Por Pablo Marini*
Desde el nacimiento de VideoFlims Distribución hemos estrenado muchas películas en salas alternativas, siempre desde la inexperiencia total. Atravesando los áridos terrenos que ofrecen las salas comerciales y hasta meternos en los lugares más ladilla con tal de poder dar a conocer las películas independientes que los directores nos confían. Nunca pudimos generar un circuito continuo. Había salas que programaban algunas de nuestras películas y otras no. Salas que sólo querían pasar la película una sola vez. Y otras en las que, sorprendentemente, la película llegó a mantenerse seis meses en cartelera, como el caso de El hada buena: una fábula peronista. O sea que con cada película y cada sala la experiencia fue distinta. Por lo cual, llego a la conclusión, y tan sólo porque me están obligando a escribir esta nota, que las exhibiciones que más funcionaron y en las que los realizadores de los films se sintieron más a gusto fueron las funciones estrenos. Quizás sea la adrenalina que un estreno genera. Quizás sea ver una sala llena o ver a la gente gritando emocionada. Ésa es la gran función: la que quedará en la memoria de muchos. La que hace, quizás, mucho más grande a la película que lo que realmente es. Y en ella, también, es en la que se produce ese boca en boca con el cual, luego, con un buen circuito de salas alternativas, puede llegar a lograr continuidad en el tiempo. Como suele pasar en los festivales de cine. Aquéllos suelen ser el puntapié inicial para arrancar el partido. Por eso no es imposible estrenar la película ni llevarla a las salas alternativas. La verdadera lucha que tenemos hoy por delante está en llevar gente a la salas. Claro, si es que queremos que ellos miren nuestras películas en una pantalla grande. ¿El objetivo primario cuál es? Que las películas se vean, como sea. Aunque, ojo, no renegamos de la hermosa, divina, cómoda y excitante Internet. Y es raro que lo diga un distribuidor, pero: ¡aguante el torrent, putos!
* Director. Cofundador de VideoFlims.