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Discos: Tapáte Con La Manta De Tu Trío (TCLMDTT, 2011).-

Hay una banda que propone un viaje por el Bronx, Bristol, la costa oeste yanqui y los Valles Calchaquíes. Un viaje con rapeos, bases rítmicas, guitarra, bajo, sintentizadores y una voz que lo embellece todo. La próxima parada será en la fiesta de Revista NaN, el viernes 22 desde las 22 en el Zas, Moreno 2320, Ciudad de Buenos Aires.
 

Por Nahuel Gomez 
Buenos Aires, marzo 18 (Agencia NAN-2013).- Por lo general, cuando se dice que un disco, una canción o sonido «te hace viajar», se intenta mostrar al interlocutor que al escucharlo va a internarse en una especie de experiencia ácida  y psicodélica. Pero el viaje sensorial que propone Tapáte con la Manta de tu Trío en su EP homónimo, 2011, si bien utiliza el recurso de la psicodelia, hace mover al oyente por tocar distintos puntos o paraísos musicales. En tan solo cinco temas, «La Manta» te acerca a escuchar hip hop del Bronx, trip hop de Bristol, el folk pop de la costa oeste yanqui, la baguala de los Valles Calchaquíes; y hacen preguntarte: ¿por dónde más me quieren llevar? ¿Seguirán borrando los límites? Es que sí, estos tipos te dejan con ganas de que el viaje continúe.

En el inicio, con el tema «JMB», la atractiva voz de Delia Iglesias invita literalmente: «dale Juan Manual Becerra/ a rapear Juan Manuel» al MC,  Juan Manuel Becerra, a improvisar sobre la base propuesta por el DJ y tocayo Juan Manuel Lencinas. Las bases rítmicas de éste último, junto con el bajo de Sebastián Canteros, aportan un sonido urbano en el que se cuelan los arreglos y sintetizadores de Ariel Sibikowski y los rasgueos de Ezequiel Pereyra. Nadie roba el protagonismo, todos aportan un elemento al ambiente.

«Mi único país», segundo tema del EP, aporta matices completamente distintos. Lo urbano deja lugar a la pradera, en la que se puede escuchar el sonido de grillos y pájaros de todo tipo, al mismo tiempo que asoma la voz de Delia entonando estrofas sobre la niñez y la libertad con ese timbre que cautiva y embellece todo su alrededor. Sin dudas, el tema más dulce y pop del disco. Con «La nena» el clima cambia: retornan los beats, pero esta vez alejándose un poco del hip hop; funcionando como el complemento perfecto para una canción, en la que la guitarra y el bajo se animan más y los arreglos instrumentales toman un papel importante.

La rítmica sigue su curso y desemboca en la que sea, quizás, la canción más emparentada al trip hop. «Malditas zanahorias naranjas» recuerda bastante a la primera etapa de Massive Atack, la de Blue Lines, el disco que, para muchos, dio inicio al género. El beat a repetición, la presencia de una guitarra rítmica que ameniza, un rapeo en el medio; todo suma para una canción que mantiene la constancia del hip hop pero propone jugar un poco más.

La banda toma sus mochilas y termina acampando en un lugar desolado del noroeste argentino con «Baguala», quizás, la mayor sorpresa del disco. Un bombo (¿o un sample?) en tres cuartos junto con una voz que atraviesa los vientos y permite recrear ecos de siete colores para generar un clima que hipnotiza y transporta hacia las afueras de la urbe. El trabajo de Tapáte con la Manta de tu Trío culmina dejando una sensación de quietud: la ciudad se paraliza y atiende a esos sonidos lejanos por un rato. Por suerte, lo que sigue girando es la música.