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Rinconcito de luz

EXPERIMENTA_ENTRADA
El finde pasado concluyó el festival escénico Experimenta, cuya décimo quinta edición reunió en Rosario a grupos, críticos, editores, actores y espectadores. El colectivo que lo organiza cada año tiene una particular mirada del teatro y sus efectores: autogestivo, a tiempo completo, con fines de transformación. Fotografía: gentileza de prensa

Por Emmanuel Videla
desde Rosario

A María de los Ángeles Oliver le disgustan las ovaciones. Su cuerpo se pone tenso cuando se le pregunta a la actriz por qué en los espectáculos del grupo rosarino El Rayo Misterioso no se aplaude. En realidad, los artistas no reciben el aplauso. “Queremos movilizar, que el espectador se quede con algo”, argumenta. “El aplauso va en contra de nuestro espíritu. Es de estrellas”, contrapone.

Más que el aplauso, otra cosa no parece ofuscarla a simple vista. La actriz es una rosarina más del barrio de Pichincha. Su grupo tiene cierta fama que lo distingue del resto. “Ahí te van a dar con un caño”, dicen los vecinos. Es que El Rayo —como se lo conoce en la ciudad más importante de Santa Fe— cuenta con una escuela para la formación actoral muy exigente y una filosofía de vida diferente a la de los demás. Así, para María, congregarse en Salta 2991 es la vida. El fervor por estar presente en esa antigua farmacia del barrio que devino en la sede del teatro aumenta en diciembre. María —como todo el grupo— es anfitriona de Experimenta, un encuentro internacional que se realiza hace 15 años y en el que confluyen críticos de teatro, grupos teatrales, editores de revistas, actores, actrices y público en general. El objetivo es generar debate. Pero más allá de esa inquietud, los que participan del encuentro se llevan un claro ejemplo de 20 años de autogestión, organización y profesionalismo.

Experimenta 15, que se desarrolló del 7 al 13 de diciembre, contó con una seguidilla de obras de El Rayo: Macchina Napoli, Dionisos Aut y el avance de un espectáculo en proceso. Además, el encuentro estuvo marcado por la presencia irrefutable del dramaturgo y crítico Juan Antonio Hormigón, quien recibió la “Orden del Guerrero Teatral”. A diferencia del año pasado, este Experimenta contó con un par de intervenciones en la vía pública por parte del grupo brasileño Pigmalião EscuturaQueMexe. Y a pesar de la lluvia que asomaba, Bira y Bedé tomaron la calle Salta para realizar una desopilante demostración de sus muñecos vivientes, que entretuvieron a caravanas de hinchas que pasaban en sus camionetas, a los que andaban por la bicisenda y a los que pasaban caminando, que aprovecharon para sacarse fotos.

Lunes a la noche y feriado. La antesala estaba llena para ver Dionisos Aut, hasta ahora la última producción del grupo. Las luces de la entrada y de la calle resaltaban la fachada roja del teatro. Quien pasaba por la vereda no podía no percibir la potente casona de cada uno de los actores-trabajadores de El Rayo. María ya estaba en trance. Estaba adentro esperando que se largue la función. Mientras tanto, afuera, algunos de los que no actuaban atendían el bar y la boletería. Es que son un gran “nosotros”. Por eso, es difícil disociar la historia de vida de la joven de 35 años de la del teatro.

En cuanto a Dionisos, la obra es fiel al grupo. Se caracteriza por su crítica al statu quo cultural imperante y es una suerte de relaciones de intertextualidad. Se critica el autoritarismo y, filosóficamente, a la vida del dios Apolo, enarbolada en la llamada cultura occidental. Una obra “fuertemente influida por la estética de grandes maestros como Tadeusz Kantor, Eugenio Barba y Omar Pacheco”, afirma Maximiliano de la Puente, de Leedor. Como Macchina Nápoli, Dionisos es tan atractiva como interesante por la construcción de bellas imágenes y una escenografía acorde.

Sigue el cuchicheo. Algunos toman una cerveza antes de entrar. María no puede percibir ese ambiente (lo conoce de las veces en las que no actúo y estuvo en la previa de la función), porque cada uno se prepara espiritual, teatral y actoralmente para ese día. “Hay que estar en forma”, reconoce.

—Tenemos normas. No se puede fumar ni tomar alcohol el día de la función. Rendís menos. Hasta te vas a dormir más temprano y no hacés tareas en El Rayo hasta tarde el día anterior.

Ése es otro de los atributos que deslumbra a cualquiera que conoce El Rayo por primera vez: su vocación. “Todos vivimos exclusivamente de lo que hacemos acá”, afirma orgullosa. Por eso, entrar a estudiar y formar parte involucra un despojo de todo para transformar la vida desde el teatro. Es una experiencia que en el siglo XXI golpea contra las subjetividades que enarbolan el individualismo. María de los Ángeles se reconoce en tanto está con sus compañeros de ruta.

Termina la función. Es casi la medianoche. La actriz ya está entre el público, en el barcito que tiene el teatro. Fue madre hace poco tiempo. Su hijo tiene poco más de un año. “Es la primera experiencia en la que algún integrante tuvo familia”, comenta. “Es muy difícil formar pareja con alguien de afuera de El Rayo porque no se entiende nuestra dedicación.” Su marido es parte del grupo también. Así como su vida se fue tejiendo en el proyecto, El Rayo también tiene un trasfondo, su propia historia, que termina por envolver a la actriz.

