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¿Acaso los zombies no caminan?

KRUPOV_ENTRADA
El segundo LP de Krupoviesa, cuyo nombre parece homenajear a Él Mató a un Policía Motorizado, se aleja líricamente del despecho amoroso mientras retruca melódicamente en el post-punk. Aunque el rock esté muerto, todavía sacude la mandíbula. 

Por Nahuel Lag

En una feria, en una galería, en un bar, en un recital, o puestas sobre los cuerpos, el lector habrá visto las remeras que —en tiempos de Walking Dead— llevan impresas un zombie con la inscripción “Rock is dead”. El estilo creepy —con huellas ochentosas que evocan a las figuritas Madballs o Basuritas y al sello punk de Misfits— es la carta de presentación, el arte de tapa de CJ Camba en el nuevo disco de Krupoviesa, La noche de los muertos muertos, que viene a confirmar que el rock tiene olor fétido en la escena musical indie, y no porque esté muerto (¿o acaso los zombies no caminan entre nosotros?) sino porque viene en busca de nuevos sonidos, de otras experimentaciones para seguir vivito y coleando.

Nicolás Lantos (bajo y voz) y Satur (teclados, theremin, guitarra y coros) conocen muy bien la escena musical de estos años zombies. Lantos es co-creador del Festipulenta y Satur, sonidista estrella de ese ciclo y del Zagúan Sur, lugar emblema de la escena underground. Entonces, el nombre del segundo disco de la banda abre un doble link: 1. a citas y declaraciones de amor de las bandas de rock (englobemos) porteñas, platenses y conurbanas a las películas de terror y ciencia ficción norteamericanas de fines de los ‘80 y principios de los ‘90; 2. al larga duración Día de los muertos, de Él Mató a un Policía Motorizado.

Casualidad o no, homenaje o no, el tema que abre el disco, el homónimo “La noche de los muertos muertos” —cinco minutos de rock lo-fi de viajes espaciales, gracias al theremin y los teclados de Satur; viajes no buceados en el primer LP La canaleta del juego y la droga— es el tema más largo e instrumental del disco, al igual que “Noche de los muertos”, tema que abre el disco mortal de Él Mato. “Si no nos salvamos nosotros entre nosotros,/ no nos salva nadie” es la única línea de la letra, puntapié del tono apocalíptico de La noche de los muertos muertos.

Las letras de Lantos versión 2014 —anticipadas en junio con el simple Mi clase favorita de problema— se alejan de los amores despechados que reinaron el primer simple, El buen peronismo, y La canaleta…. “Te llevaste hasta mis discos de Él Mató/ y la foto de Evita/ pero yo necesito que vuelvas/ desesperada por mí”, cantaba la versión 2013 en “Llamada perdida de número desconocido”. Si el amor se fue, lo que quedó es el punk rock lo-fi, el post-punk pulenta, con la distorsión de las guitarras a cargo de Pablo Segovia y el pulso firme de la batería en manos de Federico Pérez Losada. “Volver a empezar,/ primavera nuclear,/ después de la explosión/ lejos de todo”, rezan en el segundo track, “Primavera nuclear”.

La confianza también quedó atrás. Ya no se escucha la “Breve canción de amor peronista” y, ¿anticipando el análisis de un final de ciclo?, la mirada apocalíptica tiene olor a futurista: “Todas las cosas se deshacen/ cuando tocan la punta de tus yemas/ o estamos todos equivocados/ o estamos todos en problemas./ Los muertos hablan con ustedes/ (…) yo estoy vivo, ustedes están muertos./ No estábamos tan equivocados/ y ahora estamos todos en problemas”, raspa, lastima la voz de Lantos, como un eco subido a la onda generada por el riff pegadizo de Segovia y el theremin de Satur, todos a caballo de la bata de Losada.

Parece que el amor vuelve al rescate en “El día de la bardera (la máxima expresión del terror)”, pero no, nada de eso. El terror adolescente al final del mundo, o el final de un mundo para enfrentar otro en el que uno no sabe medir el amor ni otras cosas, sigue ahí. El final se acerca y el apocalipsis toma su verdadera forma. Muestra que aquello de que algo is dead es más en tanto reencarnación, en cuanto probar otros caminos. Los Krupoviesa, montados sobre el tema más poguero del disco, invitan a velar a los muertos, cremarlos y esparcir las cenizas: “Y esos muertos que tenés/ guardados en un cajón sacrifiquémoslos, sacrifiquémoslos./ Yo no los quiero y vos/ ya no los necesitás”. “Mi clase favorita de problema” promete cerrar shows.

El final llega con “Continuará”, que anticipa otro viaje espacial, con Satur y Segovia a coro, y promete que a pesar de los muertos muertos “todo va a estar bien/ alguna vez”. ¿Más o menos bien?