Con elementos cinematográficos de los años ’40 que le dan un color pastel, un tono dulzón y una equilibrada mezcla de drama y humor, Sergio Calvo e Ignacio De Santis presentan una adaptación libre de esta pieza, creada a partir de entrevistas y relatos de Manuel Puig.
Por Lola Kuperman
Por Lola Kuperman
Buenos Aires, marzo 5 (Agencia NAN-2013).- “Agarró los cubiertos de mezclar la ensalada, y no sé cómo explicarte, era como caricias que le hacía a las hojas de lechuga, y a los tomates”, escribe Manuel Puig. Quizás lo más bello de su escritura sea la naturalidad que logra poner en boca de sus personajes al contar películas, al relatar las historias de amor más desgarradoras con un pie sobre la tierra, acordándose siempre del limón para el pollo. De eso trata Impalpable, la obra inspirada en entrevistas y relatos de Manuel Puig. Tres mujeres en escena enfrentan diferentes desafíos propios de la vida y las tres, con la misma vulnerabilidad.
Un pianista espera que la sala se llene mientras observa el público acomodarse, se arremanga la camisa, esconde un pequeño bostezo y cuando la obra comienza, es el espectador más atento: de sus manos se desprende la música que le da ritmo a la historia. Al igual que en los novatos años del cine, se proyectaba la película y la música era interpretada en vivo. Los protagonistas pertenecían a un sistema de estrellas cinematográficas que determinaban el nuevo modelo estético a seguir. Impalpableabraza este arquetipo y en su relato alberga a una aspirante a estrella de cine y a su amiga confidente que se queda en el pueblo natal de ambas y que a su vez, debe enfrentar a una mujer a la que le asignaron sospechosamente su mismo trabajo.
Bajo la dirección de Sergio Calvo e Ignacio De Santis, cada escena regala elementos cinematográficos de los años 40´ que le dan a la obra un color pastel, un tono dulzón y una equilibrada mezcla de drama y humor. Las actuaciones a cargo de Elisa Bressán, Paula Manzone y Malena Schnitzer oscilan entre la histeria y la ternura, entre los frágiles que son y lo fuertes que desean ser, entre las ganas de abandonar un pueblo conocido y el miedo por habitar una ciudad inhóspita. Un pueblo que comenta, tan propio de las historias de Puig, es el fantasma que atormenta a las tres mujeres: por su pasado, por su presente y por el poderoso deseo de un futuro distinto.
“El tren pasa una sola vez en la vida y hay que subirse cueste lo que cueste el pasaje”, explica Blanca a Stella, Blanca envuelta de plumas y transparencias y Stella, entre huevos y harina. La escenografía es impecable, una estética delicada y técnicamente acogedora sirve de cocina para las dos mujeres que se quedan en el pueblo, mientras compensan con recetas dulces los sinsabores de toda una vida. Blanca, aspirante a estrella, es iluminada siempre en solitario, incontextualizable, reniega su procedencia pueblerina y se empeña en llamar casa a la pensión. La empatía con el público es casi instantánea, las ganas de abrazar a las tres protagonistas son tan reales como las inseguridades ficticias de ellas y de todas las “ellas” salidas de la pluma de Manuel Puig.
Impalpable es una obra sensible. Junto al azúcar, los huevos y el aceite para crear dulzuras, se cocinan también a punto caramelo los sentimientos de las mujeres que no quieren resignarse, que sueñan y desean con ferviente ebullición. Las puertas, inestables y corredizas, escenificarán estas pasiones que muchas veces desean mantener bajo llave y simplemente, no lo logran. La cordialidad hipócrita que reina en un principio se irá desmenuzando para consolidar vínculos genuinos y sinceros. En este proceso, las historias de películas ocuparán el rol de lo onírico, de lo deseado, del amor palpitante que las tres desean vivir.
“Es curioso que uno no puede estar sin encariñarse con algo…Es…como si la mente segregara sentimiento, sin parar…”, sentencia Puig. La adaptación libre de Impalpable a sus entrevistas y relatos, bajo la acertada dirección de De Santis y Calvo, hace que las tres actrices en escena respondan a este dictamen. Las películas, tan presentes en la obra y en todas las de Puig, disparan una colección de emociones y pasiones nuevas con las que los personajes se pueden disfrazar y jugar sin límites, para olvidar el hastío pueblerino o para ignorar la nostalgia que pesa en el corazón.
*Impalpable va los viernes a las 21 en El Extranjero, Valentín Gómez 3378, Ciudad de Buenos Aires.
