Desde hace poco menos de un año, un kiosko de diarios y revistas fuera de lo común persiste en una de las principales esquinas del barrio de Abasto: el Punto de Encuentro de revistas Culturales. Sus chapas albergan más de 50 proyectos de papel y suma su fuerza a esa resistencia del periodismo autogestivo social y cultural.
Por Esteban Vera
Fotografía gentileza Punto de Encuentro
Buenos Aires, marzo 27 (Agencia NaN-2013).- En Corrientes y Agüero, pleno Abasto, un puesto de revistas color amarillo, con sus chapas intervenidas por la artista plástica Veroka Velázquez, es la punta del iceberg de más de 263 experiencias de periodismo independiente de cultura, reunidas en AReCIA (Asociación de Revistas Culturales Independientes de la Argentina). Inaugurado en mayo pasado, es un foco de resistencia y pluralidad ante la concentración monopólica de los canales de distribución y comercialización. Marlene Wayar, directora de El Teje, el primer periódico trans del globo, y una de sus canillitas, remarca, por si quedan dudas: “Ofrecemos algo radicalmente diferente al resto de los kioscos”.
Llamado Punto de Encuentro de Revistas Culturales, atiende todas las tardes, de lunes a sábado. Y su nombre no es arbitrario ya que lo que busca es un encuentro entre el editor y el lector. “Queremos ayudar a que el público mire y le haga críticas constructivas a las publicaciones independientes”, comenta Wayar. Para María José Giovo, integrante de la revista de fotografía Indómita Luz, el kiosco de corrientes y Agüero también es “un punto de reencuentro con aquellos que creen y transitan el camino de la autogestión y del trabajo en comunidad. Que apuestan día a día a transformar los medios de comunicación, volverlos más plurales y diversos”. Y sentencia: “Es, en definitiva, una manera de saber que no estamos solos y que nos multiplicamos con el paso del tiempo”.
A poco de cumplir un año, es un espacio amistoso para los editores independientes ante las dificultades del circuito tradicional de diarios y revistas, cuyas bocas de distribución están siendo compradas por el Grupo Clarín, revelan en AReCIA. “Hoy es imposible llegar a los kioscos masivos porque la prioridad la tienen los medios monopólicos. Así, la gente sigue queriendo ver a Ricardo Darín o a Susana Giménez en la tapa de las revistas”, conjetura relaciones la directora de El Teje.
NaN, Velociraptors, Crisis, Indómita Luz, Mu, THC, Waska, Dr. Gonzo y ¿Todo Piola?, son algunas de las más de 50 revistas que integran el repertorio del Punto de Encuentro. En sus bateas también se consiguen libros autogestivos, como El libro absurdo, de Nekro. “Me parece importante remarcar el trabajo que se toman en el punto de encuentro para vender nuestras publicaciones. Muchas de nuestras revistas no son fáciles de vender. Conocen todas las publicaciones que venden sencillamente porque las han leído primero y saben detectar qué tipo de lector tiene cada una, cuál es el ‘plato fuerte’ de cada número que lo hace más vendible si se lo muestran al lector que se acerca al punto, conocen en persona a sus editores y se toman el tiempo y el trabajo de hablar con cada uno de nosotros contándonos qué cosas son efectivas en el público y ayudan a vender el ejemplar”, destaca Clara Ruocco, editora de Velociraptors, publicación de divulgación científica.
Ejemplifica la joven editora: “Por ejemplo, ellos se dieron cuenta que los chistes visuales entre páginas que tiene nuestra revista sirven para mostrar nuestro lenguaje y venderla más fácilmente. Nosotros ni teníamos registrado eso como un dato que nos servía para vender”. Al respecto, Ruocco puntualiza la falta de imaginación de algunos kiosqueros para ubicar las publicaciones en el puesto. “Cuando salimos con nuestro primer número, el del dinosaurio en la tapa, de toque nos ponían al lado del Billiken (como si las caricaturas fueran sólo cosa de chicos), otros con los cuadernillos de repostería y de programación y otros al lado de los cómics por una cuestión de tamaño”.
El kiosco es un emprendimiento de la Cooperativa Lavaca y de los colectivos Ají Editorial Patagónica (Tierra del Fuego) y Futuro Trans (hacedora del periódico El Teje), respaldado por la AReCIA. Hay un segundo PE. Las coordenadas señalan a los confines del mundo: Ushuaia, en Tierra del Fuego. Allí, Ají plantó otro kiosco. Y desde la capital fueguina buscan replicar la experiencia en varias ciudades patagónicas: Bariloche, El Bolsón, Neuquén, Fisque Menuco (Río Negro), Comodoro Rivadavia, Río Grande, Río Gallegos, Viedma y Trelew. En el ínterin, hubo un Punto de Encuentro itinerante por la Patagonia. “Es una apuesta por la transformación cultural”, sostiene Marlene Wayar. En paralelo, se proyectan otras experiencias en universidades y espacios populares y alternativos, como la FM La Tribu.
Todas las voces todas
El Punto de Encuentro también es un espacio de militancia para un proyecto de ley de fomento y fortalecimiento para el sector. “Es un reconocimiento a la edición cultural independiente y autogestiva que ha permitido expresar voces, producciones y realidades que encuentran en estos espacios el apoyo necesario para difundir la multiplicidad de creaciones culturales que nos enriquecen”, argumenta en los fundamentos AReCIA, impulsora de la propuesta.
El proyecto, que se puede descargar en www.revistasculturales.org, está previsto que se presente pronto en el Congreso. “Es un reclamo justo porque nosotros ponemos mucho esfuerzo y capital. Con nuestro trabajo movemos a imprentas y a muchas pequeñas y medianas empresas y lo único que recibimos es un destrato del Estado”, apunta la directora de El Teje.
La iniciativa (Proyecto de Ley de Promoción de la Producción Independiente y Autogestiva de Comunicación Cultural por Medios Gráficos y de Internet) dispone en su artículo 5 exenciones impositivas (IVA e Impuesto a la Ganancia, entre otros), mientras que el 6 y 7 establecen la creación un Fondo Nacional de Desarrollo para la Producción Independiente y Autogestiva de Comunicación Independiente Cultural financiado a través de un fideicomiso que no podrá ser inferior al 20 por ciento del presupuesto de pauta oficial. En 2012, el presupuesto asignado a tal cuestión trepó a 918 millones de pesos.
Desde su artículo 17, el proyecto de ley elaborado por las publicaciones que componen AReCIA fija que el Ministerio de Educación y la Secretaria de Cultura de la Nación deben adquirir ejemplares de estas revistas y destinarlas a bibliotecas escolares y públicas. En resumen, la propuesta apunta a visibilizar y a reconocer otra comunicación, «que aliente el desarrollo de un tipo de profesional capaz de gestionar en grupo una empresa social que responda sólo a los intereses de su comunidad de lectores», sostienen los autores del proyecto. Así se busca saldar una deuda de la Ley de Medios.
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