La banda de Liniers llevó nuevamente su variedad de temas fiesteros al boliche de San Telmo para seguir presentando su último disco, UnicoySentido, que corona su primera década de vida. Para los festejos, hubo invitados especiales como «Limón» García, de Vía Varela, y la agrupación de murga Los prófugos del Borda. Entre cotillón y papel picado, Agencia NAN comprobó que el público yakuzero es uno de los más fiesteros de la escena independiente.
Por Sergio Sánchez.
Fotografía de Agencia NAN.
Buenos Aires, agosto 26 (Agencia NAN).- Pampa Yakuza entra en la clasificación de «banda fiestera no apta para aburridos ni deprimidos». Emos, abstenerse. Respetando este slogan, se presentaron en La Trastienda el pasado viernes para mostrar canciones que transitan por diferentes estilos: reggae, candombe, cuarteto, ska y carnavalito. Como en toda fiesta, no faltó el cotillón.
Esa diversidad de ritmos, que conviven en armonía, conforma la base principal de la personalidad de la banda. Y ése es el primer código que entienden sus seguidores. Por eso, para nadie es extraño que suene el reggae «Hagamos uno», luego rompan cabezas con el potente «Sol de los pobres» y, al rato, hagan una versión instrumental del «La ventanita» de Daniel Agostini. Todo es válido para divertirse. No hay lugar para prejuicios musicales.
Con esta postura compositiva y la fusión de instrumentos de viento, cuerda y percusión, tocaron clásicos de su repertorio como «A la raíz», «Mundos matungos» y «La mañana del mañana». Este último tema, perteneciente al primer trabajo oficial de la banda, Carnaval para tu desconsuelo, les trajo grandes satisfacciones, ya que integró discos de colectivos musicales independientes y compilados radiales.
«Esta noche van a pasar muchos amigos», prometió el vocalista, Hernán Saravia cuando el show ya llevaba un cuarto de hora. Inmediatamente, los integrantes de la agrupación murguera Los prófugos del Borda, con sus rostros pintados de blanco, fueron invitados al escenario para interpretar una consumada versión de «Cuidando el empate», de Orilla, segundo disco de la banda, editado en 2005.
Por supuesto, los «Prófugos» no fueron los únicos invitados a la fiestita. Por eso, el cantante yakuzero continuó con las presentaciones. «Es un honor contar con la presencia de un gran amigo», Héctor «Limón» García, líder de la banda de rock Vía Varela. Cumplidas las formalidades, el dúo se lució con «Tirando», canción de protesta que en su versión original cuenta con la participación del actor Diego Capusotto.
A primera vista, el público femenino predominante. Por lo menos, ellas se hacían notar con gritos, saltando muy cerca del escenario. Otras se permitían enloquecer al ritmo del ska sobre los hombros del algún generoso voluntario que se prestara a soportar el cuerpo delicado de alguna dama.
Una de las excusas para citar a los yakuzeros nuevamente en la prolija Trastienda, era seguir presentando ÜnicoySentido, editado el año pasado de manera autogestionada e independiente, y que contó con la producción artística del ex guitarrista de Cabezones Esteban «Pichu» Serniotti. Así, «Quisiera decir», «Serena» y «A otra cosa» se mezclaron con el cántico de todo recital masivo (y no tanto): «El que no grita Yakuza, ¿para qué carajo vino?».
¿Qué mejor que bailar cumbias y cuartetos un viernes por la noche? Y si es con trencito incluido, mejor. De esta manera, una fila de personas que tiraba papel picado por doquier convirtió al boliche de San Telmo en un típico carnaval carioca de cumpleaños de 15. Desde el escenario, Saravia entonó el cuartetero «Amor de poliéster», mientras agitaba sus caderas y manos, fiel al estilo de baile patentado por la Mona Giménez. El segmento más bailantero de la noche continuó con un interesante poupurri instrumental de cumbias clásicas de recordados grupos de cumbia: Sombras, Ráfaga y La nueva luna.
Bajo este ambiente, que se calentaba cada vez más, se puso al palo con los ska «Dando pasos» y «De vuelta» la banda integrada por Hernán Saravia en voz; Federico «Yaku» Quiroga en voces; Luciano Katz en guitarra, charango y coros; Adrián «Gallego» Brunetto en guitarras; Ricardo «Richi» Jahni en bajo; Salvador «Salvi» Rodofili en saxo alto, trompeta, acordeón y coros; Dario «Daro» Varela en trombón; Gustavo Vitale en percusión, y Ariel Viale en batería.
A esta altura, el reloj ya casi marcaba las once de la noche, los cuerpos estaban completamente transpirados y el show ya había cumplido con su finalidad: excitar a todos los presentes. Sin embargo, faltaban dos hits para repartir los globos y las bolsitas. Fue entonces cuando Katz descosió el charango con los acordes del «Juntos», tema que, sin duda, permite deducir a Bersuit Vergarabat de entre las influencias de Pampa Yakuza.
Para terminar el recital bien arriba, sonó «Carnaval para tu desconsuelo», con los músicos dispersados entre la gente. De esta manera terminó el carnaval, para desconsuelo de muchos que querían seguir bailando. Eran las once de la noche. En un par de horas todo se detendrían por la final del fútbol olímpico: Argentina-Nigeria.
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