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Viva Elástico: “Si Callejeros es rock argentino, nos chupa un huevo serlo porque esa banda es una mierda”.-

La de Longchamps lleva como bandera el rock inglés de los ‘90 y la música electrónica, sin dejar de lado el punk arrabalero de 2 Minutos. Fue una de las revelaciones del año pasado. Alejandro Schuster, cantante que disfruta recorriendo hipermercados y escuchando cumbia, se baja del bondi del que vuelve de trabajar y cuenta:

Al principio nos la re creímos: llamaban de revistas que consumimos hace diez años… Después nos dimos cuenta de que lo que dicen los periodistas es lo mismo que vos pensás, solamente que con mucho más poder.

Por Emiliano Cabaleiro

Fotografía gentileza de Cecilia Salas

Buenos Aires, marzo 11 (Agencia NAN-2011).- Muchas bandas del under parecen estar destinadas al fracaso o bien a mantenerse vigentes pero con un número de seguidores muy limitado. Otras se vuelven más “comerciales” para triunfar. Viva Elástico se rehúsa a cualquiera de estas alternativas y busca el éxito a través de un estilo único y un líder que percibe un cambio paradigmático en la cultura musical. Mientras, toca seguido, su público crece, vende discos y la prensa especializada la llena de elogios.

Alejandro Schuster, cantante y compositor de casi todas las canciones de la banda, está convencido de que hay que entender la música desde otro lado. Lleva como bandera el rock inglés de los ‘90 y la música electrónica, pero no olvida sus orígenes, su admiración por el punk arrabalero de 2 Minutos, la cerveza en el barrio o las calles de tierra de Longchamps. Llegó en colectivo, directo desde su trabajo, para explicar el contradictorio ascenso de una banda suburbana que suena a britpop noventoso y aspira a la popularidad.
— Al principio, Viva Elástico no era una banda seria, pero en el último tiempo se puso las pilas, sacó un disco homónimo y toca todos los fines de semana. ¿Cómo fue el proceso?
— Cuando armás una banda con tus amigos y de repente ves que la pasás tan bien haciendo eso, te querés cagar de la risa. Pero de golpe, cuando ves que tenés una posibilidad laboral o salen cosas que por ahí más allá de la música te pueden beneficiar, te ponés un poco más serio. Hay que aprovechar las cosas que pasan acá, porque no pasan muchas y las que pasan son benditas. Tampoco es que ahora somos unos santos, pero por lo menos nos damos el gusto de empezar a tocar bien, de no estar afónicos para tal día, de que los discos estén buenos y no sean chamuyo.
— ¿En qué momento fue ese cambio?
— Teníamos 21 ó 22 años. Justo estaba cortando con mi novia y era un momento re difícil, no paraba de ponerme en pedo, súper descontrolado. Arruiné un par de recitales copados por esas cosas. Como la vez que tocamos con Rosario Bléfari, la de Suárez, y había 500 personas… Pero bueno, son cosas que se remontan.
A los 24 años, Schuster sigue viviendo con sus padres en Longchamps, al sur del conurbano bonaerense. Cuando era chico lo llevaron a estudiar pintura, pero él decidió que no era lo suyo y agarró la guitarra. En el colegio conoció a Mateo Zabala, quien hoy lo acompaña en la guitarra, y desde entonces recorrieron juntos el camino que deriva en Viva Elástico, una banda que con poca trayectoria y sólo un disco es para muchos una de las mejores del under bonaerense. Su música se destaca por estructura simple pero con un sonido ambicioso, su estética pop barrial y su impronta rockera.
— Viva Elástico tuvo bastantes apariciones en medios reconocidos, ¿cómo toma eso?
— No voy a mentir: al principio me la re creí, me llamaban de una revista que consumo hace como diez años… Pero después me di cuenta de que lo que dicen los periodistas es lo mismo que vos pensás, solamente que con mucho más poder. Ahí te planteas si realmente vale la pena escuchar un disco porque te lo recomiendo un periodista o si vale porque te lo recomienda un amigo.
Cuando Viva Elástico toca, Alejandro se lleva todas las miradas. Se expresa con la guitarra, con el cuerpo y con la voz. Su estilo es único, canta raro, pero bien. Evoca la expresión procaz de Palo Pandolfo y la delicadeza de Robert Smith. Mientras gesticula y baila, la guitarra parece una extensión de sus brazos. Cuando baja del escenario, se mezcla con el público: es uno más. “Hablo con todos. Me interesa saber quién me está viniendo a ver, por qué lo hace o porque por ahí te haces amigo de un chabón. Está bueno, siempre que conozco a alguien le digo: ‘Che, venite al camarín, vamos a tomar unas birras’, porque me divierto, me gusta mucho conocer gente”, explica.
