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Shaman y los hombres en llamas y el regreso de tanto calor.-

Luego de su primera gira por Europa, junto a El mató a un policía motorizado, el hombre de overol y galera vuelve para presentar oficialmente su segundo tdisco plateado, producido por Daniel Melero.

Por Facundo Arroyo

Fotografía de DanPeople

La Plata, agosto 24 (Agencia NAN – 2011).- Shaman es un hombre enorme, con voz enorme, con labios enormes. Tiene rasgos que lo identifican con un monje brujo, un ser mongol pero de otra dimensión oscura. Grandes lunares en el lado izquierdo de su mentón, ojos achinados, bigote Dalí y pelo lacio, pajoso.

Su firma aparece en todas las bandas que supieron ganarse un lugar en el under indie platense y que de a poco van saliendo de su closet: Sr Tomate, La Patrulla espacial, El mató a un policía motorizado, entre otros. Hace las veces de productor en todos estos espacios pero lo importante es que Shaman también tiene su mundo de fuego –sus Hombres en llamas–; su nuevo disco lo viene a confirmar.

Recién llegado de su gira por Europa, tras la que asegura que «en el sur de Francia está la posta, no tienen nada que ver con los parisinos”, el chamán del barrio Mondongo muestra por primera vez su nuevo material que terminó produciendo Daniel Melero y editado en simultáneo por Laptra, Mandarinas Records y Peatón discográfica. En su regreso, tuvo como primer escenario el Centro Cultural Estación Provincial, en una nueva edición del ciclo Bomba Texto que se llevó a cabo el domingo pasado, y sus discos se ofrecieron en la mesa de publicaciones independientes.

“Sí, va a ser la primera vez que estén a la venta pero la presentación oficial es en el Centro Cultural Recoleta con la banda completa este miércoles (hoy) a las 19 puntuales. Para esa presentación vamos a estar trabajando mucho porque de alguna manera es el paso final de todo este recorrido. Se extendió bastante el lanzamiento pero estuvo bueno porque finalmente me gusta mucho como quedó”, explicó el músico a Agencia NAN.

En cuanto a la relación con Melero, el músico apuntó: “Nació a partir de una locura mía. Yo quería que me lo produzca otra persona y sabía que él podía ser el puente para llegar a contactarlo. Fijate qué locura: teniéndolo a él yo pensaba en otra persona. Lo que pasa es que lo tenía identificado con otro tipo de música, más pop. Pero bueno se lo pasé, lo escuchó y le gustó. La mezcla quedó genial, impresionante. Quedó otro disco”.

Estando en el interior de su casa, que años antes fue de su abuela, la postal es reveladora: todas las fotos que se publican de él salen de distintos puntos de su vivienda. Hay una colgada en su pared, en la que se lo ve tocando la guitarra en el fondo de su patio; alguien la sacó desde adentro, a través de una ventana mojada. Parece un escenario fijado y pensado, una película inspirada en Carrol, pero no. Es Shaman haciendo una de sus canciones, con su sombrero de copa negro y sus ojos oscuros, cerrados.

El arte del disco homónimo del chamán está a cargo de Rodrigo Gorosito. “Iba a la escuela conmigo –dijo el músico y sonrió–. Allá en Comodoro suele ocurrir eso”. Pasa el tiempo y para el hombre del sur los recuerdos no se borronean. Shaman siempre tiene una sonrisa para la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia. Muchos de su troupe han caído tanto en La Plata como en Buenos Aires y cada tanto se juntan. Algo grabado queda. La fotografía quedó en manos de Juan Francisco Sánchez y el diseño en las de Silvestre Herrera.

El cd escondido en una pequeña caja de cartón tiene grabado un dibujo donde está Shaman atado de pequeñas cuerdas como si fuera el gigante de Los viajes de Gulliver. Solo y dormido en un desierto plateado, un cañón partido por las nubes se ve a una distancia considerable. Los pequeños demonios no han dejado nada a azar y ataron hasta su gorro de copa, ese negro que lo personifica en cada escenario donde se sube a tocar.

