/Archivo

Zeno & The Stoics: «Se está volviendo a la esencia de la música».-

La banda revelación del indie español presentará Cosmic Catastrophe, disco debut producido por el descubridor de The Strokes, esta medianoche en La Trastienda y mañana en el boliche porteño La Diosa. Entremedio de la tensión porque en Barajas le perdieron la pedalera a un guitarrista y con el otro de licencia por paternidad, los músicos charlaron con Agencia NAN sobre la música independiente y recordaron anécdotas de estos años en el camino.

Por Luis Paz
Fotografía de prensa de Zeno & The Stoics

Buenos Aires, diciembre 3 (Agencia NAN-2009).- Dos autos circulan despacio por una callejuela de Valladolid. Cada uno de los ocho o nueve tripulantes que cargan ambos vehículos mira desesperado por la ventanilla que tiene más cerca, buscando la altura de la calle. El primero en anoticiarse de cuál es el local al que se dirigen intenta convencerse de que está en un error, de que ése no es el lugar al que fueron citados. Uno a uno, los demás caen en el mismo deseo. Los coches frenan, todos bajan y, parados en línea, miran sin cruzar palabra el frente de una sandwichería. El primero en salir del estupor despabila al resto: «Venga, tíos, a bajar las cosas». Un par de horas más tarde, entre un tema y otro de Zeno & The Stoics, los viajeros en cuestión, se escuchará al mozo del local pidiéndole a los gritos al de la barra: «Anda, Paco, saca otro completo para la mesa 14».

Algunos meses más tarde, la banda revelación de la escena del rock independiente español disfruta de latas de cerveza, aire acondicionado y conexión wi-fi desde la comodidad de los mullidos sillones que ocupan el piso del microcentro porteño que tienen alquilado hasta el domingo. La primera lectura será, posiblemente, que Zeno & The Stoics accedió a un gran contrato con un sello discográfico, pero no. La segunda podría ser que ganaron un concurso de alguna radio o publicación ibérica, pero tampoco. La tercera opción: que alguno de los seis músicos contrajo matrimonio con una heredera de la Corona española, y menos que menos. El camino ascendente fue trazado a pura autogestión y participación, con un esfuerzo compartido por el grupo de amigos detrás del excelente Cosmic Catastrophe, su disco debut. El hechizo –o más bien la farsa que el sentido común entiende por rock business– termina de romperse cuando relatan que en las últimas semanas debieron hacer horas extras para poder pedirse los días en sus trabajos en relación de dependencia para poder venir a tocar esta noche a La Trastienda y mañana al boliche La Diosa.

¿Cómo, no era que sacaron un disco? Sí, ¿y qué? Pero, momento, ¿ese disco no lo produjo Gordon Raphael, el descubridor de The Strokes y Regina Spektor? Sí, también, ¿y? Pero, pero, ¿no es que la prensa especializada española los nombró banda revelación de 2009? Ajá, ¿y eso qué tiene que ver? Mmm… otra chance: ¿estos tipos no salen en los diarios, tocan en las radios y participaron de la última edición del Rock in Rio? Exactamente, son los mismos. ¿Y entonces? Entonces nada. O la simpleza de ese todo sexagonal: «¿Quieres vivir de la música? Haz esfuerzos, tío. Eso de estar ensayando y que venga un sello y te quiera pagar todo sólo pasa en las películas, pero la vida real es distinta», alecciona James Monk, vocalista del grupo ibérico. Por el resto de la sala deambulan el baterista Curro Vegas, el tecladista Eddy Paynter, el bajista Pipe, el manager Borja Fraile y el guitarrista Frank Martin, que porta un gesto desconsolado y lleva la mirada perdida.

–¿Qué le pasa?
Borja
: –Le han perdido su pedalera en el aeropuerto, con todos sus cables. Está preocupado.

Es miércoles en el noveno piso del hotel de Libertad y Córdoba (en realidad, es miércoles en todo el país que los recibe) y el show es el jueves a la medianoche. No hay mucho tiempo y eso le suma stress al violero, que debió pasar de las guitarras rítmicas a las líderes para este show por una «licencia especial» otorgada al guitarrista principal, Ferdinand Hill. «Él se quedó en España porque acaba de ser padre», explica James. Más allá de las complicaciones, Frank abre una lata más de cerveza, camina hacia el balcón, mira la ciudad y regresa con el gesto reparado: «¡Qué tanto! Estamos en Argentina y llegamos aquí con nuestra música, debemos estar contentos».

Antes de la catástrofe

Jaime, Francisco, Fernando, Curro, Pipe y Eduardo son, antes que compañeros de banda, amigos. Sus edades oscilan alrededor de las tres décadas, sus estilos son diversos. Eddy incluye en sus intervenciones de teclas sonoridades propias del folk mundial. Curro no puede ocultar su naturaleza punk y grunge, aunque la disimule al ponerse al servicio de la canción tras de la batería. Pipe y Jaime son grandes adeptos a la música que empezó siendo llamada pop y luego se entendió como rock (Elvis, Beatles y después). A Francisco le encanta el rock psicodélico de los 70s y a Fernando los arreglos delicados. La combinación de todos esos elementos ocurrió en 2006 y, desde entonces, no han frenado de cumplir sueños. Ni de continuar con sus vidas: Pipe maneja un local de hot dogs, Fernando es empleado bancario, Jaime trabaja en una productora de televisión y Curro y Francisco siguieron sus estudios musicales, el último en paralelo a su empleo en actividades comerciales. Algunos están casados, otros juntados y otros viven felices y tranquilos –esta humorada no habría sido posible en la charla, pues por la habitación deambulaba «una esposa»–. Ese gran esfuerzo, el de acomodar el cronograma para ensayar, trabajar, estudiar y ser novio o marido, está rindiendo sus frutos hacia el final de la década. Pero para que eso haya pasado, primero debieron sumirse en otra etapa…