— Y cuando compone, ¿piensa en el público?
— Al principio, cuando empecé a componer canciones, pensaba en cómo me verían cuando toque, pero después me di cuenta de que eso no era lo importante. A mí me gusta lo popular, lo que es para todos, lo que pueden consumir todos. Lo que puede escuchar mi mamá, tu papá, un arquitecto o un albañil. No es para que lo escuche sólo un tipo de persona, porque sino la comunicación es muy pobre, no se construye absolutamente nada. Si es para un grupo selecto se convierte en algo aburrido y autodiscriminatorio.
Alejandro comenta que se divierte recorriendo hipermercados y que se deslumbra con todo lo que hay para comprar aunque la plata no le alcance. Siempre tiene cerca una pantalla: le gustan las películas, los canales de dibujos animados y pasa horas en Internet. De este “exceso de comunicación” es de donde nacen las letras de Viva Elástico. “Las ideas surgen a partir de películas, de imágenes, de estar viendo todo el día información de todo tipo. De lo que pasa en la calle, en Internet, en la tele, en la radio. O de la gente que te habla, de su forma de actuar y de las cosas que te pasan. Esa es la poesía”, concluye.
Sus influencias abarcan desde Juana La Loca hasta los Sex Pistols, pasando por Pulp, Nirvana, David Bowie, Radiohead y The London Suede, pero también se vuelca hacia la música electrónica de los Chemical Brothers o Daft Punk. Este abanico musical carente de toda lógica puede ser útil para explicar cómo es que hoy escucha simultáneamente a Alfredo Zitarrosa, Julieta Venegas y la electrónica de vanguardia del sello europeo Warp Records. Además, confiesa sin vueltas que le gusta escuchar cumbia, y de esta forma le resta importancia a una rivalidad entre géneros que poco a poco va desapareciendo.
— ¿Cómo ve la escena musical actual? Mucha gente dice que lo mejor de la música ya pasó…
— La música atravesó una parte de producción y ahora no está avalada por lo que trasciende: música de diseño. O sea: se toman diferentes partes de diferentes épocas y se construye a partir de eso; se toma de los ‘60, ‘80 y ‘90 y se transforma en lo que es ahora. La validez que tiene como método la música ya no es la misma que la de antes. Por ejemplo, en los ‘90 las bandas tenían cuatro discos e iban buscando el quinto en base a lo que ya tenían. Ahora lo que se hace es sacar un disco que por ahí está re bueno, como en el caso de The Strokes y Is this it, y de repente en el tercer disco cambian completamente el género, suenan completamente distinto. Por eso no trasciende tanto. Sin embargo, me gusta lo que está pasando con la música: hay canciones buenísimas y ya no sólo discos o artistas. Lo cual es válido porque las canciones te acompañan.
— ¿Encuentra exponentes atractivos en el rock argentino?
— Es lo más aburrido que hay. Es muy triste eso del rock argentino en realidad, porque todo lo que sea de acá debería ser “rock argentino” pero se termina generando una suerte de chapa de bandas que no enriquece para nada la cultura musical en la Argentina. Toman bandas que por ciertos arquetipos o formas políticas se consideran rock argentino. Si Callejeros es rock argentino, me chupa un huevo serlo porque esa banda es una mierda. Lo mismo con La Renga, que a mí no me gusta para nada. Si eso es el rock argentino, la verdad que es tristísimo.
— Sin embargo, esas son las bandas que acaparan mayor cantidad de público y Viva Elástico, como usted dijo, apunta a conseguir eso. ¿Cómo cree que pueden lograr el éxito en un ambiente tan inscripto en el mercado?
— Creo en las formas de identidad. Las cosas que me pasan a mí le pasan a todo el mundo, no veo por qué un chabón que escuche a Los Piojos no pueda bancarse a Viva Elástico, porque no hay diferencias. Las hay solamente desde el punto de vista político o del hacia dónde vamos.
“Todo es para todos”, repite Alejandro. Por eso no distingue entre géneros y tiene una visión muy particular del ambiente musical. Por ahora, escucha atento los buenos augurios y aspira a que algún día sus canciones sean masivas además de innovadoras.