Por Adrián Pérez
Fotografía gentileza de Guadalupe Lombardo (Página/12)
Buenos Aires, noviembre 25 (Agencia NAN-2008).‑ El típico paisaje de barrio de casas bajas –ése que pincela otros espacios alejados del murmullo efervescente de la gran ciudad–, con árboles que no se inmutan ante la brisa tímida que los acaricia, fue el escenario del encuentro en Villa Luro con Ariel Tenenbaum, saxofonista “nativo” y trompetista “por opción”. El músico que le sacó lustre a los caños de Los Cafres, Riddim y Nonpalidece, entre otras bandas, charló con Agencia NAN sobre su incursión en el blues, primero, y el reggae, más tarde; los primeros shows en el Samovar de Rasputín y el Hard Rock Café; la experiencia de hacer televisión de la mano de Pettinato y el lanzamiento de Entre latidos, primer disco solista grabado entre agosto y septiembre de 2007 en los estudios Del Cielito Records.
Ni bien la cinta comienza a rodar y el grabador hace su parte, Tenenbaum despliega un abanico de ricas experiencias que describe una trayectoria musical ecléctica e interesante. La hoja de ruta del músico se nutre de una multiplicidad de estilos donde reggae, blues, jazz, ska y hasta cierto toque de britpop conviven sin prejuicio ni cliché; un camino que él mismo se encarga de resaltar como “de aprendizaje y búsqueda constante», un metodismo perfeccionista y obseso que pocos artistas saben cultivar. Y es fácil que convivan cuando el ex saxofonista de Los Cafres contagia en todo momento su placer por la música.
Sobre sus orígenes musicales, cuenta que todo comenzó hace diecisiete años, cuando ingresó como saxofonista a Estación Blues, oportunidad que le permitió meterse de lleno en la composición. Con ellos dio un show en Radio Del Plata y compartió presentaciones en el Samovar de Rasputín, acompañado por el violinista Jorge Pinchevsky.
Por aquellos años grabó su primer disco de blues «bien valvular y a la antigua» en los estudios El Abasto. Alejandro Lerner en piano, Gabriel Carámbula en guitarra y Willy Crook en saxo, más Patricio Cercas y Adrián Skarlatiuk en vientos completaron el elenco estable. Sin Cercas y Skarlatiuk, pero con Napo –primigenio dueño del Samovar– en guitarra, compuso la banda sonora de la película 24 horas, una relectura nacional de The hot spot, el film de 1990 de Dennis Hopper en el que la guitarra de John Lee Hooker y la trompeta con sordina de Miles Davis despliegan su arsenal sonoro. “Aggiornado a nuestro país, a mí me tocó hacer las veces de Miles Davis. O mejor dicho: ‘Mal’ Davis», recuerda el músico entre risas, bromas y mates que van y vienen.
Sus comienzos con la trompeta estuvieron atravesados por la búsqueda. Cuando se le pregunta por aquellos tiempos, se toma su tiempo para pensar y comenta una anécdota interesante: «Mientras tocaba en mi primera banda escuchaba mucho jazz, donde el saxo tenor y la trompeta conforman una dupla inseparable, como la de Charlie Parker y Dizzie Gillespie. Insistí sin éxito con varios trompetistas para que tocáramos juntos hasta que un buen día tomé la decisión de comprar mi primera trompeta».
Clifford Brown, Chet Baker y los clásicos de la época del be-bop –un género que nació en Estados Unidos en la década de 1940, sucedió al swing y precedió al West coast jazz- marcaron el acercamiento del músico con ese instrumento. La formación en el saxo llegó de la mano de Bernardo Baraj y Víctor Scorupski. En la trompeta tomó clases con Juan Cruz de Urquiza y José Granata, que formó parte de la orquesta de Lalo Schifrin.
En 1998, se sumó a Aguante Bareta, que fusionaban rock y chacarera con una lírica que apelaba al humor. En esa banda conoció a Nicolás Costello, percusionista con el que dos años después formó Hard Rockers, que presentaba su espectáculo de humor y música tres veces por semana en el Hard Rock Café.
La televisión y Tenenbaum tuvieron un fugaz romance en 2001, cuando Roberto Pettinato, que venía de hacer Duro de acostar, lo invitó a participar en Petti en vivo, su segunda propuesta en la pantalla chica. Allí tocó con Gillespi, Rubén Rada y Adrián Otero, entre otros. Sonaban bien, pero el emprendimiento no duró mucho «por el ritmo y los cambios vertiginosos propios del medio». Guillermo Rangone en trompeta y Martino Gesualdi en trombón se sumaron al programa conducido por el ex Sumo. Con la salida del aire de Petti en vivo, Rangone reemplazó en Los Cafres a Hugo Lobo, que comenzaba a bosquejar Dancing Mood.
Entonces, Tenenbaum desembarcó en Los Cafres por una serie de suplencias y así comenzó su coqueteo con el reggae. En paralelo, tocó en México como parte de su gira con el grupo de ska Intocables, a fines de 2001. Allí conoció al trombonista Gabriel Leonetti, que le comentó que Riddim buscaba trompetista.
Al volver de la gira mexicana, audicionó para Riddim. «Era muy común que trompetistas y saxofonistas saltaran de una banda a otra porque, por lo general, había mucha demanda de vientos y pocos músicos que ejecutaran esos instrumentos», confiesa quien toca ambos.
En 2004, el disco Buenas noticias lo llevó de manera oficial a los estudios de grabación para convertirse en el nuevo integrante de Riddim, donde junto a Leonetti tuvieron fuerte presencia en los arreglos de viento. La emoción se le nota en la voz cuando recuerda la participación del fallecido Miky Dread en la producción del disco: «fue un tipo que sacó lo mejor de nosotros en el estudio pero también en el escenario».
–¿Por qué te volcaste al reggae?
–Creo que me atrapó su melodía y el ambiente. En lo musical, creo que es un estilo donde los vientos siempre tienen un lugar importante. Algo que destaco es el tema del mensaje.
–¿Y cuál es ese mensaje?
–Bueno, en los recitales siempre se respira un aire diferente, particular. En épocas en las que los adolescentes están un poco perdidos y desorientados, creo que el mensaje de tranquilidad y respeto es importante.
Antes de que el grabador termine su faena, Tenenbaum, que durante toda la entrevista con Agencia NAN se mostró simple, distendido, ameno y alejado del vedettismo, destaca: «Siempre me formé para cada paso que fui dando en mí carrera artística». La paradoja de los tiempos que corren, esos donde el camino más corto parece ser el más apropiado.
* Ariel Tenenbaum presenta Entre latidos el viernes 28 a las 20 en La Castorera (Córdoba 6237, Capital)
Sitio:
www.arieltenenbaum.com.arMySpace: www.myspace.com/arieltenenbaum