Eso quedará en claro en el 1° Encuentro Sudamericanano del Programa de Danzas que se pondrá en marcha hoy con un cronograma intensivo en dos sedes: el Centro Cultural de la Cooperación y el Espacio Cultural Nuestros Hijos. Allí desfilarán, durante siete días, obras escénicas, trabajos audiovisuales, mientras artistas y sociólogos, filósofos, docentes y curiosos compartirán charlas, mesas de trabajo y performance para poner sobre la mesa y debatir la relación política entre la disciplina y otras especialidades artísticas. “Por qué no aprovechamos el momento que estamos atravesando para rever qué cuerpo ponemos en escena, cómo nos representamos, cómo pensamos la danza y las problemáticas de los sistemas políticos en relación con el cuerpo», propone la coreógrafa y organizadora Gabily Anadón.
Por Ailín Bullentini
Fotografía gentileza ES Danza y Política
Buenos Aires, noviembre 3 (Agencia NAN – 2011).- Llegó la hora. Desnudémonos de experiencia previa. Formateemos la memoria. Arranquemos de cero: «Nuestra historia en relación con la danza está escrita bajo el paraguas de la colonización europea. Pensamos, creamos y actuamos en base a una idea de la belleza, del cuerpo eternamente joven, de lo formal de la danza. Nuestra propuesta radica en ver qué hacemos con todo eso: ¿Qué cuerpo queremos poner en escena? ¿Cómo queremos que se mueva? ¿Qué lo impulsa a moverse?», explica Gabily Anadón. La reflexión no llega fácil principalmente, porque no es sencillo definir las expectativas depositadas en un proyecto para una persona que vivió inmersa en él durante el último lustro, y más. La coreógrafa e investigadora intentó traducir en vigilia aquello que imaginó sólo en sueños y que se convertirá en realidad entre hoy y el próximo jueves: el 1º Encuentro Sudamericano del Programa Danza y Políticas.
«El encuentro puede entenderse como el cierre de la primera etapa de un camino que, espero, sea solo de ida», prueba de nuevo Anadón, como para pintar una cara más del caleidoscopio que es el ámbito que a partir de hoy comenzará a tomar forma, en referencia al programa de Danza y Políticas que funciona hace cuatro años en el área de danza del Centro Cultural de la Cooperación bajo su coordinación. «El eje del asunto fue –y es, porque el proyecto de becas continúa– es invitar a distintos coreógrafos a investigar la relación del cuerpo con diversos temas: el cuerpo y las políticas, el cuerpo y el poder, el cuerpo y el espacio, por poner solo algunos ejemplos. La idea es que cada coreógrafo logre trabajar sus ideas con expertos de otros campos», puntualizó la coordinadora. Cada proyecto de investigación dura dos años y resulta en un documento teórico y uno visual, una obra de danza en sí misma. Desde su inicio, fueron tres las iniciativas desarrolladas y finalizadas, a cargo de Anadón, y sus colegas Lucía Russo –El borde silencioso de las cosas– y Mariela Ruggeri –la flamante Estado de gracia, que se estrenará en el marco del encuentro–. La parte teórica de cada uno de esos trabajos se unificó en un libro que se lanzará hoy.
El evento, en cuya organización participan, además del CCC, el Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi) y el colectivo Coreógrafos Contemporáneos Asociados (CoCoA), propone la puesta en relación en clave política de la danza con otras, artísticas y de índoles diferentes, sin poner ningún límite en absoluto. Por los escenarios del CCC y de la ex Esma desfilarán obras escénicas, pero también trabajos audiovisuales. En los salones de ambos espacios, miembros del mundo de la danza, aunque también sociólogos, filósofos, politólogos, docentes y curiosos, de Argentina y de toda América Latina –Sudamérica en el vocabulario de los organizadores– compartirán performances, charlas y mesas de trabajo.
