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Para no olvidar

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En el marco de su proyecto “Promoción de Julio”, Hugo Vidal interviene botellas de las góndolas de los supermercados. El fin: llamar la atención sobre la doble desaparición del albañil. También arroja algunas al río, con mensajes ”para él o para que alguien lo recuerde”. Fotografía: gentileza de H. V.

Por Nahuel Lag

“Navegar un problema, con la paciencia de la insistencia…”
[Hugo Vidal, mensaje en una botella]

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Hugo:

Buenas tardes, mi nombre es Rodrigo. Me comunico para comentarle que he encontrado hace unos meses una botella en el Río Paraná con su mensaje acerca de Julio López. Tal como allí solicitaba, le informo sobre el hallazgo.

Una tarde de marzo, mientras navegaba con mi kayak, vi la botella sobre la costa de la isla frente al Swift de Villa Gobernador Gálvez y me llamó la atención, por eso la agarré. Tardé en responder el mensaje, pero acá estoy.

Espero sirva para mantener con vida la esperanza de que algún día se haga justicia. Hasta el momento no me había preocupado por informarme acerca de Julio López, pero su carta me motivó a hacerlo, así que le agradezco.

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“¿Quién es Julio López?” Así comienza el “mensaje en la botella” que cuenta su detención en un centro clandestino durante la última dictadura cívico-militar y su segunda desaparición, tras denunciar en los Juicios de la Verdad realizados en La Plata a sus captores y torturadores (como el genocida de la Policía bonaerense Miguel Etchecolatz, entre varios otros). El texto, al dorso de un almanaque de casilleros vacíos encabezados por la leyenda “¿Cuántos días sin Julio?”, continúa.

Desde la segunda desaparición de López, el 18 de septiembre de 2006, Hugo Vidal centró su obra artística en llamar la atención sobre esa herida abierta. “Una acción artística no va resolver una cuestión, sino que viene a subrayar, a hacer evidente algo que ocurre en la sociedad. El artista trabaja en ese espacio de libertad que generaron otros. Si no existieran las acciones artísticas, la función que cumplen debería realizarse de otra manera”, define. Si lo que hace es artivismo o activismo artístico, lo explica con más detalle Ana Longoni en el texto “Todos somos López”, publicado en el libro Topologías conflictivas (Nueva Trilce).

La primera acción de Vidal constó en imprimir una tarjeta de tipo personal que él entregaba y en la que se leía el nombre del albañil platense y, como dato de contacto, la fecha que continúa alejándonos de su presencia. Luego llegó Botella de mensaje: el artista elaboró un sello con el lema “Aparición con vida de Julio” y lo imprimió sobre las etiquetas de los envases de vino de Bodegas López que encontró en cada góndola de supermercado que recorrió. Esa acción estuvo inspirada en la obra del argentino Hugo Zabala —quien en 1973 presentó en la galería Arte Nuevo una serie de veinte botellas vacías con tres usos posibles, el tercero armar una molotov— y el brasileño Cildo Meireles —con sus “inserciones en circuitos ideológicos”—. A los sellos le siguieron los Calendarios de la ausencia, que cada año reedita y pega en las calles, y que ahora también lanza al río, enrollados, en Mensaje en botella.

“La acción consiste en armar las botellas, encontrar a la gente que va a acompañar y arrojar los envases. El mensaje es anónimo como cuando pego los almanaques en la calle o reparto volantes en una marcha, una marea de gente, porque lo que me interesa no es que me llegue el reporte, que me hablen a mí, sino que dialoguen con la situación”, explica y asegura que al pensar en las botellas yéndose con la corriente de agua encontró un concepto que atraviesa todas las acciones: la deriva. “Las acciones están a la deriva, ya sean las botellas en el río o un almanaque pegado en la pared, que no sabés quién lo va a leer o qué le van a pegar encima. A la deriva como lo está el reclamo, la causa y varias cosas alrededor de López”, resalta.

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Fotografía: Télam

Pero que la obra parezca no tener rumbo fijo no debilita su sentido, sino que lo fortalece: “Esto derriba el primer horizonte del ‘no pasa nada’ porque algo está pasando: el mensaje está derivando, está a la búsqueda y el final es abierto; puede ser que la botella se hunda, que la encuentren, que navegue hasta Japón o África. El primer horizonte, el físico, lo rompe la botella al ir más allá de lo que alcanzamos a ver; el más profundo, el de ‘no preguntarte’, lo derriba el mensaje. En base a preguntas, podés llegar a todos los significados de la causa”.

