NaN, reseñó que la idea de crear la editorial surgió por “una inquietud de hacer llegar buena literatura argentina y latinoamericana en formato breve a la mayor cantidad de lectores”. Su propuesta aprovecha la forma breve y el formato digital para llegar al lector en los tiempos muertos, como cuando viaja en colectivo, o los momentos de ocio frente a la computadora.
Aunque los libros digitales aumenten las posibilidades de divulgación de artistas nuevos —por los costos más bajos para el autor, editor y el lector— el público debe estar interesado, debe ser curioso para llegar a ellos. Marcos Gras de la editorial Santos Locos consideró que el papel de lector es fundamental para el crecimiento de este formato: “Apuntamos a la gente que le gusta la poesía, que tenga ganas de leer algo nuevo. El formato ya no es un problema, pero los lectores tienen que animarse. Con los costos de los libros digitales, muchas veces la gente compra libros por intriga, y de esa manera conoce a nuevos autores”
Pero producir libros digitales no es renunciar al papel. Algunas de las editoriales de la feria publican los libros en formatos artesanales, de forma paralela al e-book. Hoja de Trabajo es ejemplo de esta doble vía. Los cuatro títulos que ofrece fueron impresos y, además, circulan libremente en la web. Martín Zicari, uno de los integrantes de la editorial, precisó: “El digital tiene mucha más difusión, cualquiera en su casa se lo puede bajar. Pero queremos seguir editando porque nos gusta la edición artesanal, es lindo hacer tu libro, armarlo vos, imprimirlo en tu casa”.
Con algunas cuestiones todavía pendientes o en debate como la consideración del valor de la obra que se traduce de distintas maneras en las propuestas editoriales —muchas comparten el material libremente, otras ofrecen precios accesibles, las menos restringen—, la experiencia de la feria demuestra que el e-book, además de convivir con el papel, tiene autonomía propia, y toda una vida próspera por delante.