Caosmosis

La caosmosis es una teoría filosófica que expone, esencialmente, que incluso del mayor caos puede surgir una gran creación. En un punto muy cierto, es la aplicación de la teoría del Big Bang a la elaboración artística. Con esa enquilombada libertad compusieron sus primeras obras originales, que maquetaron y pusieron a circular. «Ese demo llegó a manos de muchos productores, críticos y gente de la industria. A la mayoría le gustó mucho la música pero la crítica habitual fue: ‘Deberían cantar en español y acortar sus temas para que sean más pop'», apunta Borja, amigo además de manager del grupo. Cosmic Catastrophe, sin embargo, está compuesto íntegramente en inglés. «Es que viví la última mitad de mi vida en Boston y de allí me quedó una facilidad mayor para componer en inglés. Además, siento que la sonoridad del inglés es mejor a la del castellano de España, que no se oye igual al castellano de Argentina», explica James. Criticar esa decisión estética no tiene sentido: sus canciones brillan más allá del lenguaje y para un público que se fue adaptando a la música en inglés, como es el argentino, la barrera del lenguaje no se hace difícil de sortear.

Retomando: visitaron a cuantos pudieron, con la firme convicción de que no podían quedarse de brazos cruzados. En paralelo, siguieron componiendo y dando forma al grupo de canciones que forman Cosmic Catastrophe. Y cuando lo tuvieron listo, volvieron a arriesgarse y le mandaron el crudo a Gordon Raphael, productor de los primeros discos de The Strokes: «Tienes que ser caradura y golpear puertas si de verdad crees en lo que haces», recomienda Pipe. «Gordon fue el primer productor en el que pensamos y nos trató muy bien. Siempre respondía a una pregunta con otra: ‘Oye, Gordon, ¿qué te parece este solo?’; ‘No lo sé, Frank, ¿a ti qué te parece?'», hace memoria James. Tanto se entusiasmó Raphael que bajó su caché para que pudieran costear su trabajo. «El grupo no llegaba a publicar el disco, pero con esa rebaja y el aporte de un amigo de la banda que les prestó dinero para financiarlo, aquí lo tienes», celebra Borja.

Cosmic Catastrophe incluye 13 canciones que parecen estar encolumnadas detrás de la soledad, pero en verdad apuntan al reencuentro, la comunión y el esfuerzo, al intento de superación en todo sentido: en las relaciones, las amistades, la vida y la obra de las personas. En ese sentido, es un disco atemporal, además de porque suena clásico y moderno a la vez, porque abarca los grandes tópicos de la Humanidad. Y de él se desprenden sonoridades diversas, atravesadas por la del power pop: aires melodramáticos como los de The Cure, beats bailables, teclas noise y cuerdas con una gravedad propia, entre el post punk, el brit pop y el garage más cancionero.

Homos politicus

La humanidad, entendida como el complejo que abarca la sinceridad, la buena fe y la empatía de una persona, sin dejar afuera su necesaria libertad, es la principal política de Zeno & The Stoics. «Sabemos cuánto le cuesta a la gente acceder a un recital, por eso cobramos 10 euros las entradas a los nuestros», explica James. En relación a los salarios argentinos y españoles, se puede decir que vienen a ser 10 pesos, más allá de la relación cambiaria. Lo que sale cualquier show de bandas iniciantes de las pampas húmedas. Su disco no cuesta mucho más: 12 euros.

–¿Alcanzan a cubrir los costos con esos precios?
Curro
: –No, pero queremos invitar a la gente a que vea nuestra música y entendemos que no todos pueden pagar una entrada a 40 euros. Además, tenemos la virtud de que todo lo que recaudamos, deducidos los gastos, va a la caja de la banda, sin descuentos para sellos.
James: –Dicen que somos la banda revelación y tal vez quien no nos conoce cree que venimos a tocar a Argentina porque ganamos montones de dinero en España, pero no. Zeno es una empresa que da pérdidas, pero nuestros trabajos nos permiten alivianarlas. Preferimos eso, para poder hacer la música que queremos, tocar los temas que deseamos y elegir el arte de nuestro disco antes que deberle dinero a un sello.
Borja: –Estamos en Argentina porque el cambio nos favorece. Con lo que alquilamos este piso toda la semana no podríamos haber alquilado más de dos habitaciones bien malas en España.

–¡Son una amenaza para los sellos! Si todos pensaran como ustedes, nadie los necesitaría…
Curro
: –Las compañías ganan cada vez menos con los discos y conciertos y se les está yendo todo a la mierda. Y eso es bueno, porque hemos vuelto a la esencia de la música. Los sellos ya no te ponen un autobús para que gires y toques en todos lados. La música ya no es tanto negocio.
James: –Es negocio para quienes hacen algo que agrada a miles. Y no es que los critiquemos, porque todos queremos agradar, haciendo un pastel o una canción. Pero no nos gustan los pasteles ni las canciones industriales, hemos escuchado mucha música para ir por ese camino.

MySpace: http://www.myspace.com/zenoandthestoics