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Mezcla de poeta y militante

La cantante. Fotografía: Vicente Vega
En compañía de Ramiro Jota, su productor, y La Negra Liyah, la autora de “Tuve que quemar” dio un concierto encendido como la cúpula del Congreso de la Nación. Fotografía: Vicente Vega

Por Lola Kuperman

“Yo seré un cachivache, vos sos pura facha”, casi que grita Sara Hebe ante un público excitadísimo, que ya viene moldeado por el ritmo y las denuncias de Actitud María Marta. Es viernes a la noche y Sara sube al escenario de Palermo Club acompañada por sus fieles pilares: Ramiro Jota y La Negra Liyah. Desde el escenario, este triángulo energético habla sobre la nieve que cayó en Buenos Aires el 9 de julio de 2007, sobre querer quemar absolutamente todas las pertenencias de su ex, y advierte que “se contamina la mente como ríos y mares”.

A partir de la primera canción, hay una pequeña avalancha hacia el escenario: todos quieren estar lo más cerca que pueden de esa gema de energía que es Sara Hebe. Queda un espacio gigante al fondo y el público comprimido baila y salta frenéticamente, hace pogo también. Grita las canciones a puro pulmón y abre las manos a un cielo de espejos de vidrio que le devuelve su imagen, caras sudadas y felices.

Rap y hip hop sobre todo, pero también cumbia, funk y una intro de la mano de “Señor Kiosquero”, de Intoxicados, hacen del trío protagonizado por Sara Hebe algo difícil de definir. Involucra ralladores, unas bases creadas por Ramiro Jota que nada y todo tienen que ver entre sí y una potencia en vivo que ya está impresa en sus discos La hija del loco (2009) y Puentera (2012). Con un nuevo disco cocinándose (saldrá en diciembre), vale la pena verla en vivo. Mezcla de poeta y militante, ella canta “no seas cabeza dura, vení que esto es sabrosura”.

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Su voz es el dedo en la llaga de lo que más duele: la corrupción política a todo nivel y estrato, y esa nebulosa que conlleva tener tres décadas de vida. Fotografía: Vicente Vega

“Los tipos tienen miedo, cierran la puerta a la cultura”, denuncia en “Triple Nac”, una de esas canciones que después de vivirlas es necesario volver a escucharlas un número repetido de veces, hasta aprenderlas completas. Agarra un porro del público, otras veces es una cerveza y otras tantas es ella que da un “sodeado” (vino con soda) a unos fanáticos sedientos de su música, esa denuncia poética durísima hacia la sociedad y más dura aún cuando habla de ella misma.

Su nombre completo es Sara Hebe Merino, es de Trelew y su productor es el mismo que la acompaña en el escenario: Ramiro Jota, aunque aclara que los roles no están tan marcados, más bien lo vive como un proceso creativo de a dos. Esta ex estudiante de derecho acomoda sus discos antes de empezar a cantar y salta desde que empieza la primera base. Un enmarañado de bronca, pasión y talento sale de sus entrañas al micrófono; sus letras documentan una realidad con una impronta sub treinta, revolucionaria y crítica. “Que nadie quede afuera debería ser un decreto” convive en la canción “Asado de Fa” con “me hago un asado de faso, tomo sodeado, me pasó, y terminó borracha”.

“Jeni vos tenés que bailar, Jeni ya no hay nada que hablar, Jeni esto va a explotar, queda chica la salida, no quiero escuchar gritar”, advierte Sara y Jeni podría ser cualquiera del público, podría ser un político o algún corazón roto que quedó en el camino. En breve, Sara Hebe va a cruzar hacia Montevideo, con los coros delicados y agresivos de La Negra Liyah y las bases de Ramiro Jota, que obligan a los pies a moverse, sin preguntarle a la consciencia qué le parece. Su voz es el dedo en la llaga de lo que más duele: la corrupción política a todo nivel y estrato, y esa nebulosa que conlleva tener tres décadas de vida: intentar, equivocarse y volver a intentar.

* Sara Hebe tocará el 12 de septiembre en Montevideo (Uruguay), el 19 de septiembre en Rosario y el 20 de septiembre en Santa Fe.