La idea surgió navegando (en la web). Hugo encontró una nota sobre una botella lanzada hace doscientos años desde las costas de Escocia. El recipiente contenía una tarjeta con un número de serie y el sello de un antiguo ministerio de transporte. La intención de los funcionarios escoceses era que a partir de las coordenadas del reporte pudieran comenzar a entender la dirección de las corrientes. Vidal también tuvo que aprender sobre las vueltas del río antes de lanzar la primera.

Inicialmente, los arrojos se harían desde la costanera del Río de La Plata, pero alguien le advirtió que las botellas volverían rápido a la orilla y quedarían allí. La segunda opción fue subir a los barcos, pero le informaron que podía ganarse una multa por “polución”, si Prefectura lo veía arrojando algo al curso de agua. La última opción de lanzar su propuesta al agua desde costas porteñas fue tomar el catamarán a la isla Martín García. Sabía que el ex presidente Arturo Frondizi había lanzado desde allí un mensaje que había viajado hasta Brasil. Los intentos se frustraron, hasta que con la ayuda del colectivo Woki-Toki conoció a un pescador de la bajada del río Espinillo en Granadero Baigorria, Santa Fe, que en dos encuentros lo terminó de desasnar sobre las corrientes: “La botella va a navegar, se va a quedar en una orilla, va a llegar la crecida y va a volver a navegar hasta que alguien la agarre”.

Haber pensando en el Río de La Plata no era un capricho. Allí, los aviones de la dictadura cívico-militar lanzaron los cuerpos de los detenidos en los “vuelos de la muerte”. “Ahora, cuando lanzo un ‘mensaje en botella’ ya no hay un cuerpo flotando sino un reclamo por recuperarlo. Utilizo el mismo recurso, tiro algo al río, pero para recuperar esa posibilidad —explica Hugo—. Lo mismo ocurre con las palabras: el ‘proceso’ no es sólo Proceso de Reorganización Nacional sino ‘proceso’ de reconstrucción, ‘proceso’ de aprendizaje”.

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Fotografía: gentileza de H. V.

Los sentidos de la obra no radican sólo en lo plástico o lo performático, ya que las palabras son una parte fundamental. Evoquemos el nombre del proyecto artístico: “Promoción de Julio”. “Muchos me querían matar cuando presentaba la serie bajo ese nombre, pero la intención es recuperar la palabra que ha sido apropiada y vaciada. Promoción es promover, sacar a alguien de la situación en la que está”, insiste.

Botella de mensaje. Mensaje en botella. Botella con mensaje. Las palabras encadenan una obra con otra, y el autor hasta juega con anagramas como en el dibujo —que es también postal y sticker— Love López, que retoma la obra Love, del artista pop Robert Indiana, y agota las posibles combinaciones, empezando por “Lo vez?” y siguiendo por el cruce entre las letras P y V: “Viva Perón, Perón vuelve, Perón volvió, Perón vive, Perón visibiliza, Perón viabiliza, Perón victimiza”, enumera.

Los llamados de atención se multiplican junto a las acciones —las hechas por los artistas Lucas Di Pascuale, Javier del Olmo, Chelo Candia son otras que se suman al reclamo estético, como lo señala el periodista Pablo Russo en su libro ¿Dónde está Julio López? (Tierra del Sur)—. Hugo se prepara para realizar los próximos lanzamientos. Uno será en el Delta, otra vez guiado por un pesquero artesanal. El otro en La Plata, en la ciudad de Julio, donde se embarcará en un velero capitaneado por un ex estudiante de la academia naval durante la dictadura, y el lanzamiento lo hará el hijo de una víctima de los “vuelos de la muerte”, que volverá al río a reclamar por un desaparecido en democracia.

“El mensaje en botella es recurrir a un mensaje romántico. Por costumbre, la botella la enviaba alguien que estaba en situación de riesgo o extraviado; con la acción eso se invierte: yo no lo estoy y le mando un mensaje a alguien extraviado o en riesgo. Se la envío a él o para que alguien lo recuerde. La envío comido, desde mi bote, y pudiendo volver a casa. No soy un náufrago. Estoy buscando a alguien naufragado.”

Fuente: NaN #14 (septiembre-octubre 2013)

* Artistas Solidarios, colectivo que Hugo Vidal integra, participará mañana en la marcha convocada por organismos de derechos humanos y organizaciones sociales que saldrá a las 17.30 desde Avenida de Mayo y Sáenz Peña hacia Plaza de Mayo, en la Ciudad de Buenos Aires. Una de las intervenciones planificadas será la pegatina del siguiente afiche.

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