
Por Marcelo Acevedo
El de la ciencia ficción siempre ha sido un camino de lucha y subsistencia, de amor incondicional hacia el género y esfuerzo constante por obtener el reconocimiento que merece. Pocos países supieron darle una acogida amable a la literatura de ciencia ficción; no así con el séptimo arte, por ejemplo, que desde su nacimiento goza de prestigio gracias a la fama de obra clásica que obtuvieron películas como Viaje a la luna (1902) de Georges Méliés o Metrópolis (1927) de Fritz Lang. La literatura, en cambio, es ese sector del arte y la cultura en el que más le ha costado obtener legitimación. Fanáticos, freaks y amantes de los libros de anticipación y alto vuelo literario elevaron la ciencia ficción a nivel de culto, pero los autores, novelas y cuentos del género aún sufren el desdén del establishment cultural.
En la Argentina siempre han marcado el pulso de la literatura de ciencia ficción las revistas dedicadas a divulgar el género, faros de la resistencia ante los excluyentes jueces de la alta cultura y su dedo acusador. Desde la pionera Hombres del Futuro (1947), pasando por Minotauro (1964) y El Péndulo (1971), hasta Sinergia (1983), Parsec (1984) y Cuásar (1984). Actualmente las representantes más importantes son Axxón y Próxima. ¿La diferencia? Fundamental: Axxón es una publicación digital —el primer portal web de ciencia ficción en castellano— y Próxima es una revista que se edita en papel. Y es ahí cobra relevancia. Si hay algo que los amantes y coleccionistas de la literatura apreciamos es el soporte físico, lo palpable, el olor de las hojas, la tinta del papel en nuestros dedos.
Próxima es una revista trimestral autogestiva que nace en marzo de 2009 fundada por Laura Ponce. “La idea surge a partir de trabajar en el equipo de edición de revista Axxón, haber conocido la cantidad y calidad de autores produciendo excelente ciencia ficción en castellano, que no tenía nada que envidiarle a la que veníamos leyendo de traducciones desde siempre. Nació del deseo de llevar a más gente esa literatura incómoda, cuestionadora, y de recuperar la relación con el objeto físico: una revista que fuera un objeto hermoso pero que a la vez pudieras llevar con vos a cualquier parte”, relata Laura, orgullosa.
Una de las cuestiones que siempre está rondando como un fantasma entre los adeptos al género es el asunto de la legitimidad. ¿La ciencia ficción aún es considerada literatura menor en nuestro país o finalmente la crítica y la academia la han puesto en el lugar que se merece? Laura no duda y opina con firmeza sobre este tema. “Ni lo uno ni lo otro, y todo al mismo tiempo. Todavía hay mucho desconocimiento. Para el público general, la literatura de ciencia ficción sigue asociada a Verne, a Wells; los que creen que saben, te nombran a Bradbury y Asimov, a Dick o Clarke, con toda la furia; es poco probable que conozcan a Sturgeon o a Le Guin; un descolgado te sorprenderá nombrando a Gibson, y pará de contar. Octavia Butler, Greg Egan, Ken Liu son desconocidos, y eso que llevan más de 20 años publicando y recibiendo premios. Y de lo producido en esta última década, ni hablar. Si llegan a nombrar a China Miéville me desmayo. Escrito en castellano, menos que menos. Y no se puede apreciar lo que no se conoce. Obviamente hay un respeto de los lectores, pero es de sus lectores, los que conocen el género, los que lo han leído, que siguen siendo minoría. Del mismo modo hay respeto de la crítica, pero es la crítica especializada. Dentro de la academia, la ciencia ficción es un tema de estudio cada vez más frecuente y he sabido de varias tesis elaboradas sobre cuestiones relacionadas con el género.”
No es fácil editar una revista por estos pagos, mucho menos si es autogestiva. “Es agotador, la mayoría de las veces. Requiere de mucha energía y de una fuerte sensación de propósito. Si no, es un esfuerzo imposible de sostener”, relata Laura. Sobre los autores, asegura que hay muchos, de buena calidad y con estilos muy dispares; seleccionar textos se hace difícil por la abundancia antes que por la escasez. Pero lejos de rendirse ante el agotamiento de editar Próxima o descansar sobre los laureles de ser una de las pocas revistas en formato papel dedicadas a la literatura de ciencia ficción y el fantástico, Ediciones Ayarmanot sigue firme sacando cuatro números por año y, para más, desde hace un tiempo le viene sumando otra faceta a su labor editorial; la edición de libros, una movida tan arriesgada como entusiasta.
Hasta el momento el sello ha editado seis libros, entre ellos dos antologías, una fantástica (Buenos Aires Próxima) y otra steampunk (Cuentos del retrofuturo). Uno de los puntos que más atrajo a Ponce al momento de decidirse por este formato fueron sus posibilidades. “Aunque Próxima no es una revista de actualidad y sus números vienen siendo temáticos (en la práctica, antologías temáticas cada tres meses), parece que cada número que sale vuelve obsoleto al anterior, le niega proyección. Con los libros no pasa eso y, aunque contengan el mismo tipo de material, son más apreciados. En nuestra cultura, el objeto libro sigue teniendo un valor mayor, más ‘respetable’, que una revista.”, compara Laura.
En las páginas de Próxima se dan cita muchos de los grandes talentos de la literatura de ciencia ficción de Sudamérica. Los autores consagrados conviven con los nóveles, porque Ponce tiene la astucia suficiente para convocar a los mejores y más experimentados escritores de género, pero también la sensibilidad y una mirada agudizada para captar nuevos talentos.
Laura cierra con un análisis acertado sobre el futuro del género en cuestión. “La ciencia ficción está tendiendo a confundirse y fundirse en el contexto de nuestra cotidianidad. Sus temas son cada vez más los temas de todos los días, por eso sus ficciones se ubican cada vez en futuros más cercanos. Yo no la veo sólo como un género literario sino como una dinámica de pensamiento, un modo de tratar de entender el mundo y enfrentarnos a los cambios. En ese sentido, como herramienta de prospectiva crítica, se vuelve más valiosa e imprescindible que nunca.”
La maquinaria de Ayarmanot Ediciones no se detiene. Ponce y su equipo ya están trabajando en la revista Próxima número veintiocho, que saldría en diciembre y con la que completarían su séptimo año de vida editorial. Y luego comenzarán con la campaña de crowdfunding para financiar la edición argentina de la antología Alucinada, de ciencia ficción escrita por mujeres, que se publicó con gran éxito en España y pronto llegará a Estados Unidos.