“La niebla” es el tema que abre el disco. El mismo con el que unos amigos europeos decidieron dejar plasmado algo de lo que fue su gira en un video casero. Shaman tocando en bares ocultos, en ciudades a las que se llega en bicicleta, países que se cruzan en tren o metrópolis adonde te llevan aviones. “A veces te conviene ir en avión porque el tren está muy caro, lo cobran en libras. Hacé la conversión y sacá la cuenta”, explicó. Luego, detalló aquel festival en el sur de Francia: “Había como pequeños muelles donde se alojaban los cantores y el público pasaba por el agua, como una laguna. Se juntaban algunos y vos tocabas tres o cuatro canciones. Luego ese público se iba y llegaban otras “bicis acuáticas” y volvías a tocar esas canciones. Lo hice durante toda la tarde, estuvo buenísimo porque toqué las mismas canciones como seis horas seguidas”.

Shaman giró por varios países de Europa (España, Holanda, Inglaterra, Alemania y Francia) y en el medio de su gira llegaron unos amigos desde Buenos Aires con los discos fabricados. Allí dispuso de su material nuevo y dejó los plateados por varios lugares. Cuando el video cierra, un amigo callejero de Shaman es interceptado por unos policías en rollers y en la escena siguiente aparece el músico besando una bandera de Gimnasia y Esgrima La Plata.

Shaman giró por el viejo continente, como si hubiera sido “un viaje de aventuras” y volvió para avisar que tiene uno de los trabajos más interesantes de 2011. “La niebla” arranca diciendo: “Ahora que la noche ya pasó puedo volver al lugar donde todo esto empezó y romper la maldición. Esa niebla en mi portal ya va a desaparecer, volveré a ser uno más, otra mente bajo el sol”.

El músico llegó desde el sur y se radicó en La Plata; siempre tuvo la certeza que la música era primordial en su bosque personal. De los barrios El Mondongo al Meridiano V siempre hubo vueltas y ahora desde su casa chorizo reflexiona sobre sus espacios: “La Plata. Disfruto mucho de la ciudad, es muy linda, es una ciudad zarpada. Con mi vuelta de Europa flasheé eso, no hay nada que envidiar. Me gusta el ambiente que hay, la tranquilidad y también el agite, hay un agite en las personas”.

Mientras que sus amigos caminaban entre las barras y las eternas charlas, Shaman siempre estuvo al borde del escenario. Cada noche platense se lo podía encontrar con su sobretodo y su galera, atento, quieto, solo. Era un encantado del sonido, de las bandas, de las canciones. “Un poco me desconecté de todo por salud. Antes salía mucho más a ver bandas. Pero en un momento hay que bajar y cuidarse un toque (risa bruja), tanto rock and roll… Ahora es como que quiero volver, ver a las bandas, creo que hay una renovación en el ambiente. Me pasó un poco eso: me tocó participar de toda la movida indie que se armó en torno a El mató a un policía motorizado, y los Faunos, y Laptra, y en un momento iba a ver bandas y todas me sonaban igual. Pero ahora me parece que están pasando otras cosas, lo siento a mi alrededor. Hay un cambio en el sonido sobre todo”, explicó, además de recomendar a Los Curandeiros.

Hay un diseño conocido sobre la cara de Shaman en el que aparece su cara con varios ojos, muchos. Siempre con su galera, la figura cíclope metamorfoseada de alguna manera lo muestra al gigante tal como es. “La niebla” sigue sonando y ahora justo cae en la frase “cientos son los ojos que miré, los tuyos los pude ver y fueron dagas de cristal”. Luego dice que le cuesta ver con tanta luz y entonces canta en el Meridiano V, y entonces mueve su guitarra entre la oscuridad y cuando larga el hömeii, -canto gutural y místico que utilizan los pastores en las planicies rusas de Tuva- envenena de placer a cualquier demonio de las tinieblas.

*Shaman y los hombres en llamas presenta hoy su nuevo disco en el Centro Cultural Recoleta, sala El Aleph, a las 19.



Sitio: www.shamanenllamas.com.ar