Por Luis Paz.
Buenos Aires, mayo 16 (Agencia NAN).- “1) Exceso de sangre u otros líquidos orgánicos en el cuerpo o una parte de él. 2) Gran abundancia de algo”. Así es como la Real Academia Española define la “plétora”. En el caso de The Plethora Project, el sentido más adecuado es el segundo: la abundancia de influencias es tal que se dificulta sobremanera definir qué música hacen. Y, para el tipo de artículos que presentan una banda, estas definiciones son obligadas. Digamos, entonces, que el proyecto musical de Javier Yunes (guitarras, voces y orquestaciones) y Fernando Báez (samplers y programaciones) suena como si Morcheeba tocara temas de Radiohead, con rítmicas industriales de Tool y la psicodelia de los mexicanos de Austin TV cuando tocan a midtempo. Ése sonido es el que mostraron en abril en los porteños Baríntimo y The Touch of Music. Y el que quedó registrado en diciembre en Elephants sound asleep, su EP debut.
“Claro que te influencian muchas cosas, yo escucho Bjork, Bowie, Radiohead, Portishead, y eso se nota. Pero la idea no es emular otra banda. Podemos ir para cualquier lado, eso es lo bueno de esta banda”, aclara Javier a Agencia NAN. “Grabé un disco electrónico en mi casa, pero tenía ganas de tocarlo en vivo y entonces armé una banda”, relata la pluma de The Plethora Project, que compone en inglés porque le parece un idioma “mucho más musical” que el castellano, “aunque sea menos rico” en matices. En ese camino, se unió con Fernando, a quien conoció en 2003. “Yo venía haciendo electrónica con máquinas y me gustó su disco”, resume el que desde hace algunas semanas el único compañero de Javier en Plethora, ya que el bajista se fue de la banda “por falta de tiempo”.
“El disco era más electrónico porque estaba solo, entonces si metía violas es porque me parecía que eran necesarias para un tema. Pero no tenía micrófonos o amplificadores como para que sonara bien.” Lo que comenta Javier es historia conocida para muchas bandas que surgen como delirios individuales y terminan en colectivos musicales. Hoy, el dúo se pasa “ocho horas, una jornada completa” buscando sonidos para los temas. “Es como tener otro trabajo, y por eso cuando Tomás (el bajista) se fue, lo entendimos”, dice Javier, curtido en tocar jornada completa por sus giras con la banda de Billordo, donde toca la batería.
Claramente, Javier y Fernando domesticaron la tecnología para poder hacer música: “Grabando en tu casa perdés calidad, pero ganás otras cosas –rescata Fernando–. Entonces no sabés hasta qué punto ir a grabar a un estudio. Salvo que te lo paguen para hacerlo con toda la intimidad, el tiempo y el confort.” Por ahora, no abandonan la portaestudio: “El EP lo grabamos en una laptop pero es nítido y los temas están arreglados porque le dedicamos mucho tiempo”, aclara Javier, que empezó a componer con una computadora de escritorio, pasó del Frutyloops al Reason, y siguió aprendiendo tecnología y haciendo música.
Para Fernando, lo bueno es que, pese a ser temas “50 por ciento electrónicos y 50 por ciento análogos”, se pueden tocar con una guitarra. E, incluso, “con llevar una compu y una guitarra tocás donde sea”. Esta combinación ya fue mostrada durante enero en La Pampa y Neuquén, y desembarcó en tierras porteñas en el segundo bimestre. Elephants sound asleep recién acaba de cumplir seis meses, y los músicos ya piensan en componer un próximo larga duración, le adelantan a Agencia NAN. Pero hay un conflicto: decidir si programan los bajos, buscan bajista o graban sin bajos. “Es difícil, pero igual seguimos con pilas. Cuando tenés una baja querés demostrarte que podés seguir”, se anima Javier.
Y al toque manda el freno: “Estamos creciendo de a poco”. Pero el público se amplió en su última fecha, cuando metieron cien personas en The Touch of Music. Y, más allá de ser uno menos, el dúo se consolida y busca seguir en esa línea: “Firmaríamos con una discográfica porque queremos que nuestra música se escuche. El problema es que te come la plata. Y, más que eso, que no todas respetan tus pretensiones artísticas. Pero no estamos en desacuerdo con las discográficas, hay que ver quién es quién”, diferencia Javier, que actualmente prefiere “trabajar por 800 pesos en otra cosa y meter 700 en la banda”.
El cronista destaca que, más allá de no contar con gran equipamiento, su EP suena nítido, bien arreglado y compacto. “Es que somos dos enfermos del buen sonido”, explica Fernando. Lo que les permite fortalecer su decisión electrónica: “Elegimos ese camino también porque con este formato electro podemos tocar en cualquier lado, sea acústico con una compu y una guitarra o un show más rockero con una banda”. La tecnología también sirve para difundir su música: “No nos parece mal tener un fotolog y también es terrible cómo suben las visitas cuando te ponés a spamear. Internet permite esas cosas.”
De todas formas, no tienen el tiempo como para spamear mucho, porque ambos trabajan, pero en los ratos libres “no queda otra que moverse mucho”. Más cuando la independencia supone grabar, editar, mezclar, masterizar, grabar y distribuir Elephants sound asleep por las propias.
¿Por qué? La respuesta, en su blog: “El idioma es lo de menos cuando todos sabemos que se trata de arte. Es imposible encontrar un idioma más universal”.
Sitio:
www.plethora.tkFotolog: www.fotolog.com/differentmusic