La decisión de diseñar la iniciativa en clave regional «tiene que ver con la recuperación espiritual que se vive en el país y en Sudamérica, tras la crisis de principios de siglo”, marcó Anadón, que ubica específicamente el nacimiento de la nueva etapa nacional en el inicio del gobierno de Néstor Kirchner y el «reencuentro con la Política como herramienta de cambio». «Son tiempos en los que volvimos a tener ganas de sentirnos argentinos, sudamericanos. Por qué no aprovechamos el momento político que estamos atravesando para rever qué cuerpo ponemos en escena, cómo nos representamos, cómo pensamos la danza, cómo pensamos las problemáticas de los sistemas políticos en relación con el cuerpo», propuso.
Se sabe, política es todo. Sin embargo, es complicado cercar con palabras los límites de sentido que envolverán las actividades que sucederán a lo largo de la próxima semana en el evento coordinado por Anadón. “Si tuviéramos que analizar en términos políticos una obra en la que todos los bailarines bailan igual, son parecidos, se visten igual y el director los caga a pedos desde abajo del escenario, podremos tomar esa manera de hacer, además del contenido de esa puesta, ya que todo eso evidencia determinadas relaciones de poder. Los lineamientos éticos y estéticos, en términos de qué está bien o mal, qué es lindo o feo, también juegan de esa manera: son revelaciones de relaciones de poder, de diferentes sistemas políticos”, planteó la coreógrafa. Ante la consulta de Agencia NAN, eligió el divideaguas del poder como la manera en la que siente “más cómoda” para poner en carne viva la incidencia de las políticas en ésta y cualquier otra práctica artística, social en definitiva. Sin embargo, aclaró: “Cada uno piensa, y debe hacerlo, su propia definición de lo político. Todas esas reflexiones son las que el espacio –impulsadas por la esencia misma del Programa de Danza y Políticas del CCC—invita y quiere que se pongan en juego, se compartan. Queremos diversidad”.
Por último, Anadón mencionó un eje más de importancia en la realización de eventos como el encuentro, que tiene más que ver con un fin estratégico, de sostén de las obras que nacieron de las investigaciones en la cartelera mainstream. «A los proyectos de investigación les cuesta mantenerse en la ‘calle Corrientes’. No son fácilmente vendibles o muy públicos. Sin embargo, son fundamentales para el crecimiento, para la ampliación del lugar de la disciplina dentro de la sociedad, y por eso interesante su permanencia en donde todos puedan verlos. Es necesario que formen parte de la programación”. En ese sentido, la coreógrafa reposó la responsabilidad en, vaya casualidad, las voluntades políticas. “No creo que al público no le guste esta clase de obras. Tampoco creo que las obras de investigación estén hechas con un fin elitista. Me parece que lo que tiene que pasar para que estas obras existan es que los responsables políticos tomen la decisión de darles el espacio que se merecen”, concluyó.
La crítica, sin embargo, no cuenta con la negatividad que portan usualmente los comentarios de este estilo. Casi que no es un reclamo. Es que Anadón es una coreógrafa con mucha esperanza en los tiempos presentes; siente en la cara las brisas de cambio, y apuesta a bailar en ellas. ¿Llegará la voluntad política? ¿Se integrarán las nuevas visiones respecto de la danza en los núcleos de formación nacional? Hacia allí vamos: “Hay muchas cosas que están cambiado mucho y lo seguirán haciendo. La nueva generación del mundo de la danza no es la misma que la mía, ni que las anteriores. Hay búsquedas. Por algo se está peleando nuevamente por la ley de danza. Por algo aparecen los gremios. Algo está cambiando en relación a como nosotros visualizamos nuestra profesión. Probablemente se tarde mucho en institucionalizar todas estas movidas, pero vamos en camino”.
*El 1º Encuentro Sudamericano del programa Danza y Políticas se desarrollará en el CCC y el ECuNHi. Ver programa en esdanzaypoliticas.blogspot.com