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Fotografía: gentileza de prensa

El Rayo Misterioso la trasciende a la actriz, a pesar de que es una de las que cuenta con más trayectoria en el grupo. El grupo rosarino de teatro surge de la inquietud de Aldo El-Jatib Amato. El director, dramaturgo y pedagogo se encontró en su juventud con una revista que decía en una de sus páginas “teatro-comunidad-laboratorio”. Ése fue el germen que propició, unos años después, la formación de El Rayo. Sin ese chispazo de curiosidad, ni María ni ninguno de los integrantes estarían ahora allí. Por eso también la dirección de Aldo es “importantísima”, estrictamente necesaria. A ese director se suman Ada Cottu, Hani El-Jatib, Catalina Balbi, Maywa Vargas, Sebastián Arriete, Exequiel Orteu, Antonín Li Arriete Oliver y Yésica Pelicates.

—El grupo nace con la intención de sostenerse por la autogestión, de que los integrantes estén full time. A nivel artístico, sobre todo, tiene la intención de crear un nuevo lenguaje estético; y una forma en común, es decir, una técnica propia para abordar un nuevo lenguaje estético. Desde ese lado tenemos a Grotowski como referente. Pero cuando nosotros decimos ‘referentes’ no es ‘agarramos esto y lo pusimos acá’. Sabemos de la existencia de ellos, los hemos estudiado mucho, hemos leído todo lo que hemos podido, y los usamos para conectamos, por ejemplo, con la Comuna Baires.

El espíritu de María de los Ángeles está impregnado de una ideología: la de la Comuna Baires, en la logística de autogestión, y la de Grotowski, como referente para la construcción de las dramaturgias. De ahí se sustenta la motivación de la actriz. Desde el afuera, son vistos como “bichos raros” por su rutina.

Entre el calor de la tarde rosarina, la siesta y una mateada con los actores de El Rayo, se desarrolla el lunes el encuentro de revistas. Coordinado por el responsable de prensa del teatro, Daniel Franco, el debate giró en torno a los mecanismos de financiación que cada publicación tiene, entre otros temas. La tarde se puso más calurosa cuando se habló de la distribución y casi todos coincidieron en que en la Argentina esta pata del mercado está monopolizada y que cada revista tiene que buscar métodos alternativos para llegar a los lectores. Hani El-Jatib, representante de Truenos & Misteriosos, del Teatro Anfitrión, contó que en los comienzos de la revista el grupo iba a ofrecerla a bares y restaurantes. En cuanto a la revista Llegás, Juan Crespo y Mara Teit mencionaron que se mueve por teatros de la Ciudad de Buenos Aires. La mesa también contó con las participaciones de ADE-Teatro, editada por la Asociación de Directores de Escena; Artez (España), que llegó representada por su director, Carlos Gil Zamora; Saverio, de la mano de Gustavo Urrutia; Inquieta, con la representación de Verónica Rodríguez; y el blog El caleidoscopio de Lucy, sotenido por el crítico Daniel Gaguine. NaN recordó que existe un proyecto de ley presentado en el Congreso que fomenta la producción independiente y autogestiva de la comunicación cultural en gráfica e Internet.

Otra actividad clásica de este grupo es el Entrenamiento Bioenergético del Movimiento: (EnBioM). A pesar del calor sofocante, nadie le escatimó a la actividad y con mucha agua y pantalones cómodos los concurrentes se lanzaron al entrenamiento, con la coordinación de Hani El-Jatib y Sebastián Arriete. La lluvia llegaría a la noche para aplacar los cansancios y hacer honor al documental que se proyectó sobre los 20 años de El Rayo. Y, por fin, sin interrupción de las precipitaciones, se disfrutó de la intervención artística que hicieron Birá y Bedé, dos mujeres ancianas de más de dos metros.

Una anécdota podría resumir todo el espíritu del Experimenta y El Rayo. A las cuatro de la tarde, el silencio es monumental un domingo. No hay nadie a la redonda del teatro. De vez en cuando, y recién alrededor de las cinco, se escucha una bocina chillona. Es el churrero. Luego, nadie más. En ese silencio de pueblo parece estar metida Rosario. A pesar de esa siesta generalizada, María de los Ángeles, como los demás, trabaja. A contrarreloj.

—¿El de los fierros todavía no vino?— pregunta.

—Eso que lo llamamos hace un tiempo. Lo necesitamos —responde una de sus compañeras sin despegar el celular de su oreja.

—Disculpame –se excusa a este cronista— pero hay temas que nos superan y tenemos que tener todo listo.

Mácchina Nápoli lleva mucha escenografía y trabajo. A María se la ve contenta. Convencida. Los pasos que la trasladan de su casa al teatro no le pesan. Se la ve allí. Firme. La particularidad es —como se mencionó— que no está sola. Se le suman manos para hacer El Rayo. Por ahí radican sus ganas y sus energías, en confiar que no camina sola sino que es una peregrinación constante de sus compañeros, que van y vienen también. A la noche, alrededor de las 22, Salta es un poco más transitada. Entre algunas personas se pierde María de los Ángeles. Sigue su camino. Y prosigue. Y muchos de esos que pasan por ahí entran, como ella, al teatro.